“Lo femenino y lo masculino está un poco dinamitado en la obra”. Con Domingo Milesi, de “Ayer pensé decirte adiós”

A partir de marzo se presentará la obra “Ayer pensé decirte adiós”. Irá en el Teatro Victoria los viernes, sábados y domingos. Granizo conversó con Domingo Milesi, autor y director de la obra.


Por Mauricio Rodríguez

La historia de una pareja en la década de los 90’. Una comedia dramática -con guiños cinematográficos- sobre la construcción de un vínculo y el paso del tiempo.

En un mundo descartable: ¿qué tan pasado de moda resulta preguntarnos si existe el amor para siempre?

Durante la obra, uno de los personajes le plantea al otro que se quiere separar. Este disparador inicial del relato, va a operar como único responsable y desencadenante de la acción dramática. Es a partir del mismo, que la pareja comienza a cuestionarse su aparente estabilidad amorosa y su buena convivencia. Así se construye una historia de observación y análisis de un vínculo donde resulta tan importante todo lo que se dice como lo que no.

A partir de la posible “separación” se busca abordar y reflexionar sobre otros tópicos como: la construcción del amor, la idealización del vínculo -la fidelidad-, los estereotipos de género -la maternidad-, la comunicación y el uso del lenguaje, la co-influencia del tiempo -pasado, presente, futuro-, el diálogo entre la realidad y la ficción, entre el teatro y el cine, y los posibles metalenguajes que eso genera.

¿Qué es el amor? En esta interrogante de corte existencialista es donde radica la vigencia temática. Probablemente, en esa multiplicidad de lecturas que ofrece como parte de los meandros de nuestra propia existencia.

¿Cuánto hay de determinismo social y cuánto hay de proceso espontáneo en nuestros vínculos?En un mandato social -¿aún vigente?- la convivencia evoluciona hacia la reproducción de la especie y con ella se suman otra cadena de supuestos sobre lo que significa crecer en sociedad. De esta manera, el vínculo -a priori a su existencia- se ve sometido a una serie de condicionantes que lo encapsulan en una suerte de ilusión maldita con la que concilian fácilmente los enamorados. Y la que puede resultar complejo de habitar posteriormente, y en ese caso no todos crearán un nuevo modelo vincular: por comodidad, inexperiencia, miedo, entre otras cosas.

Los mandatos tienden -obviamente- a homogeneizar a la sociedad en su “deber ser” y a excluir todo aquello que no forma parte de lo esperado como ser social. En el caso de la obra, hay un “ser femenino” y un “ser masculino” que se presentan en una época específica y de los que se va a esperar determinados comportamientos.

Durante toda la pieza está presente el diálogo entre el teatro y el cine. Desde las didascalias donde se definen planos para la representación -buscando una traducción del plano audiovisual al teatral-, como también en la estructura narrativa. A su vez, en los diálogos de los personajes aparece el cine y con frecuencia la protagonista usa este universo para ejemplificar sus pensamientos.

¿Por qué el cine? Hay una búsqueda -en el dramaturgo y director- de una poética personal en ese lenguaje (frankestiano) teatral-audiovisual, tomando del séptimo arte sólo lo que le interesa o conviene para su manifestación. No es en la frontera de la prestación de ciertos recursos técnicos que radica el interés sino en la posible cita o transformación de un elemento audiovisual desdoblado en una construcción teatral.

En la primera obra que dirigió (“Mugre”, 2010), una linterna era la responsable de la fragmentación de la mirada, a veces en relación y otras en contraste con quien mantenía el relato. En 2013 en “Lo que los otros piensan”[2] (autor y director), se establecía un vínculo desde la escritura con la Road Movie que se buscó profundizar en escena. Al igual que en otras obras del autor, no estrenadas, el cine se manifiesta como parte de la teatralidad.El lenguaje audiovisual le puede brindar al teatro un enriquecimiento en sus formas de representación, no sólo a nivel estético sino en la administración del ritmo de la escena y del relato, el juego, los códigos de actuación, entre otros.

¿Por qué la historia se ubica en el contexto de los 90?

Me interesaba distanciar la pareja de un vínculo contemporáneo y ver qué sucedería si la situación que se cuenta se desarrollaba en un momento histórico diferente al presente. Eso me llevó a preguntarme: ¿Qué tanto ha cambiado el mundo desde los 90’ al día de hoy? ¿Además de los avances tecnológicos hubo una evolución en la forma de vincularnos? En general, cuando tengo las primeras visiones, garabatos, fantasías de una nueva historia, me vienen imágenes de otros tiempos, que no necesariamente remiten a un momento especifico pero que claramente no se desarrollan en la actualidad. Quizá, porque para poder trabajar en profundidad en la creación es necesario abismarse un poco y a la vez tomar cierta distancia. Durante los 90’ se desarrolló mi infancia y tiene una connotación especial en mi recuerdo esa época. Esto aparece en la obra en cómo se evoca el pasado, ahí fui jugando con la pregunta de: ¿Qué papel tiene la memoria en la construcción de un relato? También me resulta interesante esa analogía entre los 90’ como el final de un siglo y una relación amorosa que está llegando a su fin.

¿De qué manera aparece representada aquella década en la obra?

Se manifiesta la época de diferentes maneras. Por ejemplo en los diálogos de los personajes aparecen muchas referencias: desde los modismos (expresiones propias de los 90’), temas que remiten a la década (se mencionan hechos, películas, personajes y personalidades). También se advierte en la estética del hogar (objetos y ambientación espacial), la moda (vestuario de los personajes) y la música que los personajes escuchan durante la obra.

