“Algunos salen llorando de la obra”. Con Diana Bresque, directora de “Los 85 y pico – Bonus track”

Diana Bresque es la directora y dramaturga de “Los 85 y pico – Bonus track” , una obra que vuelve para revivir y rendir homenaje a las bandas de aquellos años. Va los viernes de junio en Sala Tractatus. Bresque es actriz, docente y directora artística de la Escuela de Actuación Integral. En entrevista con Granizo cuenta cómo dio vida a esta obra y cómo fue el proceso de llevarla adelante.


Entrevista de Amparo De Joan

Diana Bresque es Egresada de Escuela de teatro la Gaviota en año 1991. Inició su trayectoria en el ámbito teatral en 1977 con la presentación en el teatro Solís de “Historia de un pájaro”, bajo la dirección de Werther Gluck. Participó en más de cuarenta obras, entre ellas, “Bodas de sangre”, “Electra”, “Edipo Rey”, “El segundo pecado original” (Premio Florencio Revelación 1991), “Cazalunas, Viudas”, “La espera”, “Negociemos” (perteneciente al programa Fortalecimiento de las Artes) o “Lorca en mí” (espectáculo interdisciplinar). Ganó un Florencio de niños 2016 a mejor actriz por la obra “Brujas vs. Magos”. Además, fue nominada por la dirección de esa obra, por el espectáculo “Corazón gitano” y a mejor actriz por el monólogo “La vida es simple”. En lo radial y televisivo-cinematográfico ha colaborado en diversos cortos, largometrajes, series y documentales.

“Los 85 y pico – Bonus Track” es homenaje a una generación de artistas que marcó profundamente el camino que tomaría nuestro rock nacional, vemos algo más que recuerdo de canciones. A su vez, la música que emerge en los años 80 impulsaba una corriente de vanguardia, ilustra el pensar y el sentir de toda una generación que comenzaba a caminar persiguiendo un sueño. Bandas de rock como Los Estómagos, Zero, Los Tontos, Los Traidores, Cuarteto de Nos y La Tabaré -entre otras- subrayaron una tendencia. Sus letras inspiraron el decir y fueron el estímulo principal para este proceso creativo.

“Los 85 y pico Bonus Track” habla del amor y el recuerdo a un período determinante y clave en lo artístico y en lo social, de las marcas que dejó en algunos. Estos signos se convierten en pentagramas de la soledad y del encuentro.

Es un espectáculo teatral dedicado a las bandas uruguayas de la mitad de la década de 1980, época post dictadura, donde el destape empezaba a vibrar, energía, necesidad, rebeldía, despegue hacia un nuevo periodo y estilo de vida que se venía. Mucha adrenalina y cosas para decir. Fue la búsqueda de la identidad de una generación que llevaba a sus espaldas las frustraciones de sus padres. Por las calles se empieza a observar distintos estilos donde la música los identificaba y de acuerdo así se vestía.

¿Qué fue lo que te motivó a hacer “Los 85 y pico”?

