“De un modo u otro, la obra le llega a todos”. Entrevista a la actriz Mariana Smilevitz sobre “Encuentro femenino de culturas”

La dramaturga Mariana Smilevitz presenta “Encuentro femenino de culturas. Unipersonal de teatro”.  En clave de humor, cinco mujeres encarnadas en una sola actriz cuestionan temas como la cultura y el rol de la mujer. Será este sábado  14 de abril a las 21  horas en la Sala Experimental de Malvín (Decroly esquina Michigan). Granizo conversó con Smilevitz sobre su camino artístico y qué se propone generar con ésta propuesta.


Entrevista de Mauricio Rodríguez

Mariana Smilevitz estudió Letras en la UBA y se formó teatralmente con diferentes maestros, orientándose hacia el clown, el teatro gestual y antropológico. Complementó su formación artística y escénica con prácticas y entrenamiento en yoga, danza contemporánea, acrobacia y malabares. En el 2000 ingresó en el IUNA (ex conservatorio de arte dramático), en donde cursó el Profesorado de Artes en Teatro, iniciando a la vez su labor docente. Ha formado parte de diferentes elencos y grupos de trabajo que centraron su actividad en los lenguajes del gesto y el espacio, la investigación desde el humor, la improvisación y la ruptura de la cuarta pared y la experimentación escénica en general. En el año 2000 comenzó su labor como artista independiente, con una puesta de El Difunto dirigida e interpretada junto a Estela Huergo, subsidiada por Proteatro en salas de la ciudad de Buenos Aires.

Desde 2003 crea y dirige unipersonales y dirige e interpreta ‘Cenicienta ya fue’, obra de su autoría, junto al grupo Jolipum, que realiza funciones en distintas escuelas y espacios culturales de la ciudad de Buenos Aires. Junto a Lionel Vega, crea Los Anfitriones del Arte, dúo callejero de clown, malabares, acrobacias, que gira por Sudamérica durante 2005-06, con presentaciones en el nordeste argentino, Paraguay, Brasil, Bolivia y Perú. También ha participado como actriz en distintas obras y realizó giras por España e Italia con el espectáculo callejero de circo-teatro, “Tarzan y Jane”, junto al trapecista Néstor Martellini, de creación colectiva y dirigido por Víctor Ávalos.

A partir de 2011 reside en el departamento de Rocha y continúa con la presentación de sus unipersonales, además de crear el trío “Amalgama”, junto a Ariadna Lema y Graciana Govea, realizando performance teatral en el marco de aniversarios del balneario La Pedrera y del evento “Pintar al Mar”. Coordina e imparte talleres de expresión y artes escénicas en centros educativos en Rocha, en la escuela Nº 83 de La Pedrera y en el Club Social La Pedrera. En 2014 obtiene la financiación de los Fondos Concursables para el proyecto “La escena creativa”. Entre 2016 y 2017 realizó presentaciones de sus espectáculos en espacios culturales de Buenos Aires y en Rocha y paralelamente se dedica a la docencia en ese departamento. En setiembre 2017 crea y produce el “Primer Encuentro de Teatro Regional Este” en el Club La Pedrera, con seis talleres de formación en artes escénicas y la presentación de ocho obras de teatro de Montevideo, La Pedrera, Castillos, Valizas, Rocha, Cabo Polonio y Minas. En 2018 presenta este “Encuentro Femenino de Culturas” en La Paloma, Valizas y Cabo Polonio.

¿Cómo fue el proceso en tu formación que te acercó al teatro gestual y al humor?

Yo había ya hecho expresión corporal y teatro de niña, en Buenos Aires, en varios estudios, y de adolescente conocí a Los Macocos, un grupo de teatro independiente que siguen hasta hoy, trabajando desde el humor. Ahí comencé a tomar clases con Daniel Casablanca en cuya escuela estuve unos tres años, una formación que además de tender hacia lo humorístico y corporal, nos entrenaba mucho en la puesta en escena y nos acercaba recursos para crear números personales, de nuestras propias ideas. Eso fue lo que realmente me atrapó del mundo del teatro. Luego hice Clown con Cristina Martí y Cristina Moreira, y teatro antropológico en el estudio de Guillermo Angelelli. Pasé también por Bartís y otros maestros. Hice un Profesorado en el Iuna, y estudié también en la escuela de Mimo Corporal de Angel Elizondo.

¿Cómo viviste el empezar a hacer unipersonales, donde el actor sostiene en solitario la propuesta?

Creo que siempre sufrí de cierta “impaciencia” en lo relativo a los procesos creativos, y cierta dificultad para trabajar en equipo, que siento que recién ahora estoy aprendiendo a atravesar… De más joven me gustaba mucho el formato del varieté, porque es un grupo en el cada participante trae su trabajo cortito para armar un espectáculo de números cortos entre todos, que requiere un tiempo no muy largo de concreción y es más flexible el compromiso de cada integrante (pueden cambiar algunos pero se puede seguir haciendo). Esto no quiere decir que no haya tenido experiencias de montar obras grupales, pero sí es cierto que muchos de estos proyectos quedaron a mitad de camino. Después tuve la necesidad de viajar y desarrollar mi oficio en otros lugares y eso me obligó a trabajar lo artístico en solitario.

¿Cuáles son los desafíos que implica dirigir obras donde a la vez sos protagonista?

