Magistral “Mujercitas”

Por Martín Imer


En 2018 se cumplieron 150 años de la publicación original de Mujercitas, el clásico libro escrito por Louisa May Alcott. Se trata de un enorme éxito popular que ha pasado de generación en generación, una historia eterna que habla del amor fraternal, la superación personal y la resistencia femenina durante los momentos más difíciles — temas que conectaron con miles de lectores alrededor del mundo, independientemente de su género. Todos querían conocer las desventuras de las hermanas March, chicas inteligentes y valientes, juntas ante toda piedra que se les pusiera adelante.Y como podrá imaginarse el lector, de tamaño suceso se hicieron varias adaptaciones al cine: de hecho, la que nos llega ahora a salas es la séptima versión para la pantalla grande del material original, siendo la más antigua una de 1917, muda y que se considera perdida.

Mujercitas se publicó originalmente en dos partes, luego unidas en un único volumen que es el que conocemos en la actualidad. Es importante tener en cuenta esto a la hora de hablar de la estructura de esta nueva versión, la cual hace más hincapié en la segunda parte en donde las protagonistas ya están crecidas. La directora Greta Gerwig, otrora interesante actriz reconvertida en talentosa realizadora, nos presenta el relato en forma no lineal, una elección interesante ya que le permite inyectarle a la historia nueva vida, contándola de una forma que sorprende hasta a los que ya conocen el libro de memoria. No es la única ventaja de esta narrativa: también permite que se intercalen los momentos alegres, inocentes de la primera mitad con las situaciones maduras y tristes de la segunda, logrando climas particularmente emotivos gracias al contraste de ambos.


Y es que Mujercitas tiene vocación de melodrama, algo que Gerwig reconoce y con inteligencia administra en breves dosis, gracias a esa particular forma de narrar y el preciso montaje que tiene el film, el cual alterna entre pasado y presente con enorme fluidez y claridad. También es interesante el juego con la coloración en la fotografía (calidez en el pasado, frialdad en el presente) y sobre todo el lujo que deja ver en los escenarios y el vestuario, despliegue que revela el buen presupuesto con el que se contó. Sin embargo nada podría funcionar sin otro elemento clave como el libreto, el cual debía estar a la altura de todos los valores técnicos, y afortunadamente lo está: se trata de una relectura del material por demás interesante, que mantiene la esencia de los personajes a la vez que le imprime una preocupación feminista más evidente, poniendo en boca de sus actrices declaraciones potentes, que impactan en la platea. Las protagonistas parecen concientes de su lugar y su tiempo, reflexionando sobre su entorno con tristeza y enojo, aunque siempre sosteniendo el espíritu guerrero que las ha caracterizado desde un principio.

De hecho, es interesante ver Mujercitas y replantearse incluso el concepto de adaptación. El porqué del éxito de la película es simple: la directora toma una historia clásica, siempre presente en los espectadores, pero jugando con las expectativas y ejecutando la trama bajo un filtro de obsesiones, tics e intereses propios, ligando al material a su universo personal de una manera tan profunda que parece realmente algo nuevo, diferente, casi autoral. ¿Hasta que punto estamos viendo lo que escribió May Alcott? ¿No estamos viendo también la interpretación de Gerwig, la cual no tiene problemas en inventar cosas nuevas y torcer a gusto el contenido del libro? Está claro que la realizadora tiene un profundo aprecio por el clásico, pero sabe no dejarse llevar por el amor y llevarlo en una dirección distinta, especialmente en el hilo conductor que es todo lo referido a Jo y la realización de su sueño de ser una escritora seria. En todo ese desarrollo y especialmente en la resolución se ve el alma de la directora, incluso apostando a la meta-referencia en sus instantes finales, aceptando que tal vez no es el final que más le gustaría poner aunque sin dudas es el que al público le gusta.

Dos elementos más que merecen destaque, los cuales suelo dejar para el final: en primer lugar, la música, que tiene un aire clásico pero con tonos actuales, bellamente integrada en la imagen. La idea de sumar pequeños chispazos de modernidad podía resultar rara pero es la banda sonora lo que termina de hacer que funcione. Y en segundo lugar el elenco, que vende en cuerpo y alma la idea de que son menores de lo que son en los momentos que así lo requiere la película, aunque verdaderamente brillan cuando son adultos y deben asumir roles más serios. Hay tres interpretaciones particularmente brillantes: Saoirse Ronan y Florence Pugh, las cuales forman un vínculo volátil pero también de mucho amor, siendo las dos partes totalmente distintas de la moneda, y Timothée Chalamet como Laurie, desplegando un carisma pocas veces visto en él.

MUJERCITAS (Little women, 2019, EE.UU) Guion y dirección: Greta Gerwig. Fotografía: Yorick Le Saux. Música: Alexandre Desplat. Montaje: Nick Houy. Con Saoirse Ronan, Emma Watson, Florence Pugh, Eliza Scanlen, Timothée Chalamet, Laura Dern, Meryl Streep.


 

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