Dos propuestas animadas en cartel


Por Martín Imer

A pesar de que nos encontramos en los momentos finales de la temporada de premios (estamos a la espera de las ganadoras del premio Oscar este domingo 24) el cine comercial continúa presentando nuevas películas cada semana, y teniendo en cuenta que los niños y adolescentes aún siguen en las vacaciones de verano es lógico que las propuestas enfocadas a este público aparezcan de a montón: en esta nota comentamos dos de ellas, las cuales además tienen un fiel público adulto ansioso de verlas. Ambas son continuaciones: una de ellas el cierre de una entrañable trilogía y la otra la nueva adaptación al cine de una popular franquicia de juguetes. Los resultados de ambas muestran una enorme calidad visual y una narrativa aceptable para tener en cuenta en estos días.

UN FINAL APROPIADO PERO SIN DESTAQUE

Dreamworks Animation, rama dedicada a los dibujos animados salida originalmente de la poderosa productora Dreamworks, podría dividirse en dos polos totalmente opuestos: por un lado productos absolutamente infantiles, con miras a juguetes/series/rápido consumo como Trolls y Un jefe en pañales y por el otro producciones de corte más serio, con una exploración más profunda a sus personajes y un cierto tono dramático imperante a pesar de los ocasionales y necesarios chispazos de humor. Este apartado de la empresa es menor pero los productos son decididamente superiores, destacándose las sagas de Kung fu panda y Cómo entrenar a tu dragón la cual esta semana volvió a las salas con su – por ahora – última parte. Esta trilogía comenzada en 2010 y basada en los libros de Cressida Cowell ha mantenido el estándar de calidad a lo largo de los años y se nota por el tiempo entre cada una de ellas (la segunda parte fue en 2014) y el cuidado en la parte técnica, potenciado sobre todo por mantener al mismo director en las tres.

Los dos personajes que conocimos en las anteriores, el vikingo Hipo y el dragón Chimuelo continúan viviendo juntos en la isla de Berk, donde las dos razas encontraron una forma de convivir pacíficamente. Sin embargo, lo que ellos han logrado no es tan bien visto por la gente del exterior, incluyendo a cazadores de dragones que continuamente intentan robarlos. El último intento de estos incluye a un malvado asesino que tiene un particular odio por los Furia nocturna, la raza de Chimuelo. Para intentar alejarlo de su amigo, el villano deja libre a una Furia luminosa, versión hembra del protagonista, para que se enamoren y él deje indefenso a Hipo. Para sumar al conflicto, todos los habitantes de la isla deben huir para esconder a los dragones de los cazadores, teniendo que buscar un mundo perdido donde supuestamente viven todos los dragones conocidos.

A pesar de la distancia entre secuelas, desde el primer momento esta continuación mete al espectador en su mundo con relativa sencillez con una ágil presentación de personajes a pura acción y color. Lo primero que llama la atención y deleita al público es la preciosa animación, que en todo momento es de primer nivel y realmente desafía al ojo: todo parece real y palpable en lo que representa un trabajo fabuloso del equipo de animadores. El lujo está sobre todo en los pequeños detalles, como el movimiento del agua, la arena, el pasto: hay una increíble atención a las cosas más sencillas que sin dudas ayuda al público a creer en lo que se está viendo. Esto, sumado al constante movimiento en pantalla y algunos chispazos de humor será lo que mantenga enganchado al público infantil, aunque lamentablemente para los adultos no hay tanto encanto como en las anteriores.

Comenzando con una extraña narrativa, donde durante una hora no ocurren muchas cosas de interés y luego se sucede todo con demasiada rapidez, Cómo entrenar a tu dragón 3 falla en el elemento que más se distinguía de esta saga: su fuerte núcleo emocional que permitía al espectador conectar con los personajes a un nivel mucho más profundo que en otras películas del estilo. El marcado interés y persistencia en escenas de carácter más serio y decidamente lento era recompensado cuando en el clímax la platea realmente se preocupaba por lo que estaba pasando: al saber más sobre ellos, el peligro era mucho más real. En esta oportunidad, debido en primer lugar a esta mencionada narrativa no hay muchas oportunidades de sentir una verdadera relevancia en los peligros que ocurren, pero además estamos ante un caso de sobredosis de subtramas, todo el tiempo variando de un foco a otro con muy pocas posibilidades de un respiro o un momento de agregar nuevas capas a sus protagonistas. Las formas en las que las tramas se chocan y terminan coincidiendo al final tampoco es de la más prolija, teniendo que ser resueltas con mucha rapidez y sin posibilidad de que haya un involucramiento por parte de la audiencia más allá de la superficialidad de un mero entretenimiento. Incluso el final, que debería ser un gran golpe emocional para quien ha seguido las otras dos resulta bastante a las apuradas y sin tiempo para lograr de forma auténtica sus intenciones.

