“Los Miserables”: poderoso relato de los problemas sociales de Francia

Por Martín Imer


Los que seguimos las habituales “carreras por el Oscar” vimos con atención el ascenso de una pequeña película francesa que ya había dado de qué hablar en Cannes, llamada Los miserables, aunque parecía que finalmente podría quedar en el olvido viendo como varias producciones del mismo país estaban siendo tan celebradas en los Estados Unidos. Y a decir verdad tenía todo en su contra, ya que a pesar de haber ganado el Grand Prix en el mencionado festival estamos ante el trabajo de un debutante, Ladj Ly, el cual abarca un tema previamente tratado en el cine (francés e internacional), por lo que podía ser fácilmente ignorada. Afortunadamente eso no sucedió e incluso terminó teniendo un insólito resultado en el Globo de Oro, compitiendo en la categoría de Mejor película extranjera junto a la también francesa Retrato de una chica en llamas. Algunas semanas después se ganó su lugar entre las 5 ternadas a la (ahora llamada) Mejor película internacional, aunque como ya sabemos tuvo que competir contra ese auténtico fenómeno llamado Parásitos. Sin embargo sus responsables no tienen nada para lamentar, ya que el film arrasó en los Premios César y se coronó como la mejor cinta francesa del año. El público uruguayo finalmente tiene la chance de ver este film, luego de cosechar tantos premios, a través de las plataformas digitales de alquiler disponibles en Internet.

Lo apasionante de la película no está en sí en lo que cuenta, sino en el universo donde se sitúa: los barrios bajos de Francia, el mismo lugar que aparece en el libro Los miserables. Nos muestra las pandillas, la terrible calidad de vida de quienes viven ahí y la patrulla policial que está en medio de todo el asunto, los que “calman” las aguas pero a veces terminan siendo peores que los que vienen a calmar. Todo ese entramado de personajes es muy real, está contado con un pulso firme y hasta algún virtuosismo, y por un largo rato simplemente cuenta algunas situaciones separadas, sin mucha conexión, presentando a los policías y a los protagonistas de ese mundo, incluyendo niños que pasan el día vagando por las calles, presos en busca de un futuro que no incluya el crimen, mafiosos, religiosos y otros. Pero en un momento el planteo cambia y el film se concentra en un punto: la detención de un chico, menor de edad, que le robó a un circo. Durante este evento los amigos del muchacho atacan a piedrazos a los tres policías protagonistas, y la situación escala hasta que accidentalmente uno de los oficiales le dispara en la cara al detenido. Y a partir de esto, una carrera contrareloj de la patrulla, aunque con motivos distintos entre ellos: mientras uno de ellos, el más novato, intenta salvar al menor, los otros dos tratan de localizar un dron que filmó la escena, con el objetivo de que las imágenes no se difundan y creen una nueva manifestación social.

Mencionaba previamente que el film está contado con un pulso firme, lo que se trata de una auténtica revelación: Ly orquesta una montaña rusa infernal, desatada y realista, con varias sorpresas en el camino, muy bien actuada y montada, que a pesar de lidiar con un tema repetido se hace fresca por su enorme actualidad. El libreto es certero, se basa en observaciones mínimas pero construye una enorme tensión y explota en un final que en un primer momento puede parecer algo excesivo, aunque luego termina de cerrar con una cita que le da un enorme peso a esas imágenes. Y tiene mucho de las preocupaciones de Victor Hugo, adaptadas a una realidad social diferente únicamente por los rostros y las tecnologías. La miseria sigue ahí, también los que tienen que sufrirla. Pero la óptica ya no es tan optimista, no están los Valjean ni los Javert.

¿Y qué hay? Una serie de brutales ambivalencias que hacen que el espectador piense sobre cuestiones complicadas: los policías que aparecen no son la mejor opción, sin dudas, pero ¿de qué otra forma podrían imponerse en un lugar así, en donde el respeto se cultiva a partir del miedo? Los chicos que se retratan, totalmente sumergidos en la violencia, son o serán futuros criminales o gente condenada a seguir en el mismo lugar, pero ¿cómo pueden aspirar a algo distinto en un entorno que sólo los lleva a la miseria? La política de estado sólo ayuda a esa marginación, y propicia la existencia de una policía tan agresiva y corrupta como se muestra aquí, pero ¿cómo se cambia una problemática que está presente desde la propia gestación de la República? Porque la realidad es que lo que contaba Hugo tal vez se encuentra hoy más deteriorado que nunca a falta de ese bien que equilibre la balanza moral.

¿O tal vez simplemente fue un invento del escritor?

LOS MISERABLES (Les miserables, 2019, Francia) Dirección: Ladj Ly. Guion: Ladj Ly, Giordano Gederlini, Alexis Manenti. Fotografía: Julien Poupard. Montaje: Flora Volpelière. Con Damien Bonnard, Alexis Manenti, Djebril Zonga, Issa Perica, Al-Hassan Ly.

 


 

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