Bueno, yo soy de esa generación, por supuesto. Mi adolescencia sucedió en los 80’, éramos jóvenes que veníamos de una post dictadura, donde queríamos romper estructuras. Yo viví todo eso por dentro y creo que toda esta música de rock de los 80’ abrió muchos caminos a los que siguieron. Yo siempre digo que no fueron ni mejores ni peores, es una generación  que quiso romper estructuras , por eso en la obra se ve mucho el tema de la vestimenta. Es decir la anti estética, que era muy estética a la vez, lo de usar las cosas grandes, pararse los pelos, los hombres se pintaban los ojos de negro. Como que querían mostrar y marcar presencia y las canciones que hablaban de muchas cosas no solo de la dictadura sino de la post dictadura también; creo que éramos jóvenes muy oscuros, no de maldad, sino que en esa época el joven no era valorizado. Las letras de la música de los 80’son exquisitas y cada uno tiene un género distinto , pero siempre se trataba de hablar de  distintas cosas y ahí está lo lindo. Yo fui partícipe de ese grupo porque era un grupo reducido y no masivo e incluso el padre de mis hijos es un rockero de esa época. O sea que tengo vida también sentimental y que a mí personalmente me abrió mucho la cabeza. Y quise a través de un pasaje de mi vida mostrar la energía y qué era lo que estos jóvenes querían transmitir ya que no eran escuchados, no eran valorizados, ni siquiera por sus padres.  Estos jóvenes querían romper con lo que estaba impuesto y tenían un montón de cosas que querían decir. Lo querían trasmitir con otra música, influenciados sí por otros países, en la vestimenta y la música. Y quise dar un homenaje a toda la generación de los 80’ porque fui partícipe y porque creo que merecían un reconocimiento de otra manera , todos los jóvenes  y los rockeros, todos. Lo que sucedió con esta obra es que la gente va y algunos se van llorando, que está buenísimo porque es como que reviven esa época. Es una época que yo amo, por supuesto, porque es mi adolescencia también y mi juventud, y porque viví muchas cosas. La puesta en escena de los 85 es muy cinematográfica, mucha imagen muy inspirado todo en los 80’. Desde la película “The Wall”, es una inspiración de todo y eso está genial. Incluso cuando el público entra hay comerciales de los 80’ de televisión, hay un museo como que se va metiendo. No entenderlo como un volver atrás porque tenemos que ir para adelante, sino que es recordar un ratito esa época

¿Qué tipo de gente suele ver la obra?

Bueno, no es la gente de teatro, porque es una obra que está fuera de lo convencional. Va gente de mi generación, gente más grande, gente joven. La juventud lo vive de otra manera y le fascina. He recibido cosas muy lindas de agradecimiento, creo que hay gente que quiere ir a  recordar y lo logra y agradece el espectáculo (ríe). Vamos por la octava función y no hubo ni una sola vez que el público no se parara de pie para saludar.

¿Los músicos de los 80’ te han hecho algún comentario?  

Han ido pocos músicos de esa época a ver la obra, me hubiese gustado que fueran más. Son medio anti los músicos. Pero fueron Tabaré Rivero y Alejandro Ferradás que quedaron fascinados. También Daniel Machado, Gustavo Dorman, Martiniano Olivera. No (fueron) todos los que a mí me hubiera gustado porque era un homenaje para ellos. Es difícil engancharlos a estos muchachos, no sé si es por timidez o qué.

Dado que el elenco no vivió por cuestión de edad aquellos tiempos, ¿cómo trabajaste para que captarán la esencia de esa época?

Bueno, son actores, es como cuando yo tengo que hacer un Shakespeare, tengo que ir a la época, hacer un trabajo de laboratorio, empaparme en el tiempo, y en la época.  Es el trabajo del actor. Nosotros interpretamos distintas épocas. También hubo influencia de Marcel Lousteau, un fotógrafo de la época, ya que hay fotos de él en la obra. Ellos también se informaron a raíz de sus propios padres, otros no sabían nada. Se metieron, se empaparon, entendieron, vicharon, estudiaron mucho, miraron muchas imágenes y videos.

¿Hiciste algún cambio respecto a la última vez que exhibiste la obra, que fue en el 2012?

Sí, al espectáculo lo cambié mucho. De base está igual. Lo mejoré mucho porque nunca me pasó hacer un espectáculo y hacerlo (nuevamente) a los seis años. Un espectáculo que es muy difícil de hacer, ya que tiene mucha música, imagen, corporalidad, texto. Es muy difícil plantearlo en el escenario y tuve que cambiar de gente porque había gente de hace seis años que ya está más grande y tiene que representar gente joven. Algunos quedaron porque eran muy jovencitos, pero me imaginé poner un video más explicativo a nivel de un videoclip al principio, de poner los comerciales… La gente que lo vio antes y que lo vio ahora me dice que está mucho más claro ahora; porque está bueno tener la visión de la base, y uno va creciendo como persona y como artista. Quedó mucho más fuerte.

