La compañía teatral Trance presenta el ciclo “Manos limpias”, que aborda en escena el abuso infantil

La compañía teatral Trance presenta el ciclo “Manos limpias, acercándonos a la escena”, que aborda la problemática del abuso infantil desde una perspectiva académica y en diálogo con las artes escénicas. Lo hace a través de exposiciones de reconocidos profesionales uruguayos (Ruben Campero, Gabriela Michoelsson, Gustavo Álvarez, Emilia Díaz y Alejandro De Barbieri, junto a Fito Galli como presentador). Se harán seis encuentros, con una frecuencia de uno por mes. Cada exposición apuesta a la presentación de una pieza de microteatro del dramaturgo y autor argentino Santiago Serrano, quien llegará a Uruguay para realizar la apertura del ciclo, que será el 15 de febrero en la Fundación Fucac. Estefany Passarella, directora de la obra, contó a Granizo cómo surge ésta propuesta que apuesta a reflexionar sobre el abuso infantil.


 rance (que se autodefine como “una compañía de artes escénicas para la transformación social”), está conformada por un colectivo de artistas que trabajan “para lograr el cuestionamiento de determinadas estructuras sociales que intervienen en las diversas expresiones de opresión”. Su labor creativa “articula la investigación y la producción artística con lo pedagógico y el accionar social, tomando herramientas de diversos lenguajes escénicos así como de otras disciplinas” que nutren su actividad. En su trabajo se encuentran el arte, la filosofía, la psicología y la sexología , que “construyen un modo particular de percibir las cuestiones humanas” y proponen “espacios de reflexión y transformación, a través de obras, presentaciones, intervenciones, talleres y laboratorios”.

¿Cómo nace esta idea de llevar a escena el abuso infantil?

La idea de armar este ciclo viene de la búsqueda de la Compañía por articular las artes escénicas con otras disciplinas, poniéndolas en diálogo con lo académico. Ya que creemos que no existe aún en nuestro país, un vínculo real entre las artes y la academia. Hay algunos espacios de articulación sí, pero creo que se puede volver más sólido en un futuro. Ésto aspira a ser una contribución en tal sentido, con el fin de realizar un aporte a nivel social que involucre distintas miradas. Por otro lado, estas inquietudes nacen de una necesidad personal, como estudiante de psicología y artista, de buscar un quehacer propio en el cual articular estos dos ámbitos en los que me desarrollo.

¿Por qué eligieron como tema central el abuso infantil?

Porque es un tema que nos cuesta mucho poner sobre la mesa como sociedad, en muchos ámbitos (institucionales, académicos, medios de comunicación, etc) se prefiere no hablar del tema lo que contribuye a que las soluciones que podamos encontrar como sociedad sean más limitadas. Por otra parte, todo este fenómeno suele estar muy unido a estructuras sociales muy dañinas que nos atraviesan a todos los individuos, y que desde la Compañía pretendemos contribuir a eliminarlas.

¿Que objetivos se plantean?

Como objetivo principal, nos proponemos generar espacios de reflexión sobre temáticas que generan estructuras sociales dañinas, estructuras de opresión para ciertos sectores. Nos proponemos contribuir, desde una propuesta nutrida de distintas miradas, a la construcción de nuevos cimientos sociales.

¿Por qué se eligió el texto del autor argentino Santiago Serrano?

En primera instancia, por la gran conmoción que me generó al leerlo. Por la profundidad psicológica que tiene cada personaje y cada situación. Y por la sutileza con que se muestra la violencia atroz, con sus distintas caras, que encierra el fenómeno del abuso infantil. Luego, porque tuve oportunidad de ver durante una clase de teatro, a un actor trabajar el monólogo de Goodfellow, que es el personaje del abusador, y no dudé un segundo en que era algo que como directora quería poner en escena.

“A nivel escénico el planteo fue el de poder construir un entramado complejo, en el que diéramos profundidad y complejidad a cada cuestión que se presenta”, dice la directora.

¿Esta iniciativa ya tuvo precedentes?

