“Me gusta experimentar con el cine”. Entrevista a Maxi Contenti

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Por Martín Imer


Este jueves llega Al morir la matinée, película de terror nacional que será una de las primeras en recibir al público en los cines luego del cierre de estos debido a la pandemia por el coronavirus. Curiosamente el escenario de la película es una sala de cine, aunque lo que ocurre allí no podría ser más espeluznante: un siniestro personaje se aparece en la última función de una película de terror clase B aunque no para verla sino para terminar con la vida de los pocos asistentes allí presentes. Mientras algunos caen en las garras de este cruel asesino (y el film no escatima en detalles, lo que será de mucho agrado para los fanáticos del gore) otros intentarán encontrar la forma de escapar de esa pesadilla. La propuesta, hija del cine de terror particularmente italiano, es bastante curiosa pero no desentona con el estilo que manejan tanto el guionista Manuel Facal (Fiesta nibiru) como el director Maxi Contenti (Muñeco viviente V) a quien tuvimos el gusto de entrevistar.

Agradecemos también la gentileza de la distribuidora RBS a la hora de gestionar la entrevista.

¿Qué te llevó a hacer cine, y precisamente a enfocarte en el género del terror?
Mi amor por el cine viene desde muy chico. Mi primer acercamiento fue con una tia mía, a la que cariñosamente bauticé “Tia Silvia de Peliculas”. Con ella veía muchas películas y empecé a filmar videos caseros. Mi padre también me acerco mucho al cine de género fantástico y sci-fi. Si tengo que ser preciso, el momento en el cual me decidí por hacer cine fue en el año 1993 (el año de Al Morir…). Tenía 9 años, estaba saliendo del cine Plaza en el centro de Montevideo, acababa de ver Jurassic Park, y fue con esa cinta monstruosa de Spielberg que me fleche por hacer cine. Me atrajo mucho la experiencia comunitaria, el cine como espectáculo, la fantasía y magia que eran posibles. Por el lado más netamente de mi gusto por el terror, eso vino de la mano que también desde chico veía películas de terror en televisión. Con el ciclo que daban en el canal Montecarlo llamado “Viernes 13”.

Durante la cinta se puede ver en varios momentos el poster de “Opera” de Darío Argento, dueño de un estilo muy particular que está presente en todos los aspectos de “Al morir la matinée”. ¿Qué tanto de Argento, particularmente, te inspiró para el estilo visual y qué otros directores te sirvieron como guía?
Dario Argento y el subgénero del cine de terror italiano conocido como “Giallo” (que es el género que inspiro el slasher norteamericano) fueron una inspiración primordial desde el inicio. Con el guionista Manuel Facal tomamos como referencia la película Demoni (1985, Lamberto Bava, y guion de Argento), que es una película que también ocurre adentro de un cine, pero con una trama muy diferente. Rescato como inspiración grande del Giallo el tratamiento visual y cuasi poético de los momentos de las muertes y el gore, la inventiva audiovisual muy artística y con mucho énfasis en la parte musical.

No sólo está el poster de Opera sino también de Muñeco viviente V, película previa tuya, la cual ha alcanzado un estatus de clásico de culto local. Con el estreno mucho más clásico de esta nueva producción, ¿sentís que hay en las salas comerciales un poco más de espacio para este tipo de films menos convencionales?
No sé si hay más espacio, pero seguramente hay más interés en contenidos menos convencionales, eso es algo que va y viene. De todas maneras, hay películas que pertenecen siempre a un lugar de nicho o culto especifico, y eso está bien. A mí me gusta experimentar con el cine y los géneros, me gusta mucho el humor absurdo, pero entiendo que hay contenidos que son para un público, y con un cierto alcance. Para mí lo importante es hacer proyectos que te apasionen, si son contenidos más comerciales y populares eso puede estar bueno, y sin duda ayuda, pero es secundario. Nota aparte de la mención del póster de Muñeco Viviente, el poster es uno de algunos “anacronismos” (la película ocurre en 1993 y Muñeco Viviente salió en el 2008) que hay en la película, para ser descubiertos por el público que gusta de esas particularidades.

