Spike Lee continúa con su costado combatiente en “5 sangres”

Por Martín Imer


Comentaba en una crítica previa (¿será la forma en la que empiece cada nota hablando de un film de este señor?) que desde el principio de su carrera Spike Lee hace siempre lo mismo, aunque no se trate particularmente de algo malo. Estamos ante un director comprometido con sus causas sociales las cuales trata de insertar siempre que puede, logrando así un puñado de films que han logrado trascender y convertirse en auténticos manifiestos artísticos y sociales como es el caso de Haz lo correcto, la cual presentaba distintos “incendios” zonales que terminan teniendo un alcance global, todo espectador entendía que ese barrio, en mayor o menor medida, era el suyo propio, y la escalada violenta de esa situación podía darse en todos lados. Lee no se quedó solo ahí, y de hecho la minimización inicial es ciertamente injusta ante un realizador que tiene, según imdb, más de 90 títulos entre documentales, ficciones, videoclips y cortos, pero los temas que defiende son tan potentes e importantes que representan lo primero en lo que uno piensa al hablar de él. Hay que reconocerle también que, de no ser por él, los asuntos raciales en el cine norteamericano no tendrían una llegada tan masiva y global, ya que hemos visto como muchos otros films de ese estilo han sido marginados a salidas digitales o directamente al olvido, algo que el propio Lee sufrió casi en carne propia con sus recientes producciones previas a El infiltrado del kkklan, un producto que tuvo llegada mundial gracias a los nombres involucrados y el premio recibido en el prestigioso Festival de Cannes.

También se trataba de un producto muy talentoso, en el que el director se encontraba bastante inspirado y ofrecía una historia algo disparatada en clave de comedia dramática, hablando de la historia real de un policía negro infiltrándose telefónicamente en un grupo local del Ku Klux Klan y usando a otro oficial judío para que fuese su versión de carne y hueso durante las juntas de la organización. Existían momentos absurdos en la propuesta los cuales funcionaban bastante bien y rompían con la tension del tema pero Lee no olvidaba que en definitiva lo que se estaba contando, más allá de ciertos detalles extravagantes, era bastante serio, insertando en el metraje una suerte de teoría cinematográfica (también es profesor de cine) en la que juzgaba el contenido de ciertos films icónicos (uno de ellos, Lo que el viento se llevó, metido actualmente en bastantes polémicas por su retrato del Sur pre-Guerra civil) y su impacto negativo en la mirada del público hacia la comunidad negra, llevando incluso en algún caso extremo a la muerte. Y como si fuera poco, la película finalizaba en la actualidad, con imágenes terribles y reales de los disturbios que sucedieron en Charlottesville en 2017, en donde un hombre atropelló con su auto a varios manifestantes que no estaban de acuerdo con el. La contraposición de esa horrible situación con el final de los personajes en los ’70, viendo a lo lejos una cruz incendiada por el KKK, era bastante fuerte y clara: son temas que siguen existiendo. Y si la ficción no es suficiente para decirlo, la propia realidad lo demuestra, ya que todo aquel que siga la actualidad internacional sabe muy bien de los problemas sociales enormes que están sucediendo en los Estados Unidos debido al tema racial, problemática que volvió a explotar de forma violenta luego de la muerte de George Floyd, de raza negra, en manos de un policía blanco el cual se excedió en el uso de la violencia ante una situación que no la ameritaba. En medio de esta dificil situación social y política que atraviesa el país ante este asesinato descarado Lee presenta un nuevo film con temática racial que pretende volver a poner el dedo en la llaga, esta vez con el tema de los soldados negros durante la Guerra de Vietnam.

En 5 sangres conocemos a un grupo de veteranos de guerra que regresan a Vietnam ya en la tercera edad en busca de dos cosas: el cadáver del líder de su escuadrón, el cual murió en combate, y un baúl lleno de oro que encontraron en aquel momento y escondieron, con la esperanza de volver a recuperarlo más adelante. El viaje, ya de entrada, no sale muy bien cuando aparece de infiltrado el hijo de uno de ellos, generando rispideces que se acentuarán durante el recorrido debido a la paranoia y los fantasmas del pasado que comienzan a aflorar mientras se adentran en la selva vietnamita, pero todo se descontrola cuando encuentran el tesoro y además de sus problemas internos (la repartición del botín, la desconfianza mutua) descubren que están siendo perseguidos por una organización local que pretende quedarse con el oro. Los protagonistas entonces deben superar su pasado, sus diferencias y luchar juntos, como en los viejos tiempos, para salir vivos nuevamente del país.