El año pasado realizamos una función lanzamiento en Fundación Fucac, pensando en llevar posteriormente la pieza a centros educativos, tanto de bachillerato como de nivel terciario o universitario. Así como a organizaciones que pudieran recibir nuestro aporte como puntapié para trabajar la temática a nivel formativo. La verdad es que en esa búsqueda no obtuvimos demasiada receptividad del medio. Por lo que rearmamos la propuesta, hasta llegar a lo que estamos presentando ahora.

¿Cómo ha sido el proceso de preparación con los participantes / invitados?

Nosotros hicimos la invitación para que participen y hemos encontrado gran receptividad en cada uno de ellos. Han estado muy abiertos a “dialogar”, desde lo que cada uno hace, con nuestra propuesta artística. Luego les hemos dado algunas ideas de por dónde encarar cada exposición, pero dejamos que cada uno arme el material a exponer de acuerdo a su criterio.

¿Cuál es el rol de Marcelo Fito Galli, en su calidad de presentador?

El rol de Fito es el de poder guiar esa articulación que pretendemos entre el plano escénico, las exposiciones académicas y el público. Elegimos a Fito por su larga trayectoria como actor y comunicador, pero además porque a través de su trabajo en INAU ha estado durante varios años cerca de realidades muy crudas como la que abordamos.

En tu calidad de directora, ¿cómo lo estas trabajando?

A nivel escénico el planteo fue el de poder construir un entramado complejo, que de por sí está en el texto, en el que diéramos profundidad y complejidad a cada cuestión que se presenta. Evitando la mirada prejuiciosa, de nosotros como creadores, para evitar teñir de forma valorativa nuestra composición. Más bien el desafío fue encontrar un lugar en cada uno de apertura y disponibilidad, para ubicarse en el crudo de esta cuestión. Que para mi significa poder ubicarse en el centro de la complejidad humana. Por otro lado, es un trabajo que tomo con muchísima responsabilidad, no sólo por la temática si no por todas las personas que han confiado en mí como directora joven que soy. Desde el autor, que me dio su apoyo desde el inicio, hasta los actores, el director que realizó la versión del texto que nosotros usamos, los profesionales, Fito, la instituciones… Muchas personas apostando a este trabajo, es algo muy gratificante.

¿Cómo se desarrolla la obra sobre el escenario? ¿Se da una cierta interacción con el público?

En esta primera instancia no, el público verá la situación en calidad de observador simplemente. A lo largo del ciclo tenemos pensado poder incluir al público en una interacción con los hechos que suceden en escena. No con el público en escena, sino permitiéndole cuestionar lo que va sucediendo y/o pensando alternativas. Intentando que el material escénico pueda desarmarse y armarse en el momento, de acuerdo a los planteos y reflexiones que la situación vaya generando. Eso se articulará con el profesional que está exponiendo y con Fito que es el nexo entre el público, el plano escénico y el plano académico. Pero no será en todos los casos. Depende mucho del enfoque de cada profesional, la obra está ahí, como elemento a disposición para la reflexión. Se amolda a lo que cada instancia pretenda generar.

¿Qué devolución encuentran entre los espectadores?

Hasta ahora ha sido muy positiva. Nos plantean que quedan conmovidos por lo que ven y el modo en que se desarrolla todo. Vemos que las personas quedan “tocadas”, en el sentido de que no les es indiferente, quedan con cosas para procesar. Creo que eso hace a que se vaya armando otra conciencia sobre la cuestión.

¿Tienen planificado a futuro seguir abordando otros temas de gran sensibilidad como éste?

Sí, la idea de Trance es poder generar propuestas que articulen lo escénico con lo académico para realizar un aporte a nivel social. Y en ese camino seguiremos trabajando. Lo próximo será “Corpus… un mapa político”, obra en la que abordamos la “normativización” de la identidad. Desde los estereotipos de belleza, los estereotipos de género, los distintos tipos de violencia, las discapacidades… Desde aspectos que tienen que ver con la identidad de cada sujeto.


Fotos: Diego Obispo

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