Se estrenó “Ant man and the wasp”

Por Martín Imer


Marvel Studios ha logrado, como empresa, crear una firma tan fuerte que sólo mencionarla ya lleva al espectador a imaginar con qué se va a encontrar en las salas. Y si resulta repetitivo leer un resumen más del camino recorrido de la compañía y sus películas, podrán imaginarse que más repetitivo resulta escribirlo: por ende resulta más productivo simplemente mencionar que se trata de un producto de superhéroes (como generalidad) y poner la lupa exclusivamente en el personaje: Scott Lang, el Hombre Hormiga, apareció por primera vez en salas en 2015 con una aventura pequeña — no es un juego de palabras — pero de lo más entretenida y estimulante, presentando altas dosis de creatividad como respuesta a la falta de profundidad dramática o un protagonista “fuerte” como por ejemplo Iron Man. No había grandes pretensiones en el asunto pero con inteligencia este aspecto era utilizado como su mejor virtud.

No está de más mencionar que en la primera también había un importante nombre involucrado: Edgar Wright, aclamado director de joyas del humor como Arma Fatal, Muertos de risa y la reciente Baby el aprendiz del crimen. El realizador estuvo años creando este proyecto hasta el momento en que “diferencias creativas” con Marvel lo hicieron salir de la película, siendo reemplazado por Peyton Reed quien también se encarga de esta secuela. Si bien Wright no estuvo ya a cargo del producto final que salió en pantallas, se notaba con claridad la influencia rebelde y desenfadada del realizador inglés, teniendo momentos de ingeniosa acción y aventura entrelazados o muchas veces interrumpidos por estallidos de inesperado humor el cual era ágil y con reminiscencias del lenguaje visual utilizado en las mencionadas obras. Ya totalmente ausentes todos estos aspectos (ya que Reed se encargó desde el principio de la que nos ocupa hoy) podía haber lugar para tener dudas sobre cómo manejarían esta continuación: si se seguiría apostando por el humor y la liviandad o se preocuparían por darle un aspecto más serio y relevante.

Luego de los acontecimientos de Capitán América: Civil War, Scott Lang transita sus últimos días de prisión domiciliaria junto a su hija y su mejor amigo. El protagonista perdió contacto con Hank y Hope, los personajes que manejaban la tecnología que lo volvía en héroe, e intenta mantener un perfil bajo ya que cualquier regreso a la acción lo mandaría directo a prisión perpetua. Sin embargo, luego de tener una visión que lo conectaría radicalmente con sus antiguos amigos, debe escapar de su casa y emprender una nueva aventura que puede redimirlo definitivamente ante sus seres queridos y mostrarlo como el héroe que verdaderamente es.

Si el espectador no recuerda lo que sucedió en la previa cita con estos personajes la película se encarga desde un primer momento de hacer un resumen y una puesta a punto rápida con la clara intención de no perder ni un minuto en explicaciones (aunque después vuelven a hacerla) y reconquistar rápidamente a su público. Este primer acercamiento ya indica el enfoque y tono de Ant – man and the Wasp: un producto ligero, de rápida consumición, funcional sin mucha pretensión. Esto último, curiosamente, lo destaqué como la principal virtud de la primera pero aquí se presenta como su principal fallo, ya que al no tener ninguna intención de romper con el molde o superar alguna barrera el conjunto termina sumido en una convencionalidad absoluta. Sigo insistiendo, como cuando comenté sobre Avengers: Infinity War, que no se trata de algo particularmente negativo, ya que el producto sigue siendo funcional y entretiene, pero en este caso particular tal vez una dosis, aunque sea mínima, de locura y anarquía al formato hubiese sido de lo más bienvenida, elevando el material.

Lo que hay, de todas formas, no produce motivos para la queja aunque podría inclinarse más al halago tibio. El aspecto más destacado se encuentra en Evangeline Lilly, buena actriz quien en la anterior tenía un poco utilizado papel secundario y aquí brilla como la acompañante del protagonista. Para Marvel, que ha tenido bastantes problemas a la hora de balancear el heroísmo entre hombres y mujeres, resulta un hallazgo estimulante esta Avispa, ya que además de ser la encargada de las pocas set pieces de acción también lograron darle un tinte más simpático y carismático al personaje que la intérprete aprovecha con inspirada alegría. El resto del cast oscila entre lo apropiado, como el propio protagonista o el gracioso Michael Peña, o los directamente desaprovechados como Michelle Pfeiffer o Laurence Fishburne. Hablar de los aspectos técnicos también resulta, en el caso de las producciones de esta empresa, una repetición: todo está correcto, continuando con el estilo visual y las formas de las anteriores películas. Tiene también las obligadas escenas en los créditos y algún que otro guiño que resulte la alegría de los fans.

De nuevo llego al final de una crítica con las mismas palabras como redondeo: funcional, entretenida pero sin grandes resultados. Teniendo en cuenta que esto es lo mínimo e indispensable para un blockbuster, ¿debe aceptarse e interiorizarse el hecho de que sólo a esto aspiren actualmente las grandes producciones? ¿Queda algún espacio para el riesgo? Si bien tengo mi posición tomada sobre estas preguntas, dejo a manos del lector – quien será el posible espectador – la respuesta y los pasos a tomar a partir de estas. Si algo queda claro después de ver esta película, es que todavía hay cine de superhéroe para rato.

ANT MAN AND THE WASP (Ídem, EE.UU, 2018) Dirección: Peyton Reed. Guion: Chris McKenna, Erik Sommers, Paul Rudd, Andrew Barrer, Gabriel Ferrari. Música: Christophe Beck. Fotografía: Dante Spinotti. Con las actuaciones de Paul Rudd, Evangeline Lilly, Michael Peña, Michael Douglas, Walton Coggins, Michelle Pfeiffer y Laurence Fishburne. CALIFICACIÓN: 6/10


 

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*