Quien conserva la memoria. Una mirada sobre el musical “Postales”

Desde el 14 de marzo en la Escuela de Comedia Musical, que dirige Luis Trochón,  se presenta la “Postales”, de Laura González Cabezudo. Es una obra ganadora del primer Concurso Uruguayo de Autores y Compositores en Teatro Musical de 2015. Estará en cartel hasta el 17 de mayo, los miércoles y jueves a las 20:45, en el Teatro Comedia (Canelones 2150).


Por Romina Serrano

“Postales” es una obra de teatro musical que desentona, afortunadamente, con el estereotipo esperado de un espectáculo de dicho género. Actualmente son muchas las obras teatrales que apuestan al canto o al baile como recurso escénico, pero sin sostener la etiqueta “musical” en sus creaciones. Inversamente, la nueva obra que dirige Trochón, escrita por Laura González Cabezudo, crea a través del género musical una brutalidad escénica más propia del teatro de la crueldad.

Así, los sesenta minutos que dura la obra, el cuerpo escénico no se reviste de plumas, sino que se neutraliza para que el impacto visual sea la carne y no el artificio. Un factor crucial para la elevación de la experiencia es la opción escénica de involucrar a los espectadores que encontrarán sus asientos sobre el escenario; tan solo a centímetros de los pies, una línea marca el acto teatral del acto espectatorial. De esta forma, la incomodidad de los cuerpos en revolución, que corren y se detienen como si quedarán atrapados en una fotografía, en una postal, se transmite al cuerpo del espectador que puede ver las gotas de sudor cayendo sobre las sienes y las espaldas de los actores.

Otra apuesta arriesgada de parte de la obra es el abordaje de la neutralidad, tanto en los actores que visten iguales de negro, como del escenario despojado cuyo único elemento presente en un pequeño tendedero donde se cuelgan imágenes, postales de lo vivido en la ficción.

Ahora bien, ¿por qué la forma? Postales es una obra que presenta fragmentos de la dictadura vivida por esos cuerpos neutros que no sólo se presentan con más de un personaje, salvo la actriz protagonista, Florencia Valiente, sino que también representan a todos aquellos que quedaron atrapados en la memoria porque fueron exiliados de la vida. No hay nombres, no hay límites porque la obra trata sobre una época donde no importaba el nombre de esos estudiantes y trabajadores que se levantaron contra injusticia, lo que importaba era la lucha que compartían todos.

Además de los cuerpos desesperados por una acción que no da respiro, las voces también devoran la escena notablemente. La contralto Lucía Morales y la mezzo de amplia coloratura Camila Jauregui, estremecen la piel del espectador que no sólo observa y escucha, sino que oye y se eriza por la superposición del sonido sobre el mensaje poético de un texto que recuerda.


 

 

 

 

 

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