Chillan las Bestias: una extraña cruza de espíritus rioplatenses en Sala Camacuá


Por Andrea Villar

Hace cinco años, Pedro Dalton, cantante de Buenos Muchachos, empezó a delinear letras sobre el sonido que los ex integrantes de la oscura banda porteña, Angela Tullida, estaban componiendo por aquel entonces sin ningún destino planeado.

Hay un rock que surge desde abajo, de lo profundo, de la noche. Es un rock que transforma: hace poesía de la mugre, de lo sórdido. Y saca el lado salvaje que llevamos dentro: un mono, un elefante, un lagarto, un buey, un búfalo, un mandril. Esos son, justamente, los animales que pueden vislumbrarse cuando suena Chillan Las Bestias.

El próximo sábado 17 de agosto llegan a presentar sus canciones a la Sala Camacuá.

Chillan las Bestias funciona como una banda más allá de las trayectorias de sus integrantes. Todas las canciones son cortas, algo que aporta a esta obra una idea de síntesis en un concepto definido por una viñeta gráfica o toma cinematográfica sin redundancias, estribillos repetitivos o sobreproducción.


Un grupo nuevo, sí, pero de gente que no es nueva. Semillas malas que crecieron igual, sin artificios, sin pedir perdones ni permisos.

Y es que ya casi no hay bandas así, que franqueen sus nervios, que aborden el post punk con arrojo portuario, que retomen el tango desde otro lugar, que crucen sonidos como el del piano y el violín,
que proyecten un estilo de vida reconocible, entre lo errante y lo rioplatense.

Los integrantes de la banda son: Pedro Dalton (voz), Pablo Ferrajuolo (bajo), José Navarro (batería), Marcelo Chiachiare (guitarra), Marcos Camisani (violín) y Franco Varise (piano).


 

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