Rinocerontes de hoy

“Rinocerontes” , dirigida por Álvaro Ahunchain, va en el Teatro Solís hasta el 29 de abril. La obra transita diferentes estadios pasando por el humor incoherente hasta llegar a un texto que inevitablemente invita a la reflexión crítica sobre los totalitarismos. Funciones: Viernes y sábados a las 20 horas y domingos a las 18 horas. 


Por Juan Rivero

Primero el asombro, después la intriga, le sigue la desesperación, la búsqueda de explicaciones hasta que el miedo a la soledad sucumbe para que cada uno se adhiera a una causa que no compartía. De esa forma, Rinocerontes, presentada en la Sala Principal del Teatro Solís por la Comedia Nacional, se transforma en una obra que cuestiona al individuo sobre dónde están los límites de la reflexión personal y el sentimiento gregario, como una yuxtaposición que puede terminar en tragedia.

La adaptación de Álvaro Ahunchain, del texto escrito en 1959 por Eugène Ionesco, no queda ajena del planteo sobre el peligro que puede encarnar la fanatización ideológica en su capacidad de destrucción de hogares, oficinas o incluso símbolos, como el cuadro de La libertad guiando al pueblo. Sucesos representados a través de un trabajo de escenografía realista y detallista a cargo de Beatriz Arteaga.

Rinocerontes es un ícono del Teatro del absurdo. Género de la dramaturgia que busca que la reflexión quede en manos del espectador y el mensaje es construido mediante situaciones cotidianas e ilógicas que connotan críticas sociales. Tal es así, que la puesta en escena apuesta al humor, donde el protagonista Berenger (Fernando Dianesi), en la primera escena, durante una charla en un bar pueblerino, intenta esconder su alcoholismo con argumentos tan falaces como el desarrollado por el Lógico (Leandro Íbero Núñez), quien, conversa en otra mesa, mientras parodia a un intelectual con construcciones érroneas de silogismos. La tertulia es interrumpida por la aparición del primer rinoceronte para dar pie a las próximas escenas y los motivos que llevan a las personas a dejar “el humanismo” y, por inercia, seguir al resto del grupo.

En el texto, Ionesco hace una referencia directa a los regímenes totalitarios de las décadas de su época. En la adaptación queda explícito por una proyección de un fragmento de la película El triunfo de la voluntad, de Leni Riefenstah, sobre el ascenso del nazismo. Sin embargo, el director, según una entrevista realizada por El País, el 3 de marzo, pretende que la idea desarrollada en la obra sea entendida sobre cualquier ámbito en que exista intolerancia.

La obra se presenta hasta el 29 de abril y es una buena oportunidad para generar debate sobre los rinocerontes de nuestra época. En un contexto, en que están vigentes las acusaciones de intolerancia de unos grupos ante una posible imposición de pensamiento único por parte del gobierno. Por ejemplo, cuando los nuevos paradigmas sobre género, parte de la población acusa que es “ideología de género”, y el pedido por el aumento punitivista es relacionado a la libertad de expresión, mientras coarta derechos básicos de otros. ¿Nuestra época es tan cruel como la de Ionesco? ¿Tenemos claro dónde están los rinocerontes de hoy? ¿Nos sucumbe el miedo a quedar solos?

Texto: Eugene Ionesco

Dirección: Álvaro Ahunchain

Elenco: Andrés Papaleo, Cristina Machado, Claudia Rossi, Fabricio Galbiati, Fernando Dianesi, Juan Antonio Saraví, Leandro Ibero Nuñez, Levón, Natalia Chiarelli, Stefanie Neukirch.

Traspuntes: Diego Aguirregaray y Micaela Rodriguez

Escenografía: Beatríz Arteaga

Iluminación: Nacho Tenuta

Vestuario: Ana Arrospide


(Fotografías: Comedia Nacional)

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