Psicosis en Cataluña. Entrevista a la actriz Anna Alarcón

El pasado fin de semana la actriz catalana Anna Alarcón estuvo en Montevideo y realizó dos funciones de la obra “4:48 Psicosis”, de Sarah Kane. Alarcón conversó con Granizo sobre las características de la obra y sobre la realidad catalana actual.


Por Leonardo Flamia

4:48 Psicosis es un texto muy poético y que teatralmente, al no tener acotaciones, brinda múltiples posibilidades para abordarlo. ¿Cómo fue acercarte a un texto con esas características?

No hay otra que enfrentarte con la máxima verdad, o máxima comprensión, o máxima humanidad podríamos decir, y muy poco desde un lugar mental. Porque la impresión que hemos tenido nosotros con este proyecto es que a la mínima que queríamos realizar alguna idea surgida solo de la mente el texto lo rechazaba, hay algo de ir al texto desde la entraña, tengo como esa sensación. Nuestra experiencia es que no se podía “componer”, había que acercarse con mucha humildad, y también realizamos mucha investigación. Sabíamos que habían cosas que venían de la Biblia, cosas de T.S. Eliot, y entonces fue un proceso de ahondar y ahondar durante muchos meses de trabajo, de ensayos, y eso nos permitió ir paso a paso, y no nos cansamos. Es un texto que realmente no termina nunca.

Hay un constante diálogo entre voces, algunas que parecen ser exteriores, como esa del inicio “tenés amigos”, y otras claramente interiores ¿Cómo trabajaron esas voces?

Desde el principio pensamos que íbamos a trabajar solo con una actriz, porque se ha hecho con dos, y aún ahora cuando ensayamos con el ayudante de dirección conversamos sobre los posibles médicos. Hay como tres médicos y una consideramos que es una mujer… Pero partimos de que todos estos diálogos suceden en la mente de la protagonista, de que ella se desdobla pero no es que habla con otro personaje sino que dialoga consigo misma, como recuperando el diálogo que tiene con el doctor. Entonces creo que es más un trabajo del espectador decidir si es el mismo médico, si hay más de uno. Yo tengo una elección, pero luego es el público el que debe decidirlo, cada persona creo que tiene un viaje con esta obra y recibe las cosas de una forma u otra.

Es muy difícil no ubicar a la obra dentro de la situación vital de Sarah Kane (Kane se suicidó en 1999, a los 28 años, poco tiempo después de escribir 4.48 Psicosis) y que esto condicione su interpretación, pero la obra parece hablar más que de una situación personal de una situación social que padecen los enfermos psiquiátricos y las propias prácticas psiquiátricas. ¿Cómo la interpretas tú?

Para mi es como estás diciendo tu, yo desde el principio no quise saber ni indagar sobre lo que le diagnosticaron a Sarah Kane, creo que ella lo que hace con esta obra es trascender su enfermedad, era una autora ultra inteligente, ultrasensible, y que fue capaz en la obra de filtrar lo que ella vivió, pero también lo que vivió el que estaba al lado, o el de la habitación de arriba. Y es capaz de hacer arte de todo eso, y de exponértelo con una realidad muy bestia. Sí investigué sobre los medicamentos que menciona, qué eran, pero nunca he querido catalogar qué tipo de enfermedad está sugiriendo la obra. Y claramente, que es lo que más me movió ha hacer la obra, es una crítica al sistema clínico y social, que tiene mucho miedo a hablar del dolor mental, y del dolor emocional, y seguro que si no hubiera tanto miedo a hablarlo no habría tantos suicidios, no llegaríamos tanto al extremo, es como muy tabú. Lo que me gusta de esta obra es que trata de un tema tan tabú de una forma que es muy desnuda, muy clara.

En Montevideo Sarah Kane no es una dramaturga muy representada ¿Qué pasa en Cataluña y en España?

Nada, en Barcelona no recuerdo si alguna vez se hizo. Al Festival de Temporada Alta fue una vez Isabelle Huppert, que hacía 4:48 sin moverse, yo no la vi, pero era sin mover nada, jugando con la luz. Ahora mismo en el teatro Nacional de Cataluña se está haciendo Blasted y me encantó, me encantó poder ver una obra de Sarah Kane y me pareció tan bestia…

El director de esta versión también murió de forma trágica dos años después de hacer esta obra, ¿él fue quien te acercó el texto?

Si, Moisés Maicas se suicidó en junio pasado, nadie se lo esperaba, y justo yo con él trabajé en esta obra con todo lo que  esto supone… A mí con esta obra me encanta hacer coloquio porque creo que cuanto más se habla de esto menos tabú hay, lo que decía antes. De todas formas él dirigió como tres obras más después de Psicosis, no fue una cosa de hago esto y me suicido. Él me había visto trabajar y quería hacer algo conmigo, me pasó diferentes textos, en los que yo no me veía hasta que me pasó Psicosis y ahí yo me dije: “si, para mi es el momento de contar esta historia” y nos pusimos a trabajar y la verdad que la experiencia fue maravillosa, nos entendimos un montón, pero si, fue trágico.

En España hay una crisis económica fuerte que ha generado recortes en el presupuesto de Cultura, eso sumado a la crisis política en Cataluña ¿cómo ha incidido en las producciones catalanas?

Es un rollo terrible, desde el gobierno de España se ha pedido devolver subvenciones, con efecto retroactivo, que afecta a las entidades culturales más importantes, como TV- 3, donde yo estaba trabajando en coproducciones de cine y televisión. Los teatros y muchísimas entidades están en riesgo, ya ahora hay muchas cosas que están en stand by porque no se sabe si se pueden arriesgar o empezar nuevas producciones. Hay un dinero que se tiene que insuflar pero como tampoco tenemos ahora mismo Generalitat todo está en una especie de letargo absurdo y que para nuestra profesión es terrible. Hay cosas que están funcionando pero hay muchas que están en espera. Yo tengo amigos que están trabajando en televisión, en una serie que se rueda a diario, que no saben si la van a seguir. Y yo estaba trabajando en otra coproducción de TV-3 con productores externos que teníamos que hacer una tercera temporada y no se sabe, realmente es muy fuerte lo que está pasando, y es muy pesado además. Desde el Estado, desde España, nos están metiendo mucha caña. De hecho el 1 de Octubre yo fui a votar y fui a una de las escuelas donde fue la policía a reprimir y la sensación fue tremenda, la represión… Es una dictadura disfrazada de no se qué… Y ahora mismo se tiene que investir a Puigdemont, que está en Bruselas, y es como un juego absurdo del gato y el ratón, y al final ellos por la fuerza nos van a obligar a hacer lo que ellos quieran, no tengo idea de como va a terminar todo esto.

 


 

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