Se estrenó “Amantes por un día”

Por Martín Imer


Cuando las pantallas de cine locales parecen totalmente saturadas por films estadounidenses o argentinos, el cine francés llega como un soplo de aire fresco. No significa esto que llega poco: es más, estos tres mercados mencionados son, en una estimación estrictamente personal, los que más aparecen en cartelera. Centrándonos puramente en el francés, ellos tienen casi una industria propia en la que abundan todo tipo de géneros y prácticamente cada gusto está saciado, desde lo comercial hasta lo más intimista. Es tan versátil esta industria que incluso se logró colar un film de ellos en los Oscar, como el caso de The Artist, una muy inteligente producción gala que aprovechó todos los vacíos en las reglas de la Academia para entrar y llevarse el premio. Por la variedad, entonces, me resulta siempre de lo más interesante cuando nos llega un estreno de este país, como el que nos ocupa ahora.

Jeanne es una joven que, luego de una pelea con su novio, abandona su casa y va desesperada a vivir unos días junto a su padre, Gilles. Él es un profesor de literatura, que mantiene una relación sentimental con Ariane, una de sus alumnas, de la misma edad que su hija. El amorío comienza a sufrir varias turbulencias ante la llegada de la problemática muchacha, al mismo tiempo que entre ambas jóvenes nace una amistad basada en resguardar oscuros secretos de la otra. La situación va escalando en rispidez mientras los sentimientos de los tres personajes se ponen constantemente en duda.

El director Philippe Garrel presenta una historia que lidia de forma muy sensible con el amor, los celos, el engaño y la resignación. Hay una acertada discreción en el plano técnico que permite al espectador ingresar en la intimidad hermética de estos personajes y seguir rápidamente sus conflictos. Desde los sutiles movimientos de cámara hasta las pocas y efectivas explosiones musicales, hay aquí un especial cuidado de las formas con el objetivo de resultar todo lo más honesto posible. Se destaca especialmente una escena de baile en donde todo parece desaparecer para dejar paso a las emociones a flor de piel — las decisiones que podrían tomar los personajes y sus consecuencias se hacen claras sin expresar ninguna palabra.

También la fotografía y ciertas decisiones del guion (el ritmo más suelto a los estándares o las pequeñas intervenciones de una narradora) juegan y parecen buscar un puente con la Nouvelle Vague. Por el lado de actuación hay un sostenido buen nivel, destacándose Louise Chevillotte quien logra, en su personaje de Ariane, un gran nivel de naturalismo y gozosa sensualidad, sin deber cuentas a nadie.

Estamos ante un film maduro, sensible e inteligente. No es para todos los públicos, pero quien vaya al menos podrá tener el gusto de ver una producción valiosa y llevarse algunas cosas para reflexionar.

AMANTES POR UN DÍA
(L’Amant d’un jour, Francia, 2017). Dirección: Philippe Garrel. Guion: Jean-Claude Carrière, Caroline Deruas, Arlette Langmann, Philippe Garrel. Música: Jean-Louis Aubert. Fotografía: Renato Berta. Con Éric Caravaca, Esther Garrel, Louise Chevillotte. CALIFICACIÓN: 8/10


 

 

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