El principal desafío es justamente ese desdoblamiento, por un lado hay que ser muy objetiva y poder “mirarme” como desde afuera, y a la vez, entregar mucha energía a nivel actoral, estar 200 % presente en cada función. También el trabajar sola implica una gran exposición, tanto hacia el público, como hacia compañeros y colegas que aportan a mi trabajo. De hecho, la dirección de “Encuentro Femenino de Culturas”, por ejemplo, no la puedo atribuir solamente a mí. Se la debo a aportes, críticas y comentarios de muchos colegas a quienes tuve que escuchar, comprender y a quienes pedí en algunas ocasiones que trabajaran conmigo en ciertas etapas del proceso de creación. Y bueno, toda la responsabilidad, en última instancia… ¡es mía! Tanto para lo que sale bien, como para lo que no va tan bien.

¿Cuáles de todas las áreas de la creación teatral (escribir, dirigir, actuar, etc) disfrutas más?

La actuación la disfruto mucho, creo que es lo que me atrajo originariamente y sigue siendo lo que más me llama. Es una intensa descarga y recarga de energía, a veces, casi una necesidad. Pero también me gusta mucho la creación, la dramaturgia, la escritura que contiene ya la puesta en escena. Como decía antes, me gusta mucho la interpretación actoral que contiene una idea, la actuación creadora. Dando clases, también fui aprendiendo a dirigir, y es algo que aunque a veces lo sufro bastante, me da muchas satisfacciones también, cuando completamos procesos.

¿Cómo viviste la experiencia de hacer teatro callejero en Sudámérica, España e Italia?

La experiencia de viajar y hacer teatro es una de las mejores cosas que sucedieron en mi camino. Se lo recomiendo a cualquiera. Hice teatro y circo, en la calle, en plazas, en salas, en escuelas, en municipios, en comunidades, en todo tipo de espacios… y sigue siendo para mí la mejor aventura. Conocer un lugar y su gente y que me conozcan a través de mis personajes y creaciones, es una gran cosa, que agradezco muchísimo. En cada lugar y con cada compañero, cada función es distinta y todo tiene un brillo particular. Cada momento es mágico, es una experiencia. Se suman las anécdotas e historias, buenas, no tan buenas, extrañas, llenas de cariño, ternura y compañerismo…

¿Qué te llevó a instalarte en Uruguay?

Después de viajar bastante y volver siempre a Buenos Aires, y conocer muchos teatreros que vivían en lugares más rurales y agitaban propuestas culturales en pueblos y sectores en donde hacía falta actividad cultural, pensé que sería más interesante hacer base en una región no tan urbana y seguir moviéndome, pero enraizarme en otro tipo de entorno. Ahí fue cuando llegué a Uruguay y conocí en Punta Rubia al que hoy es mi compañero con quien tenemos dos hermosos hijos. Nos fuimos quedando acá, y en eso estamos, construyendo esta especie de sueño-idea-proyecto, que se va haciendo día a día. Con todos los bemoles y las diferencias que surgen al pasar del sueño al proyecto y de ahí al hecho, pero ahí vamos. La verdad es que desde hace siete años, aquí en Uruguay, y más precisamente en esta región de Rocha, con todas las dificultades que tiene de por sí la vida, siempre se nos fue abriendo una puertita más…

Cómo docente, ¿qué tratás de inculcarle a tus alumnos?

¡Ufff!… ¡Gran pregunta! Depende mucho de las características de cada grupo, pero en general, en estos últimos años que trabajo con niños y adolescentes, en estas épocas en que está muy a la mano la distracción y el molde prefabricado, trato de que experimenten primero momentos de verdadera concentración, de poder abstraerse en el trabajo y quedarse con lo que surge de cada ejercicio creativo en vínculo con los otros (no siempre lo conseguimos). Una vez que logramos algo de eso, trato de rescatar el valor de la creación personal, original, que tiene que ver con lo que es cada uno, de respetar eso, en uno y en los compañeros, de olvidarse por un rato de las pantallas y la competencia estética y volver a disfrutar y divertirse con lo más espontáneo, simple y primitivo, que es el juego sano y creativo, con el compromiso y el riesgo que conlleva el mostrar y observar respetuosamente ese estado. Básicamente tarto de inculcar la importancia de no perder ese espacio compartido.

¿La apuesta al humor facilita hablar determinados temas como la cultura y el rol de la mujer?

Sí, totalmente. Yo he encontrado un modo de expresión desde el humor, a veces más absurdo, a veces más ácido, paródico, a veces más tierno. Siento que desde ahí puedo plantear cosas que de otro modo me resultan quizás medio panfletarias o aleccionadoras. Eso es en mi caso, por supuesto, y puede cambiar. Cada uno debe ir encontrando momento a momento el tono que más conviene a aquello de lo que quiere hablar.

¿Cómo ha recibido el público esta obra que encierra una invitación a la reflexión?

Esta obra la vengo haciendo hace más de 10 años, con interrupciones y transformaciones, y siempre ha sido bien recibida (de hecho es por eso que la sigo haciendo). En sus inicios, yo fui bastante inconciente y saqué al ruedo algo que después vi que estaba super verde, pero la respuesta de la gente siempre era para adelante, comentando, proponiéndome, tirando ideas, dándole vuelta a cada tema que plantea… Hay quienes se quedan con lo caricaturesco de cada personaje, otros se cuelgan con alguno o algún momento en particular, hay quienes reflexionan a la par de la “presentadora” del evento… De un modo u otro, la obra le llega a todos.


 

 

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