Se estrenó “Viudas”, del director de “12 años de esclavitud”


Por Martín Imer

La carrera del director Steve McQueen es admirable, y vale aclarar, absolutamente distinta a la del actor del mismo nombre. El realizador de joyas como Hunger, Shame – sin reservas y la ganadora del Oscar 12 años de esclavitud se alzó como una nueva voz potente, sin miedo a la polémica, atrevido y con firmes convicciones sin comprometer con esto un marcado estilo visual y un buen ojo a la hora de filmar. Por eso tal vez resultaba muy peculiar el anuncio de que el mismo que hace unos años escandalizó a todos en Venecia con el perturbador relato de un adicto al sexo y luego conquistara a la Academia con una cruenta historia de esclavitud ahora se lanzara a una aventura de robos contemporánea y con clara mira de entretenimiento popular: algunos ya esperaban lo peor y que el británico se había vendido a Hollywood, otros decidieron esperar al producto final y ver que podía salir de ahí. Con toda esa incertidumbre finalmente llegó a las salas Viudas.

Verónica se enfrenta a un derrumbe personal luego de que su esposo Harry y su banda sean eliminados por la policía luego de un asalto. La mujer del criminal no se encuentra para nada metida en los asuntos del hombre, pero de todas formas es abordada por un jefe criminal al que Harry le robo 2 millones de dólares, lo cuales pretendía usar para financiar su campaña política a edil. Desesperada, Verónica acude a las viudas de los compañeros del difunto para ejecutar un millonario robo que éste dejó detallado previo a su muerte, y ahora las mujeres que hasta hace días no se conocían deberán ser un equipo preparado para toda clase de situación y listas para el robo. Obviamente que las cosas no serán tan sencillas…

Viudas es la película más convencional de McQueen, lo que no es para nada algo malo, pero es necesario decirlo de primeras. Es un thriller muy entretenido, fácil de seguir y con reglas claras, jugando todo el tiempo con los clichés del género y bien filmada, pero ya con un primer importante problema: el guion. Firmado por el director y la escritora Gillian Flynn (conocida por haber escrito el thriller Perdida – la de Fincher – hace algunos años) parecería que ninguno de ellos estaba totalmente en sintonía con el otro, o al menos con las mismas miras: mientras el asunto es en general interesante y con matices, pareciera que por momentos ambos escritores se alternan para mostrar sus marcas de la casa: la parte más relacionada al policial, con sus giros y truculencias pertenecería absolutamente a Flynn mientras la inclinación por el comentario social y político — con una muy bienvenida presencia de humor negro e ironía — vienen directamente del realizador. Al ser ambos buenos en lo que hacen logran que las dos partes coincidan eventualmente y se fusionen con dignidad, pero sin embargo el choque termina siendo un arma de doble filo, ya que la intensidad que quiere aportar esa visión al submundo criminal y sus conexiones con la política termina algo banalizada por el festival de conveniencias y vueltas de tuerca de la parte policial, especialmente en su tercer acto. Los personajes están bien definidos, incluso algunos con cierta profundidad y para una película de este estilo es meritorio, pero está todo sostenido sobre una base algo endeble que termina perjudicando el producto final.


Y sin embargo, ahí es donde radica la grandeza de McQueen como director. Agarra un producto que podría pertenecer a las filas de la clase B y lo transforma a pura astucia y elegancia en una realización de alto vuelo, maquillando las carencias y siendo consiente de éstas. El realizador sabe que con un tratamiento en piloto automático el asunto podría haberse convertido en una convencionalidad aceptable pero olvidable, y decide apostar por estar en constante cambio y buscar formas radicalmente distintas de poner la cámara y rodar una escena banal — como por ejemplo una discusión en un auto que se transforma en una difícil toma de admirable resultado. En las escenas más movidas McQueen también se luce filmando con pulso e implacable seriedad, lo que por momentos parece una nueva carta de presentación al mundo: uno se imaginaba que el director iba a poder ser capaz de ejecutar setpieces de acción efectivamente, pero no con este tipo de agilidad y destreza casi al nivel de Michael Mann. No sólo existe la osadía en lo vistoso, sino que también aporta su granito de arena en las pocas escenas intimistas que el film ofrece, con su cámara pausada observando detalles, gestos y dejando que estos hablen y resuenen en el silencio.

El elenco en general también aporta la experiencia y su buena capacidad actoral para sacar oro de lo que está en el libreto. Viola Davis siempre es un recurso fijo y confiable que trae a la mesa una fiereza y honestidad a la hora de explorar sus personajes, y como protagonista es un lujo, pero la sorpresa del film está en que sin embargo la más compleja de las viudas del título es Elizabeth Debicki, a quien se le ofrece un interesante personaje que sabe aprovechar y es quien más matices tiene, pasando por el arco dramático más definido de la película y tal vez el que menos tiende al cliché puro y duro. La escena más intensa entre las dos es por lejos una de las mejores del film, aportando una dinámica más compleja y humana que permite que nos interesemos mucho más por los eventos. El resto del elenco cumple, desde los más presentes como Michelle Rodriguez y Colin Farrell hasta los cameos de Jacki Weaver y Robert Duvall, pero si hay que destacar a un masculino en esta producción sin dudas Daniel Kaluuya se lleva el mérito. El intérprete que creó un personaje tan vulnerable y simpático en “¡Huye!” ahora compone a un villano aterrador y muy intenso que si bien se despide de la película de una forma muy sencilla y poco inspirada tiene sus momentos para brillar y es una presencia que crea un auténtico peligro para los protagonistas.

En definitiva estamos ante un film decididamente menor en la carrera de este brillante realizador, pero no hay que confundirse por eso, ya que sigue siendo un entretenimiento de gran altura y una opción muy fresca para la cartelera. Ágil, entretenida y con suficientes giros y escenas de suspenso para evitar que el espectador mire el reloj, logra elevarse a sus defectos — en enorme parte gracias al talento y las ganas de McQueen — y convertirse en un thriller bastante recomendable. Una trama de mujeres fuertes, hombres malos y mucha tensión.

VIUDAS (Widows, EE.UU/Reino Unido, 2018) Dirección: Steve McQueen. Guion: Gillian Flynn y Steve McQueen. Basada en la serie “Widows” de Lynda La Plante. Música: Hans Zimmer. Fotografía: Sean Bobbitt. Con Viola Davis, Michelle Rodriguez, Elizabeth Debicki, Liam Neeson, Colin Farrell, Robert Duvall. CALIFICACIÓN: 7/10


 

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