Arturo Pérez Reverte coordina “Letras en Sevilla”. Desde España, por Joaquín DHoldan

Balsa de Piedra. 

Desde Sevilla, por Joaquín DHoldan.


“Yo vengo aquí desde hace 30 años y hasta la última visita siempre me sentaba en la Campana (el punto 0 de la ciudad)  a ver pasar a Sevilla por allí. De hecho, en una novela mía, La piel del tambor, el personaje prácticamente vive allí, se sentaba allí, despacha en la Campana”, recuerda Pérez Reverte.

“La piel del tambor” transcurre en Sevilla. Un pirata informático irrumpe en el ordenador personal del Papa y avisa que se están produciendo una serie de muertes en una pequeña iglesia sevillana. Por ello, envían al sacerdote Lorenzo Quart hasta la capital de Andalucía para que investigue e intente descubrir qué está ocurriendo y quién es el hacker. Luego, en 2007, se emitió una serie de Tv llamada “Quart”, basada en este protagonista.

A partir de esa novela Sevilla y Pérez Reverte están relacionados de forma íntima. Un visitante que había leído la novela me señaló: “Es cierto cada 20 metros hay una iglesia y un bar”. Quizás es una de la claves de la elección de la ciudad para un evento así.

Tras el éxito de las jornadas anteriores dedicadas a la Guerra Civil y al periodista y escritor sevillano Manuel Chaves Nogales respectivamente, Letras en Sevilla, iniciativa cultural  coordinada por Jesús Vigorra y Arturo Pérez-Reverte, aborda su tercera edición con el ciclo “España. ¿Mito o realidad?”.

¿Qué ocurre con España para que la nación más antigua de Europa sea cuestionada por los siglos de los siglos? ¿Por qué los españoles siguen preguntándose qué es España, en qué consiste e, incluso, si existe como tal? Hay muchos a quienes les duele su existencia y a otros, molesta; en cambio, no son tantos los que públicamente se alegran de pertenecer a ella. El tema de España fue actualidad en el 98 y muy debatido en el novecentismo. Ortega y Gasset, que le dio muchas vueltas al asunto, sentía que “la realidad tradicional en España había consistido precisamente en el progresivo aniquilamiento de la posibilidad España”. Y en eso estamos un siglo después.

En la línea ya tradicional de Letras en Sevilla no hay una determinada orientación ideológica ni temática; los debates se centrarán en la transversalidad y en opiniones diversas, plurales e incluso opuestas.

Está prevista, entre otras, la intervención de  los políticos Alfonso Guerra, Laura Borràs, Julio Anguita y Juan Carlos Monedero; los periodistas Arcadi Espada, Alfonso Ussía e Ignacio Camacho; los novelistas Juan Eslava Galán y Arturo Pérez-Reverte; los historiadores Paul Preston, Fernando García de Cortázar y María Elvira Roca Barea.

Al término, como cierre de las jornadas, el actor Juan Echanove y la actriz Bárbara Lennie harán una lectura de textos literarios e históricos sobre la historia de España. Un apunte: mientras el mundo perdía tiempo con “50 sombras de Grey”, Bárbara Lennie protagonizaba la mejor película sobre sadomasoquismo jamás realizada (“Magical girl”, Carlos Vermut, 2014).

Las jornadas de Letras en Sevilla nacieron con la pretensión de situar el nombre de la ciudad Sevilla como marca cultural en un contexto mucho más amplio que la cultura y el folklore locales.

Ese ejemplo es el que me gustaría hoy subir a esta “Balsa de Piedra”. Uno de los temas que surgió de estos encuentros fue el papel de España en Europa. Muchas voces dicen que a pesar de lo que dice la geografía, la verdadera unión de esta península, bella y privilegiada, está con”América”.  Más allá de lo que dictan los intereses económicos cualquier español tiene más en común con un oriental que con un francés. Todo portugués sabe que nadie en el mundo los entiende mejor que los brasileños. “Iberoamérica”, esa idea que siempre está ahí. Ambigua y cercana. Inevitable y compleja. Pero me refería a una idea que me parecía oportuno exportar.  Cuando un país, o una región, vive una situación de conflicto latente, crisis económica o profundo debate interno, solemos dejar que sea “la política/ los políticos”, quienes intenten resolverlo (permítanme que me sonría de forma socarrona). Letras en Sevilla se para en otro lugar. Genera debates profundos porque permite escuchar a todas las voces. ¿Qué pasaría si hiciéramos un evento similar? Imaginen un encuentro en Salto sobre inseguridad. Con una serie de ponentes de referencia cultural, política o periodística. Pero no gente que junta votos. Personas dispuestas de discutir de forma profunda y desinteresada. Los medios nos han acostumbrado a que todos opinen, sepan o no, estén documentados o no, sobre cualquier tema. Los “comentarios” han aumentado esta costumbre. No es suficiente la opción de hacer escuchar tu voz (todos los podrían hacer desde sus redes sociales). El “comentarista” necesita dejar su huella sobre la opinión del otro. Lo mismo sucede con los “debates” mediáticos. Previsibles voces que se enfrentan en un lugar inocuo dando dos visiones aparentemente antagónicas. Una a favor del gobierno, otra en contra. Cazadores de votos. Por eso creo que un evento como “Letras en Sevilla” es una buena idea. Un lugar en el que la literatura adquiera su dimensión más práctica, cuestionar la realidad, pensarla sin otro interés que no sea el bien común. Lograr que las personalidades más distintas y con visiones diversas, se expliquen. Se rompe con la llamada”ideósfera”, ese cómodo aire lleno de espíritus afines en que solemos movernos, esos amigos (reales y virtuales) que nos dan la razón y comparten nuestros razonamientos. La cultura, el desafío intelectual, es alejarse de ese ámbito familiar y animarse a escuchar a los que no son de nuestro equipo. Es muy rico, pero sobre todo es la única salida posible de todos estos entuertos en los que estamos metidos.


 

 

 

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*