“Alelí”, encantadora nueva propuesta del cine uruguayo

Por Martín Imer


Recuerdo haber ido a ver Tanta agua con cierta timidez, sin saber muy bien con que me iba a encontrar. Se trataba del primer trabajo de sus directoras, Ana Guevara y Leticia Jorge, y no existían muchos elementos que a priori me llamaran demasiado la atención. Sin embargo la película me fue sorprendiendo constantemente durante su visionado y hasta el día de hoy sostengo que se trata de uno de mis films uruguayos favoritos: era una encantadora comedia dramática que partiendo de un hecho tan básico para el montevideano como irse de vacaciones a Salto terminaba explorando la tristeza adolescente, el patetismo de cada integrante de la familia y la desconexión que muchas veces existe entre nosotros sin ni siquiera advertirlo, además de ser un notable “coming of age” que construía un creíble universo adolescente alrededor de la protagonista. Era una producción realmente valiosa, por lo que Alelí se volvió uno de mis títulos imprescindibles del festival cuando vi la grilla*.

En esta oportunidad la dupla escribe pero sólo dirige una de ellas (Leticia Jorge) y narran las peripecias de una familia con rispideces durante un día en el que explotan todas las tensiones acumuladas gracias a la futura venta de la casa de veraneo de la familia en un balneario. Cada uno tiene sus problemas particulares aunque la película hace particular enfoque en los conflictos de Ernesto, el cual luego de la muerte de su padre siente que debe seguir sus pasos y no está del todo seguro sobre el vender la propiedad, algo en lo que parece ser un poco presionado por su hermana mayor Lilián. El hombre tiene un ataque de ira en una comida y se refugia en la vieja casa, acompañado de su hermana menor Silvana la cual también huyó de sus familiares luego de terminar un noviazgo lleno de idas y vueltas. Solos en el lugar que los vio crecer los hermanos tienen una oportunidad única para reflexionar sobre lo que han hecho con sus vidas y si realmente son felices con las decisiones que han tomado.

A pesar de lo dramática que pueda sonar la premisa Alelí es en realidad una comedia muy efectiva en su costado puramente costumbrista, apostando constantemente a disparar chistes incluso en sus momentos más serios o reflexivos. Se trata de una producción con una mirada un poco menos seria que la que se encontraba en Tanta agua pero que es entendible ya que su objetivo es diferente: desnudar el patetismo que existe detrás de esas peleas familiares en las cuales ni siquiera los integrantes saben muy bien que fue lo que los llevó a ese punto en primer lugar, peleando constantemente solamente para tener la razón. Hay otros temas que también están bien relacionados como la madurez – o la falta de ella – y la aceptación de un ser querido ausente, y si bien no va por el mismo lado repite la mejor virtud de la anterior película de la dupla: la caracterización realista y honesta de sus personajes, que permite que el espectador reconozca desde el primer momento las situaciones que aparecen en pantalla, se identifique en algunos momentos y cree un vínculo con esas personas.


En la parte de dirección Jorge logra una buena puesta en escena con un calculado y efectivo uso de la cámara, constantemente en movimiento, que le da una dinámica especial a la película mientras también se revela como una buena directora de actores ya que están notables los protagonistas — especialmente Néstor Guzzini, quien siempre es un actor confiable y en esta oportunidad se le da mayor espacio para mostrar su talento en un rol que pasa por varios estados emocionales y podría resultar hasta antipático si no fuera por la inmediata empatía que genera el intérprete, muy bien acompañado por Romina Peluffo con la cual tienen buena química logrando una relación fraternal creíble en pantalla. Mirella Pascual y Cristina Morán tienen participaciones un poco menores pero que suman bastante a la hora de retratar esa dinámica familiar extraña pero que en definitiva puede ser similar a la de cualquier familia uruguaya.

 ALELÍ (Uruguay/Argentina, 2019) Dirección: Leticia Jorge. Guion: Ana Guevara y Leticia Jorge. Fotografía: Lucio Bonelli. Con Néstor Guzzini, Mirella Pascual, Romina Peluffo, Cristina Morán.


*Esta nota fue escrita en el transcurso del pasado Festival de cine de Montevideo (MONFIC 2019)

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