Entrevista a Sofía Drever y Karina Scheps por la obra “Las ratas”

“Las ratas” es una obra musical que llega desde Argentina y se presenta esta noche a las 20:30 horas en el Solís. Tiene un elenco integrado por artistas de Uruguay, España y Argentina. Aborda el encierro de una familia en un sótano, donde viven con temor a una peste nacida del neoliberalismo.

Una familia vive en un sótano, encerrada. T emen algo que desconocen, un mal que impregna el lado externo, una peste. Se perdió la racionalidad, sólo existe el recuerdo melancólico y la lucha por la supervivencia en guetos, cuevas, sótanos. Atrapados y contaminados por el fulgor individualista, la familia subsiste ante la triste realidad proveniente de un mundo devastado por la perspectiva neoliberal: morirán todos juntos, o lucharán entre sí para que sólo uno sobreviva. La miseria, el hambre, el miedo y el caos se mezclan de forma disonante cuando la figura venida del lado de afuera hace más evidente los más profundos sentimientos de cada uno.
De Vinicius Soares y Guillermo Vega Fischer.
Compañía Canción Nocturna del Caminante.
El elenco lo conforman:

Martín Scarfi (Argentina -“Aliados”, “Los Exitosos Pells”, “Animales Sueltos”, como guionista.)
Sofía Drever (Uruguay – El Cónsul, La flauta mágica, La rosa de azafrán, La del manojo de rosas)
Sergio Ferreiro (Argentina Doble vida, Alma Pirata, Hermanos y detectives, Juanita la soltera, Cuentos de Fontanarrosa, Son de fierro)
Teresa Floriach (España – El casamiento, La Catalana, La Reina de las Hadas, Emigradas en blue  Kronos, una calma erótica, Arlequín)
Ignacio Monná (Argentina – Lord, el musical, Adopción, Varados)
Karina Scheps (Argentina – Camino al amor, El año del León, Divina, en teatro: el amor y la memoria, Un gato de porcelana, No hagas eso, hablemos)
La obra es un estreno reciente en Argentina (se estrenó hace 15 días) en el teatro El Extranjero.
Sobre la puesta
La puesta en escena acompaña el clima no naturalista, absurdo y grotesco. Sin ser una ópera en el sentido estricto, la voz se utiliza en una extensa gama de posibilidades: la voz gritada, cantada, hablada, susurrada, y micrófonos amplifican sonidos sutiles como el crujir de dientes o el roer de huesos, entretejiendo la partitura de un enrarecido clima sonoro de enclaustramiento.

¿Cómo es que te vinculás a este proyecto?

Drever – Yo trabajé con Guillermo y Pablo el año pasado en otro proyecto de Micro Operas que se hizo en Buenos Aires y ahí fue que nos conocimos y generamos un excelente vínculo laboral. Y me convocaron para trabajar en esta producción.

¿Qué sentiste cuando te contaron de qué iba el texto?

Drever – Lo que más me motivó es sobre qué está basada, desde la crítica a un sistema político, económico y lo que somos como sociedad. Me pareció muy interesante indagar y hacer una obra respecto a eso, que es algo interesante también en este contexto político en el que estamos muy latente.

¿Cambia la sensibilidad o la decisión que tomas respecto a una propuesta por ejemplo en este caso cuando el contexto hace que tengas ganas de decir , de participar?

Drever – Sí, por supuesto, es bastante importante sentir ese apego con un libreto porque ya sabés que hay emociones que están a flor de piel. Y lo que sucede en los vecinos, ahora también que hay las elecciones, y hay un quiebre tan grande. Y justo cae este libreto, y por algo cae también, ¿no?

Scheps – Muy difícil aceptar un proyecto en el que no vas a hablar de lo que querés hablar, o hablas exactamente de lo opuesto… Creo que es imposible. Uno como artista- Y ahí los valores no tienen que ver con el dinero, si te pagan o no para el proyecto sino de lo que querés hablar… Es imposible que tu artista fluya y cree en función de algo que vos no crees, es muy difícil para mí.

Drever – Completamente. Puede ser interesante como artista representar algo en lo que también te sentís sumamente alejado y desarmarte personalmente para poder interpretarlo. Pero la verdad es que cuando te viene un libreto en el cual encontras esa afinidad todo es más fácil, y también es como un alivio poder hacerlo.

Scheps – Sí, o  por lo menos en la proyección de lo que quiere terminar diciendo la obra y no exactamente en el personaje. Yo, por ejemplo soy judía, y estuve trabajando en una obra donde hacía de una nazi ultra recontra nazi…  Me tuve que calzar en esa porque en la obra tenía que hablar de esto, de esta historia. Y yo tenía que hacer llegar al público una idea, en esa idea yo era una nazi, y tenía que ser la peor nazi, la más asquerosa. Porque uno como actor tiene que ir con todo, si vas a medias no sirve.

Respecto al neoliberalismo,  que es un concepto que sobrevuela la obra, ¿cómo se traduce a una puesta en escena? 

Drever – En la obra en sí nunca se habla explícitamente de política, más que nada se representa cómo podría llegar a funcionar un sistema donde cada uno aboga por sus intereses personales y ver si te puedo correr del camino para poder sobrevivir. Y no me importa que seas mi familiar, nada importa. Hay una apariencia de unidad pero en realidad el interés siempre es el individuo.

Scheps – De hecho acá no se habla de política, se habla de cuáles son los vínculos y los amores y hasta dónde amás y cuál es el límite entre el amor y el odio. Entre el ser humano y la rata. Cuánto de rata tiene el hombre y cuánto de hombre tiene la rata.

Drever – Esto es el neoliberalismo, es una bajada, sobre cómo funciona un sistema político económico donde todo gira en torno al interés de cuatro personas, y no importa que la mayoría de un país viva en la pobreza porque tiene el PBI alto.

¿Cómo fue este proceso de trabajar con gente de distintos países?

Scheps – A mí me llamaron después de iniciados los ensayos, básicamente es un autor argentino que le encarga una obra a un autor brasilero – la semilla fue un director argentino que le encarga la obra  a un dramaturgo brasileño  – y se las devuelve y empieza a convocar a los actores. Y hacés catarsis, porque la política es un reflejo de lo que somos como personas. Un facho es un ser facho en su empleo, en su casa, en todos lados. Entonces siempre muestra la hilacha aunque la escondas, pero en algún momento – que es lo que pasa en esta obra – va sucediendo y se te termina viendo. Eso te hace, como espectador, empezar a cuestionarte, que esto puede pasar, lamentablemente.

Drever – La obra también está basada en el estudio que hizo un historiador brasilero sobre la historia política sudamericana desde las dictaduras y cómo se fue desarrollando

Respecto al público, ¿han detectado cierta sensibilidad, ida y vuelta con la gente, el público como se comporta como reacciona ante esto?

Drever – Para empezar no es una obra de teatro estricta ni una ópera, es un hibrido entre las dos. Hay un mundo sonoro que es un personaje más, muy importante. La voz se transforma ya de por sí, es muy experimental tanto en lo teatral como en lo musical. Entonces eso ya es un factor de impacto en el espectador porque no está viendo algo que digiere fácilmente. Y a su vez el contenido de la obra es muy grotesca y no escatimamos nada.

Drever – Sí, sobre todo en expresiones a fondo que en un momento te pueden parecer alocadas, pero después vas relajando, va bajando la espuma y decís “puede ser que las personas sean así, yo tengo una tía que es así”.


 

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*