A pesar de que el estreno es más “convencional”, las circunstancias claramente no lo son.¿Qué sentís al saber que tu película es una de las primeras que llega a salas luego del cierre por la pandemia? ¿En algún momento se barajó alguna otra opción como retrasar el estreno o estrenarla directamente en streaming?
Por un lado, mucha emoción y orgullo porque la película sea la que se encarga de reabrir las salas en su país. Es un acto simbólico e histórico muy lindo. Pero también hubo mucha ansiedad e incertidumbre por la situación. La opción de retrasar si surgió, ya que también hubo festivales que queríamos participar que se cancelaron o postergaron. Pero la idea de la reapertura también apareció bastante enseguida junto con la distribuidora local de la película, RBS. Es una apuesta jugada pero también una oportunidad imperdible. Respecto al streaming, eso nunca se barajó, es sin duda donde hoy está el público más que nunca, pero por las características de esta producción, es algo que aún falta para que llegue a las plataformas digitales. Tenemos un distribuidor internacional francés, Reel Suspects, que está a cargo de las ventas internacionales. La película está programada para estrenarse este año internacionalmente en el festival de Sitges 2020, España, y también el festival de terror Hard Line, de Alemania. De este último me llevo una frase de sus programadores, que me hicieron notar que la película “llevará la experiencia de ir al cine a los hogares”, cuando sea el momento del streaming.

Teniendo en cuenta la pregunta anterior y la palabra streaming, Al morir la matinée es una película que es casi enemiga de ese concepto ya que es una celebración nostálgica de las viejas salas y el sistema fílmico, algo que se potencia gracias a las locaciones. ¿Tuvieron, en el proceso del guion, siempre en mente a la vieja sala de Cinemateca 18? ¿En qué momento se decidió fusionar el interior de esa sala con el hall y la puerta del Opera?
La sala 18 de julio (ex cinemateca 18) fue la inspiración absoluta de la película. La idea surgió mientras estaba filmando una publicidad que era para el “a del Cine” en esa misma sala. Pensé que bueno estaría hacer una película de terror ahí. Un tiempo después, le propuse y encargue a Manuel Facal un guion inspirándonos en esa idea, una película de terror que transcurra toda adentro de ese cine. Recorrimos la sala, establecimos ciertos parámetros de la narrativa y los personajes. En base a eso, Manuel elaboro el guion. Respecto a la fusión con la locación del cine Opera, eso surgió más adelante, cerca de la preproducción. Pero desde un principio, tenía la necesidad de tener otro espacio para la fachada, la entrada y boletería del cine. El guion tenía situaciones que necesitaban que todo ese espacio fuera diferente. La fachada del 18 de julio no iba a funcionar, tampoco su boletería ya inexistente. El cine Opera funcionaba a la perfección para esa fusión. Contaba con todos elementos y todo estaba preservado al igual que los años 90s, cuando ya estaba en funcionamiento. La persiana que se ve en la película, que cierra al cine y la galería donde está el Opera, fue algo que nosotros pusimos, y quedo en parte como canje con la locación. Un dato curioso, donde está hoy el Opera funcionaba antes el cine Censa, uno de los más grandes de Montevideo (cambio su nombre a Opera en los 90s). Por lo que la fusión con el interior de una sala grande como la 18 de julio tenía un sentido histórico también.

Si bien a esta altura ya estamos acostumbrados a un cine uruguayo de muy buena factura visual la película realmente sorprende por la estética cuidada y particularmente la atención al detalle, ya que está ambientada en la década de los 90. ¿Cómo fue el proceso de encontrar elementos que coincidieran con la época? ¿Les resultó especialmente complicado o Montevideo se presta para películas así?
Montevideo se presta para recrear ciertas épocas, pero hubo un gran trabajo de Arte por parte de la directora Cristina Nigro, junto a su equipo con la ambientadora Ines Carriquiry y el utilero Nicolas Hernandez. Tan importante como el arte para dar época es el vestuario, de la mano de Dominique Souberbille, que junto a su asistente Federico Molinari hicieron un trabajo sublime, que se fusiono muy bien con las demás áreas y la fotografía de Benjamin Silva. Si tengo que encontrar algo que resultó un tanto complicado de hacer, increíblemente fue todo el asunto del viejo proyector 35mm. Restaurar toda esa maquinaria no era fácil, hubo que hacer varios trucajes, pero puedo decir que ese proyector lo hicimos funcionar de verdad.

Obviamente aún te queda disfrutar de la recepción que tenga este film, pero ¿ya tenes en mente algún otro proyecto? ¿Seguirá por el camino del terror?
Tengo varios proyectos en diferentes etapas de desarrollo. Con el tiempo aprendí que es bueno andar moviendo más de una cosa, ya que los procesos pueden ser muy largos y engorrosos. Te ayuda a no frustrarte si andas con un solo proyecto. De terror siempre tengo alguno, también drama-comedia y documental, estoy en producción del documental musical Hot Club de Montevideo. Por el lado del género de la fantasía, retome un querido proyecto de película familiar titulado Tomte, donde hay seres fantásticos y monstruos.


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