¿La obra pretende cuestionar el amor de pareja? ¿O se plantea abordarlo desde distintas miradas?

La obra pretende realizar(se)nos preguntas en relación a los vínculos. En el presente, la pareja protagonista ya tiene diez años, eso supone un recorrido en la experiencia que implica “estar en pareja”. Y es desde ese presente que uno de los personajes empieza a cuestionarse la vigencia del vínculo y es entonces que la obra se ve atrapada en ese contexto de cuestionamiento. Lo que me disparó algunas preguntas mientras la escribía: ¿Existe el amor para siempre? ¿O es una colección vintage pensar en una relación amorosa duradera? ¿Cuánto hay de determinismo social y cuánto hay de proceso espontáneo en nuestros vínculos? En un mandato social -¿aún vigente?- la convivencia evoluciona hacia la reproducción de la especie y con ella se suman otra cadena de supuestos sobre lo que significa crecer en sociedad. ¿Qué pasaba en los 90’ cuando una pareja no cumplía con “lo esperado” en ese sentido? ¿Qué pasa en la actualidad?

¿Cómo son, a grandes rasgos, el “ser femenino” y el “ser masculino” que aparecen en la obra?

Lo femenino y lo masculino está un poco dinamitado en la obra si tenemos en cuenta el contexto histórico. Ambos personajes son híbridos entre el querer pertenecer a su tiempo (amoldarse al “deber ser”) y el querer cambiar las reglas. El personaje de “ella” tiene pensamientos que resultan de avanzada para esa época -en relación a su rol en la pareja, el hogar, la maternidad, etc.- y “él” -que aparentemente es quien más intenta cumplir con los mandatos-  también va a tener momentos de cuestionamiento y ráfagas de modernidad.

¿También la obra es un cuestionamiento a lo que era en aquel momento ser masculino o femenino?

Sí. Sobre todo, como ya mencioné, la obra se realiza preguntas sobre los cambios que pueden existir entre esa “mujer” y ese “hombre” de los 90’ y los de la actualidad. Es en ese puente imaginario que me interesa indagar. Porque el espectador va a ver con los ojos del presente y me parece interesante reflexionar acerca del comportamiento que tenían los personajes: ¿Dónde estábamos, dónde estamos?

¿Por qué la apuesta a la aparición del cine en un ámbito teatral?

Hay una búsqueda de una poética personal en ese lenguaje (frankestiano) teatral-audiovisual, tomando del séptimo arte sólo lo que me interesa o conviene -en este caso- para su manifestación. No es en la frontera de la prestación de ciertos recursos técnicos que radica mi interés sino en la posible cita o transformación de un elemento audiovisual desdoblado en una construcción teatral. El lenguaje audiovisual le puede brindar al teatro un enriquecimiento en sus formas de representación, no sólo a nivel estético sino en la administración del ritmo de la escena y del relato, el juego, los códigos de actuación, entre otros.

¿Cómo está siendo el proceso de trabajo? ¿Cuáles son los desafíos que les ha presentado la obra?

Fue un camino largo, de los que a mí me gusta, de esos que tienen muchas sorpresas y te permiten reinventarte, repensarte y crecer a medida que transcurre. Una peripecia con diversos encuentros en el tiempo… La obra se inició a partir de una imagen (en febrero 2017) observando una casa que tenía una serie de ventanas en lugares impensados, después continuó con un entrenamiento anual (durante 2017) con la actriz Sofía Espinosa, eran encuentros esporádicos con una impronta de teatro físico. En el verano de 2018 escribí el primer borrador del texto, al que le sucedieron varios. Empezaron los ensayos en marzo y ahora se viene el estreno -un año después- el 1 de marzo. Hubo tiempos de encuentros y desencuentros, tiempos de relajarnos en la creación y de ponernos nerviosos. Creo en el trabajo y en equipo. Eso hace la diferencia en la vida y en el teatro también. Hubo un encuentro real entre nosotros que enriqueció la obra en todo sentido. Cada área está trabajando de una forma rigurosa y amorosa y eso me pone muy contento. Celebro la posibilidad de hacer teatro en este país. Pertenezco al teatro independiente y me encanta crear desde allí, hay una libertad en eso que es un privilegio. Además tuvimos la suerte de que la obra fue premiada por el Fondo de Fortalecimiento de las Artes de la Intendencia de Montevideo. Y eso es un apoyo maravilloso para la creación. Desafíos muchos… A nivel creativo hay un desafío en el múltiple rol que elegí jugar en esta puesta (eso a nivel personal), pero después con todo el equipo tenemos el desafío de poder contar una historia apelando a la voz propia y a la vez encontrar un discurso colectivo. La verdadera creación, la que a mí me gusta, es la que te invita a un viaje hacia uno mismo para perderse en otros para siempre.

Ficha técnica:

Género: Comedia dramática

Duración: 75’

Autoría y Dirección: Domingo Milesi

Elenco: Sofía Espinosa y Domingo Milesi

Diseño Escenográfico: Leandro Garzina

Diseño Lumínico: Paula Martell

Diseño Vestuario y Caracterización: Leandro Garzina, Paula Martell y MagalíLuraschi

Diseño de sonido: Gustavo Fernández

Asistencia de Dirección y Traspunte:: Patricia Canén

Prensa: Lic. Beatriz Benech

Producción: Lucía Etcheverry

Ilustración: Julia Tiscornia
Diseño gráfico: Nicolás Batista

 


 

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