Se presenta la obra “La cueva de los monstruos”

El 11 de junio en la Sala Hugo Balzo del SODRE se presenta la obra de Teatro “La cueva de los monstruos”. Función especial co-organizada por el Ministerio de Educación y Cultura, El Ministerio del Interior a través de Espacio Candi y la Intendencia de Montevideo a través de la Secretaría de Accesibilidad para la Inclusión (entrada con invitación).


Por Joaquín DHoldan

“La cueva de los monstruos” es una obra de teatro. Esa definición, para quienes amamos dicho género, sería más que suficiente para plantearles su importancia, su valor, su atractivo. Sin embargo, desde su concepción hasta el momento actual, todas las piezas que la hicieron posible, fuimos conscientes de que era algo más. No sólo por su componente educativo y mucho más allá del recreativo. Creemos que esta es una obra necesaria. Más allá del texto, las actuaciones y la puesta en escena, que como artistas deseamos que les gusten, el tema que plantea y como lo plantea, es una de las deudas que como sociedad tenemos. Mucho se habla de nuestras carencias sociales y del reflejo que las mismas tienen sobre nuestra humanidad. También se sufre la carencia de valores, los cambios o desaparición de códigos. Las miserias de nuestra convivencia como sociedad. Superficialmente se busca el camino fácil, la solución rápida, y casi a la vez, se descubre con impotencia que dichas salidas (fáciles y rápidas) no existen. Nuestras discapacidades como sociedad tiene diversos orígenes y muchas veces nosotros somos los monstruos que salimos a robar las pertenencias más valiosas de los más vulnerables. La reflexión es clara, la salida, la luz al final del túnel está en nosotros como colectivo, en nuestra capacidad de trabajo en grupo. Así como pasa en la gestación de una obra de teatro, nuestras carencias sociales tendrán una solución para todos los integrantes de la misma, o no lo tendrán para ninguno.

Nadie puede ser excluido del grupo al que pertenece. Para ello, debemos entender las diferencias, trabajar sobre la identidad y pasarla bien. Algún monstruo, lejano y perverso, nos convenció que los temas importantes eran aburridos, demasiado complejos, inaccesibles. Es mentira.

Lo que no es mentira es el miedo. A la enfermedad, al dolor, a lo desconocido, a la muerte. Algunas discapacidades físicas, psíquicas, incluso sociales, son la representación de esos miedos. Como reacción nos encerramos en nuestras convicciones, sin pensar que puede existir otra forma de sentir la realidad.

“La cueva de las monstruos” habla de la inclusión. Pero no de la inclusión  de las personas con discapacidad, sino del monstruo que el miedo nos hace tener adentro, adentro de nuestra casa, de nuestra mente, como parte de nuestra intimidad. Lo trae a colación para que lo veamos, conozcamos su cueva y podamos salir de ella. Y como suele hacer el arte, lo hacen los personajes que solemos estigmatizar, los que creemos que representan nuestros miedos, los que pensamos que están en desventaja porque la vida, el azar, la biología, o quién sabe, los privó de un sentido o les modificó una capacidad.

Hemos esperado tanto para que la sociedad entienda la discapacidad, la inclusión, la importancia de la accesibilidad, los estigmas que este tema conlleva, el sufrimiento y trabajo de todas las familias involucradas, que nos genera una contradictoria mezcla de ansiedad y calma, seguros que por fin, estamos en camino a la salida.

Si esta obra de teatro abre un debate, genera una reflexión o cuenta una perspectiva sobre estos temas, para mí como autor sería más que suficiente, pero así como un texto queda en nada si no sucede todo lo que sigue para darle vida, estamos ante un episodio que necesita (de forma urgente) que continúe su camino.

“La cueva…” es un eslabón más de una enorme cadena de gente que trabaja día tras día porque las personas con discapacidad vivan con nosotros y no escondidas de nosotros. Un colectivo de familias que, sumadas a las luchas cotidianas, se encuentran con el rechazo, la discriminación y muchas veces simplemente la invisibilidad. El miedo no deja ver. Los monstruos dan miedo, tanto que a veces no los vemos.

Esta es una obra para valientes. Valientes son quienes la hacen, quienes lucharon porque existiera. Valientes deberán ser quienes la vean sin prejuicios.  Valientes, sobre todo, son los protagonistas que inspiraron la historia. Los “discapacitados”, los ciegos, los sordos, los usuarios de sillas de ruedas, las persona con Síndrome de Down, y sus familias. Salen todos los días a luchar con monstruos que les roban sus pertenencias, que les ponen escaleras, que les hacen pasillos estrechos, que no los ven, que no lo escuchan, que nos los entienden, que prefieren tenerlos ocultos.

Gracias por ayudarnos a combatirlos. Gracias por dejar de lado los miedos. Gracias por buscar la luz, la salida de la cueva.


 

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