Vuelve el Monfic a las salas de Movie

Por Martín Imer


Afortunadamente algunos eventos cinefilos siguen inamovibles pese al paso del tiempo, siendo uno de ellos el MONFIC. Los espectadores montevideanos tendremos una vez más la oportunidad de disfrutar una exhibición que va desde algunos próximos estrenos hasta algunas que difícilmente lograrían un estreno local. En este caso el MONFIC irá desde el jueves 7 hasta el domingo 17 de noviembre en el Movie Montevideo. En esta ocasión el festival tendrá siete ciclos: Internacional, Europeo, Argentino, Iberoamericano, Religioso, Documental y por primera vez el Tour de Cine Francés.

La edición cuenta con algunos films notables como por ejemplo Cafernaúm, brutal relato de la vida de un chico pobre en las calles del Líbano dirigida con valentía y precisión por Nadine Labaki. Se trata de una producción cruda y potente que cosechó premios por todos lados y también varias controversias sobre todo en su país de origen en donde acusaron a la realizadora de no entender la realidad social del lugar. También se destaca El árbol de las Peras Silvestres, el nuevo film del cineasta Nuri Bilge Ceylan luego de haber ganado la Palma de Oro con la recordada Sueño de invierno. En este caso retrata la reconexión (o total desconexión) de un aspirante a escritor con su pueblo y especialmente con su padre, un hombre con el que no siente ninguna cercanía. La película es coherente con el estilo que Bilge Ceylan ha mostrado en sus últimas realizaciones, apostando por la larga duración y una puesta en escena refinada pero sencilla, y si bien no alcanza las cuotas de intensidad de su anterior film es un trabajo con momentos de poesía visual (hay un hermoso momento abajo de un árbol que seguramente sea de lo más romántico que se haya visto en el cine reciente) y profundidad dramática que la hacen más que interesante, además de una insólita apuesta por breves momentos de humor.

No son las únicas propuestas que se destacan: en la selección podremos ver los nuevos trabajos de James Mangold (Contra lo imposible), Jia Zhangke (Esa mujer), Ron Howard (Pavarotti) y Edward Norton en calidad de actor y director (Huérfanos de Brooklyn). Y si hablamos de actores también hay caras conocidas cuyos más recientes trabajos pasarán por el festival: Julia Roberts interpreta a una madre desesperada en Regresa a mí, Hillary Swank protagoniza Lo que fuimos e Isabelle Huppert aparece en dos películas: Frankie y Blanca como la nieve. Para redondear el informe les ofrecemos una crítica de una de las películas más importantes de este MONFIC 2019, Entre navajas y secretos, del director Rian Johnson y con un elenco de grandes figuras como Daniel Craig, Jamie Lee Curtis y Toni Colette.

Efectivo entretenimiento con comentario social

Muchos espectador no lo saben (especialmente aquellos únicamente apasionados con el universo geek) pero existe un Rian Johnson anterior a Star wars – los últimos jedis, su película más conocida y también la más impersonal. Se trata de un director interesante y valioso al que le adjudico una gran película (Looper – asesinos del futuro) y un entretenimiento menor pero virtuoso (Los estafadores) que reflejaba la personalidad del firmante, un apasionado cinéfilo con un destacable desparpajo a la hora de abordar géneros jugando libremente con sus reglas y cambiándolas sin ningún problema, convirtiéndolo en una voz fresca y desestructurada que ofrece una brisa de aire fresco en el panorama estadounidense. Con “Entre navajas y secretos” Johnson vuelve a la fórmula de sus inicios con resultados bastante interesantes.

La película se presenta a sí misma como un “whodunnit” que es como se le conoce en Estados Unidos a las historias de detectives envueltos en un misterio de asesinato a la Agatha Christie o el famoso Clue. En esta oportunidad conocemos a los Thrombey, una familia rica gracias al éxito del patriarca, el famoso escritor de libros de misterio Harlan. Es el cumpleaños del anciano hombre y todos los integrantes del clan se reúnen en su casa aunque el evento parece estar lleno de tensión y discusiones que solo van creciendo más y más hasta que a la mañana siguiente explota la bomba: el cumpleañero aparece muerto en lo que parece ser un suicidio algo exagerado aunque suicidio al fin. La policía se aparece en el lugar para interrogar a los asistentes de la fiesta pero no vienen solos ya que también se suma a la investigación el famoso detective privado Benoit Blanc el cual sostiene que hay algo extraño detrás de todo el asunto. Será él quien comience a desentrañar el misterio que se encuentra detrás de la muerte del escritor descubriendo eventualmente que la familia tenía más de un secreto bajo la alfombra…

Todo lo que caracteriza la obra de Johnson está en Entre navajas y secretos empezando por su seductor y pulido costado técnico (hay un notorio esfuerzo para no crear claustrofobia o aburrimiento en el público con respecto a las locaciones, moviéndose constantemente de aquí para allá) y siguiendo con el mencionado desparpajo a la hora de meterse con el cine de misterio: existe un mayor respeto por las formas que en otras oportunidades pero con toques de la irreverencia que lo caracteriza, subvirtiendo con talento las expectativas del espectador no sólo con respecto a los personajes sino también con la narrativa, ya que estamos ante una trama con constantes idas y vueltas en el tiempo que sin embargo nunca pierde la línea principal la cual tiene solidez y se sigue con bastante interés incluso cuando sobre el tercer acto la acumulación de giros comienza a ser un poco difícil de creer.

Es interesante que también se permite tener otras lecturas especialmente ligadas a temas de candente actualidad en los Estados Unidos como la guerra de clases y la discriminación. No es casual que la protagonista sea una joven latina que trabaja en la casa de una familia rica y blanca, con una encubierta ideología de ultra derecha (el cual sólo uno lo hace ver abiertamente mientras los otros lo encubren bajo el discurso de ser más abiertos) y todo el poder necesario para encubrir la verdad o manejar la investigación de la manera que desean, viéndose súbitamente amenazados ante el elemento que sobra – tanto en la casa como en el país, dentro de la mente de muchos -. Johnson de todas formas toma la buena decisión de no hacer de esto el tema central ya que se deja ver en ciertas situaciones o planos específicos aunque nunca ocupa el centro de la acción. Los intérpretes también parecen entender esto (especialmente Curtis y Colette) y su trabajo es caricaturesco pero acertado con el tono general de la propuesta la cual nunca cae en denuncias o bajadas de línea; simplemente se divierte con un tema picante.

Apostando por una premisa sencilla y un estilo alocado la película funciona como un buen entretenimiento el cual nunca se traiciona a sí mismo intentando abarcar más de lo que puede, logrando un resultado honesto y con convicciones que muestra de manera breve y sin perder de vista el verdadero gancho: un misterio que deja al espectador en vilo hasta sus últimos momentos.

 


 

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