La actriz uruguaya Verónica Cassiols presentó en Sevilla un homenaje a Idea Vilariño

Idea Vilariño en la Balsa de Piedra


Desde Sevilla, por el escritor uruguayo Joaquín DHoldan

La actriz uruguaya Verónica Cassiols estaba radicada en Bolonia (Italia). Con un curriculum admirable  (ha trabajado con Elena Suasti, Eduardo D´Angello, Jorge Denevi, Hugo Blandamuro, Pepe Vázquez, etc.), y también carnaval, en  varias categorías. Una actriz con mayúsculas, que con un texto propio sobre la vida y obra de la enorme Idea Vilariño,  pone en escena “Pobre yo, pobre mundo”. Este unipersonal tuvo muchas representaciones en italiano. Por fin,  en Sevilla, se estrenó en español y el público pudo disfrutar del despliegue de la actriz y su propuesta. Esta pieza teatral  tiene un objetivo concreto: dar a conocer a una de las mejores escritoras de nuestra lengua.

Idea Vilariño (Montevideo, 1920- 2009) poeta, ensayista, traductora, no deja indiferente a nadie, conocer su obra y partes de su vida, y escuchar a Zitarrosa cantándola (o suponer a Onetti amándola), logra un efecto de fascinación que trasciende fronteras.

“Habrá una avenida con su nombre”, preguntó/ afirmó un espectador. Tuve que pensar un momento antes de reconocer que no sabía si tan siquiera había una calle que la homenajeara.

“Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.

Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.

No volverá a tocarte.

No te veré morir.”

No la recordamos como deberíamos. No hacemos nada de lo que deberíamos con un nuestros artistas.

Una actriz, una poeta, un cantante, una maravilla en el teatro. Una reflexión profunda sobre la vida, la muerte y el arte. Una historia de amor, pasión y soledad.

Trataré de contarles un dato y dejar que flote entre nosotros alguna reflexión. Organizamos en esta hermosa ciudad dos funciones. Convocamos principalmente al público uruguayo. En Sevilla no hay muchos pero la asociación reúne a más de 200 orientales. Las dos funciones fueron exitosas, la gente salió encantada. Contándome a mí, en estos días, aplaudimos esta obra de gran carácter nacional, tres uruguayos. El público fue español casi en su totalidad. Por un lado fantástico, porque como dijimos un objetivo es dar a conocer a la increíble poeta, pero a mí no deja de sorprenderme. En otra ocasión un diplomático que trabajaba en otro país me dijo que ellos al final ni siquiera se esforzaban en convocar uruguayos porque “no iban a nada cultural. Pueden ir a un asado, como mucho”.

Antes de apresurar juicios sobre esta tragedia, estaría bueno saber varias cosas: ¿es cierto o no?, ¿por qué sucede?, ¿cómo podemos revertirlo? Luego de años de trabajar en cultura la estadística que manejan varios agentes es similar, el 1% de los emigrantes uruguayos apoyan actos de carácter cultural, un poco más lo social, bastante más lo futbolístico. Podrán decir que en proporción, sucede lo mismo en nuestro país. Quizás. Pero no deja de chocar  más en personas que extrañan sus raíces.

Por suerte, artistas como Verónica, genias como Idea y tantos otros guerreros de la cultura dan todos los días la batalla contra la desidia. Por suerte el arte va más allá de nacionalidades y se encuentran cabezas sensibles en todas las tierras. Quizás las afinidades ideológicas, los intereses políticos, las inquietudes sociales y culturales, son la verdadera patria que nos identifica.  Porque yo tengo claro que cualquier persona que admire la poesía de Idea Vilariño se transforma automáticamente en mi compatriota  y quien la ignora es un extranjero.


 

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