¿Hay alguna explicación de  porqué volver a exhibirla después de seis años?  

Este es un espectáculo en el cual quien lleva el hilo conductor, Alejandra (que está basado en mi vida, pero tiene además cosas ficticias), va contando y se reencuentra con esos recuerdos y van pasando cosas a través de la música y a través de las imágenes. Fue algo que a nivel emocional a mí me tocó mucho hace seis años y el público me la pidió y la terminé haciendo.

Por lo que me contás, ¿se puede entender que la obra es una visión más moderna de la época?

Puede ser, ya que la puesta es muy vanguardista, muy activa y no una puesta ochentosa, ya que el teatro era distinto. O sea visión moderna pero con un espíritu ochentoso.

¿Cómo hacés para ser actriz, directora de teatro, locutora y, además, madre y abuela?

Fui madre joven, tengo un hijo de 28 años y una hija de 23, que actúa también en “Los 85 y pico”, porque ella hizo teatro, estudió. Es licenciada y trabaja en la obra. Soy madre desde muy joven, estudiaba teatro y quedé embarazada, seguí estudiando teatro porque descubrí que era mi vida, hice toda la carrera. Obviamente dije “me quiero dedicar a esto”. Vivo de esto por suerte , porque tengo una escuela de aprendizaje de teatro hace 16 años, di 20 años clase en los centros comunales contratada por la Intendencia. Siempre laburé, soy una mamá que era artista y bueno… A veces las noches jorobaba un poco cuando ellos eran chiquitos, tengo un nieto hermoso de cinco años que en el 2016 hice una obra de teatro para niños dedicada a él.  A raíz de eso gané un premio Florencio como actriz y además estuvo nominada a mejor espectáculo y mejor dirección. Mis hijos respetan mucho mi profesión, a mi hijo no le gusta mucho el teatro pero siempre me va a ver. Yo soy actriz y de vez en cuando dirijo. No dirijo siempre. Actúo más de lo que dirijo. De vez en cuando hago alguna locución, ahora hace tiempo que no hago. Y trabajé en cine. He hecho de todo por suerte; el año pasado hice un monólogo por el que también estuve nominada como actriz pero no lo gané. Estar nominada a los Florencios es importante. Hace poco me diagnosticaron  esclerosis múltiple y yo sigo adelante. Sigo siempre adelante porque hay que seguir hasta que uno pueda. A veces tengo empujes pero sigo trabajando, sigo haciendo cosas porque esta es mi vida sino no podría vivir. Pero el arte cura, el arte es lindo, es hermoso hacer de distintos personajes, jugar, crear, imaginarse. Yo hace 30 y pico de años que soy actriz y estoy en el medio aunque no se valoriza mucho acá lo cultural ni al artista… Ahora, bueno, desde el año 2016 que capaz me están valorizando en actos , de otra forma. Pero es una lucha y que acá tenés que pagar para hacer teatro, o sea tenemos que alquilar una sala y si no llegamos tenemos que sacar plata de nuestros bolsillos. Y además está la escenografía, el vestuario y los meses y meses de ensayo. Pero uno no puede estar sin hacer esto tampoco, es como la vida de uno ¿no? Y me siento privilegiada porque tengo una escuela y vivo de eso también. No me puedo quejar. También luché mucho por eso.

Me dijiste que desde muy joven viste al teatro como un camino a seguir pero, ¿qué edad tenías?

Mira yo soy de la época en que tenías que entrar a una Facultad para estudiar y yo no quería saber nada con una Facultad. Nada de nada. Entonces un día mi padre me llevó a ver una obra a “La gaviota”. Estaban anotando para hacer una prueba de admisión para entrar para hacer carrera en “La gaviota” y me anoté. Y ahí dije “esto es lo que yo quiero hacer”. Tenía 18, 19 años.


 

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