Es un film de Spike Lee, y por ende ya sabemos que nos encontraremos con un trabajo de combate, también en una delgada línea entre la ficción de entretenimiento y el ensayo político, destacándose una primera mitad en donde se muestran imágenes crudas, potentes, de los estragos causados en Vietnam por los estadounidenses además de poner en pantalla fotos de figuras afroamericanas destacadas, lo que para el director debe significar de por sí una victoria personal, una forma de inmortalizarlos en pantalla. Durante toda la primera hora vemos íconos (esas fotos, el logo de Apocalypse now, tal vez la película más impactante sobre el tema, también una gorra de “Make America Great Again”, símbolo del votante de Donald Trump el cual es bastante ridiculizado) y se nota la presencia de su realizador, aunque luego la sorpresa radique en que se concentra en el lado totalmente aventurero, presentando un cuento mucho más clásico de traiciones, redención, escapes y confrontaciones llenas de acción. La película, de todas formas, no olvida esos toques iniciales (vuelve a presentar imágenes crudas de gente inocente asesinada, además de un final que regresa a las raíces políticas del principio) pero muta hacia un producto más convencional, cediendo a los tics del cine bélico a los que ya estamos acostumbrados.


Eso no significa que estamos ante un film descartable, ya que 5 sangres es valioso por su costado de entretenimiento (la hora final pisa el acelerador y ofrece varias confrontaciones llenas de energía) y también por destacar a los soldados negros en Vietnam, resaltar que estuvieron, que fueron muchos y que no tuvieron ni siquiera el mismo reconocimiento que los soldados blancos — no solo con ese conflicto en particular sino con todos, ya que el propio Lee afirmó antes de hacer Milagro en Santa Ana que “nunca se ha hablado del sufrimiento de los soldados negros que combatieron en la Segunda Guerra Mundial”. También es bueno el enfoque sobre esa guerra, ya que si bien estos personajes tienen una profunda conexión gracias a haber estado allí también se los ve como personas que han sufrido terribles consecuencias psicológicas, con heridas que se abren al volver a un lugar tan traumático. Sin dudas esta no es la batalla feliz que se veía en la infame Forrest Gump ni estos soldados volvieron para terminar triunfando en el país que los recibía igual con los brazos abiertos.

En lo técnico es muy destacable la fotografía, la cual es muy correcta durante las escenas de la actualidad pero brilla con fuerza en la recreación de la Guerra de Vietnam, con la cámara en constante movimiento y un estilo cercano al documental que aporta enorme credibilidad a lo que se ve en pantalla, aparte de tener una textura visual diferente. Pero la labor de Lee resulta, en este caso, algo irregular, ya que si bien el director sabe imprimirle un pulso constante a sus imágenes, crea escenas de acción potentes y algunas inquietantes situaciones dramáticas, también cede a sus excesos (la duración, claro ejemplo, aunque también se deja ver en un montaje bastante desprolijo que por momentos salta de situación a situación sin nada en el medio que lo justifique, confundiendo brevemente al espectador) y no logra que el resultado quede redondo. De todas formas eso no quita que 5 sangres es un buen producto, con un par de actuaciones realmente memorables y un objetivo cumplido: seguir reflejando la importancia y el lugar de los afroamericanos en la Historia de Estados Unidos.

5 SANGRES (Da 5 bloods, EE.UU, 2020) Dirección: Spike Lee. Guion: Danny Bilson, Paul De Meo, Kevin Willmott, Spike Lee. Fotografía: Newton Thomas Sigel. Música: Terence Blanchard. Montaje: Adam Gough. Con Delroy Lindo, Clarke Peters, Chadwick Boseman, Jean Reno, Mélanie Therry.