Pero en definitiva estamos ante una animación muy correcta formalmente, con una brillante animación y una historia que si bien tiene problemas de ritmo y una falta de involucramiento emocional por parte del público es convincente y cierra de forma digna la historia abierta hace ya 9 años. Es un producto de buen nivel, que palidece en comparación a las anteriores pero va por un camino más comercial y accesible que seducirá a la taquilla y a los más pequeños. Resulta menos atrayente para los adultos, pero al menos funciona como salida familiar segura y entretenida.

CÓMO ENTRENAR A TU DRAGÓN 3 (How to train your dragon – the hidden world, EE.UU, 2019) Guion y dirección: Dean DeBlois. Música: John Powell. Montaje: John K. Carr. Con las voces en ingles de Jay Baruchel, America Ferrera, F. Murray Abraham, Cate Blanchett. CALIFICACIÓN: 6/10

EL HUMOR SALVARÁ A LOS JUGUETES

La marca LEGO hace varios años se ha impuesto no sólo como un interesante juguete para chicos (y grandes) sino como una rama de distintos productos tanto para cine como para tv que va desde producciones originales a parodias de personajes populares para la cultura geek. Star wars, DC, Scooby Doo, Jurassic Park — todas estas queridas sagas tienen su versión en LEGO junto con muchas otras y triunfan gracias a su combinación de humor autoconsciente, estilo visualmente rápido y chistes sin parar. Por eso a nadie le sorprendió cuando en 2014 la compañía estreno La gran aventura Lego, un excelente film que seguía todos los pasos estéticos y artísticos de los anteriores proyectos televisivos pero con la marca distintiva de tener detrás a Chris Miller y Phil Lord, imparables directores de comedia que han creado ya su propio estilo bien marcado, uno que va de la mano con las intenciones de la empresa. El tiempo ha pasado, hemos tenido otras dos películas de personajes de Lego pero recién ahora estrena en salas la secuela de aquella primera aventura.

Y el tiempo también paso para sus personajes. Luego de una invasión que provocó una destrucción masiva para el universo de nuestros héroes, ahora viven en las ruinas de lo que alguna vez fue su amada y colorida ciudad. Un día, una presencia desconocida llega al ahora llamado Apocalipsburgo; una general en una nave espacial que requiere a alguno de los locales para que la acompañen a su planeta y presencien una boda que una los dos mundos. Varios son secuestrados, incluyendo a la protagonista Lucy, y sólo Emmet, quien en el pasado fuera El elegido, ahora deberá juntar fuerzas para ir a rescatarlos. En el camino conocerá nuevos personajes e intentará salvar de una vez por todas a la población Lego.

Con Lord y Miller sólo relegados al rol de guionistas y productores, La gran aventura LEGO 2 es una entretenida película que intenta recrear el estilo visual y narrativo de la primera parte: una aventura colorida, de rápido consumo, con un arsenal de chistes tirados como metralleta al público y una trama que alterna entre el mundo imaginario y el real con cierta inspiración, aunque es cierto que en esta oportunidad no existe tanta como en la anterior. Los chistes orientados más para los adultos, especialmente enfocados en referencias y personajes haciendo cameos, están severamente reducidos en esta continuación, favoreciendo un estilo bastante más infantil con tendencia a las canciones pegajosas y una lección moral. Si bien el resultado es decididamente menor, es una prueba de que la marca todavía tiene su encanto; la capacidad para sorprender ya no está tan presente pero al menos se compensa con una historia sencilla y funcional aunque carente de todo sentido (en la anterior todo se justificaba con el hecho de pertenecer a la imaginación de un niño, pero en esta película todas las revelaciones del tercer acto funcionan únicamente si el espectador está realmente dispuesto a pasar por alto la lógica). La animación también es muy bonita y destaca especialmente cuando el equipo técnico se pone manos a la obra y recrea producciones como Mad Max.

Esta producción animada tiene el suficiente encanto, atractivo y color para mantener la atención de los espectadores de toda edad, aunque es cierto que no funciona de manera tan perfecta como su predecesora. Tiene humor, un bonito mensaje y una simpática banda sonora que no permiten que caiga en ningún momento en el aburrimiento o la mediocridad. Una secuela digna, que a pesar de que podría haber sido mucho mejor tampoco es una decepción; sólo un producto con ciertas señales de agotamiento que sigue tratando de dar lo mejor de sí.

LA GRAN AVENTURA LEGO 2 (The Lego Movie 2 – the second part, Estados Unidos/Dinamarca/Noruega, 2019) Dirección: Mike Mitchell. Guion e historia: Phil Lord, Christopher Miller. Música: Mark Mothersbaugh. Edición: Clare Knight. CALIFICACIÓN: 7/10


 

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