Balneario Solís: pequeña porción de un paraíso charrúa

Por Valentina Canoniero (*)


unos 85 kilómetros de Montevideo se encuentra el para muchos “mágico” balneario Solís, que cuenta según el censo de 2011 con 288 habitantes. Pero dejando de lado los datos estadísticos, hay mucho para contar sobre él. Por ejemplo, a través de un ex habitante y actual turista del lugar, Rosalío Antonio Rocha, que tiene 90 años. Según su relato, a muy temprana edad venía a veranear al balneario en la casa de una abuela. Con ojos emocionados su testimonio comienza por un hecho que le llamó la atención cuando era pequeño: la batalla del Graf Spee que se dio durante la Segunda Guerra Mundial.  Comenta que desde la costa: “se podían percibir perfectamente los fogonazos de los cañones cuando lo perseguían. El barco huía rápidamente para refugiarse en el Puerto de Montevideo y nosotros prácticamente no nos dimos cuenta porque no había en aquel entonces un informativo inmediato. Solo veíamos los fogonazos y el trepidar de las aberturas de los vidrios; no sabíamos que pasaba y recién al otro día nos enteramos”.

En Solís, el primer hotel conocido del lugar fue, precisamente, el Hotel Solís. Estaba lejos de la playa y a través de lo que se llamaba “cucaracha” (un vehículo techado y abierto en los costados) se trasladaba a los turistas a la playa y luego se los iba a recoger. Tiempo después surgió el Hotel Chajá, nombrado así por la abundancia de esas aves que se posaban sobre la represa. Este hotel tenía un perfil de empresa familiar, donde cada miembro tenía una función. El hombre era el administrador y las mujeres mucamas, mozas y porteras. El Chajá progresó a lo largo del tiempo y se destacaba por tener todas sus paredes de tronco que se llevaban con arados tirados por bueyes y el techo era de paja. El hotel de destacó durante muchísimos por su gran atención y calidez humana

Con respecto a la vida en el balneario, en sus primeros tiempos era de tipo campesinado. Aún no tenía el auge que tiene actualmente y si bien creció aún es notorio por su tranquilidad y paz. Algo inusual que comenta Rocha, como si volviese a ser un niño curioso y asombrado, es que en Solís y el cercano balneario Las Flores pudieron ver algo que “no entendieron”. “Aunque sí comentamos luego de sucedido, porque nos llamó mucho la atención, y fue una luz muy brillante y que acá en Solís se vislumbró una especie de figura rara. No supimos qué era pero al día siguiente se comentaba en el lugar ese hecho extraño”.

Tiempo antes de ese fenómeno, Rosalio cuenta otra anécdota: el naufragio de un barco frente al Hotel Alción en el cual iban periodistas de la Radio Sport a la Fragata Alférez Cámpora, destacada por dar la vuelta al mundo en barco. Estos periodistas querían ser los primeros en entrevistarlos pero en la noche naufragaron camino a Punta del Este, frente al hotel. Esto los llevó en la noche a pedir ayuda, especialmente en el Hotel Chajá, pero ningún lugareño les abría la puerta porque no los conocían.”

Solís cuenta con playas similares a la Mansa y la Brava donde se han podido observar toninas y diferentes tipos de peces. También cerca del peaje ya se va vislumbrando el Arroyo Solís Grande, caracterizado por sus aguas claras y tranquilas, aunque muchos aledaños y turistas saben que es solo su fachada: el arroyo tiene una barranca importante donde lamentablemente muchas personas se han ahogado. Aun así se puede vislumbrar la maravillosa y mágica puesta de sol  sobre él, lo que lo hace toda una novedad, especialmente para los turistas que recién conocen el balneario.

Actualmente el Hotel Alción se encuentra cerrado por problemas de infraestructura y déficit económico. Es un golpe duro al patrimonio del balneario, pero no deja de seguir latente en la memoria de los lugareños y de tantas otras personas.  No estamos hablando de un hotel cualquiera, hay mucho para descubrir de él, empezando por la elección de su nombre. “Alción” hace referencia a “Martín Pescador”, un pez que surcaba la costa del balneario buscando alimento.  Este pez se hacía visible frente a las costas de las playas de Solís y se escogió el nombre como forma de darle una identidad vinculada a la naturaleza del lugar. El hotel recibió a diferentes figuras políticas de nuestro país – como ser el ex presidente José Serrato – y  varias figuras políticas argentinas. Es hotel y colonia de vacaciones y fue inaugurado en 1939. En sus comienzos fue designado como  Centro de Asistencia por el Dr. Carlos María Fosalba y luego, en 1961, pasó a pertenecer al SMU (Sindicato Médico del Uruguay) y así ser colonia de vacaciones. Desde 1994 está abierto a todo público.

Alción contaba con 70 habitaciones, más de 10 cabañas, piscina abierta y climatizada y una vista costera deslumbrante y abría tanto en verano como en invierno. Según Luís Toledo, lugareño de Solís  y ex trabajador del Alción, donde desempeñaba tareas de mozo y  fue encargado de comedor hace más de 30 años, era muy gratificante desempeñar tareas allí. Sobre todo porque el ambiente del grupo de trabajo tenía una atmósfera familiar y a su vez era  frecuentado por distintas personalidades.

En ese ambiente de camaradería, en el que sus empleados  sentían que formaban parte de una gran familia, los huéspedes estaban como en su casa. Según Cándido Trías, vecino del lugar, era frecuente, en otras épocas, recibir orquestas de renombre, como las de D’Arienzo, al bandeonista y compositor Enrique Rodríguez (también conocido como Luis María Meca, seúdonimo que solía usar) los Lecuona Cuban Boys y Pichuco, entre otros. Cándido comenta con alegría y nostalgia que “se creaba un clima ameno, entretenido y muy alegre; se vivieron momentos inolvidables”.

En la actualidad el hotel se ve sin vida, casi abandonado, pero está siendo utilizado como puesta en escena para la próxima película dirigida por Gabriel Schaffer, la cual se comenta está cargada de misterio y romanticismo. Porque sin dudas el Alciónd en su actual estado es propicio e  invita, con su atmósfera enigmática y su encanto,  a ser locación de este tipo de películas.


(*) Valentina Canoniero trabajó para el diario La República. Es bachiller completo en Arte y Comunicación y Auxiliar Técnico en Comunicación Social. Hizo un curso de comunicación en el Inju y cursó Facultad de Humanidades opción Letras y Corrector de Estilo. 

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