OTROS MATERIALES SOBRE TEMAS RACIALES EN ESTADOS UNIDOS

El asesinato de George Floyd, ocurrido hace apenas unas semanas, despertó un movimiento social del que aún se habla en Estados Unidos, teniendo también un enorme impacto en otras partes del mundo que vieron en ese crimen una larga historia global de atropellos racistas. Sin embargo, como ya bien sabemos los conflictos entre la comunidad negra estadounidense y las autoridades vienen de larga data, y el cine ha sabido reflejarlos con inteligencia y urgencia. En casos recientes, El odio que das reflejaba una situación casi exactamente igual a la que vemos en los noticieros: el caso de un chico de color asesinado por un policía blanco y el alzamiento de su comunidad ante la impunidad sobre el hecho. El film es notable por su compromiso y también por encarar el tema desde la óptica de una adolescente testigo del hecho, la cual luego del crimen se cuestiona su propio lugar en el mundo y las amenazas a las que debe enfrentarse simplemente por su color de piel. También la serie Watchmen anticipaba que una confrontación social era inminente debido al tema del racismo, todo dentro de un elaborado universo de superhéroes, mientras que la curiosa Queen y Slim proponía analizar el tema desde el otro lado, ver cómo reaccionaba el país cuando era el hombre negro el que mataba al hombre blanco, encontrándose ante una respuesta mediática y policial totalmente diferente a la que tendría una situación “normal”. También es interesante Si la colonia hablara, de Barry Jenkins, la cual muestra cómo el aprisionamiento de un hombre (también gracias a la intervención de un policía racista) destruye toda una familia, mismo punto de partida que luego fue adaptado a la comunidad francesa de la mano de Robert Guédiguian (A todo corazón) aunque sin llegar a tener tan buenos resultados.

Fruitvale station iba un poco más allá del conflicto y retrataba las 24 horas previas de un hombre antes de ser asesinado en un incidente con la policía en la estación del título, un film que impactaba aún más al espectador al saber que se trataba de un caso real. Siguiendo con casos reales, la directora Ava DuVernay (responsable de la valiosa Selma, la cual giraba sobre la lucha de Martin Luther King por los derechos de voto para la comunidad negra) ofreció un crudo vistazo a la discriminación en todos los niveles del sistema en la miniserie Así nos ven, la cual analizaba el caso de un par de adolescentes inculpados en un cruento ataque en Central Park, y Kathryn Bigelow ponía la lupa en un brutal incidente de ramificaciones racistas en un hotel en Detroit, película visceral y poderosa que sin embargo pasó totalmente desapercibida por las salas mundiales y a la hora de las premiaciones, aunque dieron premios a otras obras que abarcaron temáticas raciales como Vidas cruzadas o la reciente Green book, heredera de Conduciendo a Miss Daisy.

Mencionando esa cinta, vemos que no es un tema que el cine venga tratando únicamente en este siglo: Mississippi en llamas era una potente muestra del racismo arraigado en la sociedad sureña estadounidense en los años ’60, aunque al estar hecha en los ’80 tal vez no resultaba tan impactante como En el calor de la noche, filmada en el mismo momento en el transcurre la anterior y con notorios incidentes en el set debido a la presencia del afroamericano Sidney Poitier en esa zona del país. El propio Spike Lee ha dedicado buena parte de su filmografía al análisis de los conflictos raciales en EE.UU, destacándose especialmente Haz lo correcto de 1989. Y resulta inolvidable la lucha del abogado Gregory Peck para defender a un pobre hombre acusado de violación y tachado de culpable por todo el pueblo debido al color de su piel (mientras que el espectador sabe que es inocente) en Matar a un ruiseñor, situada en los años ’30. Por supuesto que es un breve vistazo y dejo afuera otros films que abarcan la problemática (se habla muy bien de documentales que no he tenido la oportunidad de ver como Yo no soy tu negro y Enmienda XIII, además de la reciente Buscando justicia) pero este pequeño listado puede ser de utilidad para ver como el cine estadounidense se ha encargado también de ver esos temas candentes en su sociedad.


 

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