“Para Sama”, íntimo relato de la guerra en Siria

Por Martín Imer


En la pasada edición de los premios Oscar la sorpresa no fue que Para Sama no se llevara el premio a Mejor documental sino que Honeyland, para muchos la favorita, se fuera totalmente de vacío, especialmente considerando que estaba nominada tanto en esa categoría como en la de Mejor película extranjera. Que American factory se terminara llevando el galardón parece responder más a una preocupación local y un llamado de atención al gobierno que a una evaluación artística, pero al menos entra en las tres mejores que competían en esa terna, las otras dos siendo la valiente Al filo de la democracia y esta notable co-producción entre Siria, Estados Unidos y el Reino Unido, ahora disponible para ver en Netflix.

El film sigue las vivencias de su co-directora, Waad Al-Kateab, testigo de primera mano de la guerra de Siria ya que está ahí desde sus inicios, siempre con su cámara encendida registrando los primeros encontronazos entre la gente y las autoridades, viendo silenciosamente como la violencia escala y se vuelve un conflicto sin piedad, en el que cada uno debe defenderse como puede. En medio de la brutalidad, la mujer encuentra el amor en un joven doctor con quien tiene una hija, la Sama del título, a quien le narra a través del documental con el fin de hacerle entender las razones por las cuales sus padres, en vez de irse como muchos compatriotas, decidieron quedarse en el país a documentar todo y ayudar a los heridos.

Estamos ante un documental muy interesante tanto en lo narrativo como en lo didáctico; en lo primero, Para Sama realmente hace gala de un buen ritmo y una ágil narración, que a pesar de ser abarcativa jamás se estanca en detalles u ofrece escenas gratuitas (a pesar de lo brutal de algunas imágenes) mientras que en lo segundo resulta notable como la protagonista explica, a través de su voz en off y textos en pantalla, la situación de la guerra, cómo empezó y quiénes son los bandos involucrados, el lento avance y el sentimiento de la gente inocente atrapada entre el fuego. A diferencia de The cave, también nominada en la última entrega de los Oscars y tratando el mismo tema, aquí se parte de una situación individual pero se utiliza para reflejar un conflicto general, con todos sus componentes analizados.

Todo está filmado cámara en mano, de forma bastante amateur, con una urgencia que el espectador entiende como una manera de la protagonista de aferrarse a algo, de no caer en la locura. La forma termina siendo un inesperado punto a favor ya que realmente funciona para meter de lleno al espectador en el tema y sentir junto a ella el peligro de la situación, la desesperante angustia de los que la rodean (cada escena que ocurre en un hospital pertenece al género de terror) y la desesperanza, mostrando como pocas veces la vida de aquellos que viven en medio de un conflicto que jamás pidieron, esos que no pueden irse porque no tienen otra opción.

Otro punto muy positivo es que la película tiene un fuerte centro emocional en la relación de la mujer con su hija, aunque no se utiliza para dar golpes bajos ni para sumar alguna situación más de riesgo que tensione al espectador o distraiga de los otros temas. De hecho, el costado personal no se sobrepone al político y viceversa, logrando un delicado equilibrio que hace más llevado el material por ambos lados, manteniendo así el interés del espectador. Y como mencionaba previamente, es imposible negar que hay imágenes realmente chocantes, crudas, e incluso muchos han debatido sobre la necesidad de agregarlas. Seguramente el mensaje del film no sería muy distinto, pero si el impacto justifica una mayor llegada al público entonces puede ser entendible; de hecho, lo peor no es que sean imágenes fuertes sino que sean reales, que en el mundo realmente eso ocurrió y alguien fue testigo de tamaños horrores.

De más está decirlo: uno de los mejores estrenos del año.

PARA SAMA (For Sama, Siria/Reino Unido/EE.UU) Dirección: Waad Al-Kateab, Edward Watts. Fotografía: Waad Al-Kateab. Montaje: Chloe Lambourne, Simon McMahon. Música: Nainita Desai.


 

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