“Buenas noches, Montevideo”. Por Ramón González


Recientemente acaba de salir al mercado el CD que documenta el audio de la actividad realizada en el Estudio Auditorio del SODRE, el miércoles 2 de mayo de 2018.

Se entiende oportuno un breve comentario del espectáculo, como pauta de lo que es el disco.  Intérprete Nelson Pino; dirección musical de Álvaro Hagopian; textos de Dino Armas; sonido Gustavo De León; luces Martín Blanchet; programación visual y gráfica Claudia Wedolowski; dirección general de Sergio Dotta; producción Susana Barreira.

Ya desde que se levanta el telón y se escucha la orquesta, integrada por 11 músicos y dirigida desde el piano por el maestro Hagopian, interpretando magníficamente Milonguero triste, con el arreglo de la orquesta de su autor, Aníbal Troilo, nos invade la sensación de que estaremos en presencia de un muy buen programa. Y esa presunción se va confirmando a medida que el mismo avanza. Pero vale la pena detenerse en la orquesta, la que no solamente acompañó de excelente manera al cantante, con un ajuste y expresión perfectos, sino que también nos regaló otro instrumental: La bordona, de Emilio Balcarce, donde nuevamente la pudimos escuchar en plenitud, con un sonido muy bien logrado y riqueza de matices. Esto nos lleva a pensar de que en nuestro país, en lo musical, específicamente referido al tango, cuando se conjugan voluntad, compromiso, responsabilidad y profesionalismo se puede obtener resultados altamente positivos y con un gran nivel artístico como el caso que nos ocupa. Cabe destacar además el esfuerzo del maestro Hagopian para obtener los arreglos (solamente 2 obras en todo el programa no fueron en base a la escritura de la Orquesta de Aníbal Troilo).
Para dejar por aquí lo concerniente a la orquesta (de la cual habría mucho más para agregar), se entiende oportuno mencionar su integración: Néstor Vaz, Martín Pugin y Sebastián Mederos (bandoneones); Matías Craciun, Franco Locardi, Betina Chaves y Mario Roldós (violines); Timoteo Mella (viola); Rodrigo Riera (violoncello); Jorge Pi (contrabajo); Álvaro Hagopian (piano y dirección).
Luego del instrumental del inicio, entra cantando Nelson Pino y como de costumbre lo hace muy bien reafirmando que está pasando quizá por el mejor momento de su carrera: seguridad, sobriedad, perfecta afinación y acertada expresión. Y esto se da a lo largo de toda la propuesta: la calidad interpretativa no decae en ningún momento. Puede que algunas obras nos gusten más que otras (esto puede ser debido a su calidad literaria a su narrativa, a la pintura paisajística que contengan, etc.), pero todas, de la primera a la última, están muy buen cantadas y muy bien contadas.

Y comienzan a aparecer los textos de Dino Armas, demás está decir que muy bien dichos por Pino. La facilidad, la excelencia, el ingenio que tiene Dino Armas para escribir, es un don que poseen sólo los elegidos. Él se las arregló para establecer un hilo conductor que incluyera algunas obras proclives a apartarse de la idea principal. Las intervenciones de Pino con textos de Dino Armas son 4: El corazón del boliche, El tupi-nambá, Fun-Fun y un bloque conformado por El vasquito, El Antequera, Roldós y La giralda. Estas escrituras le dan como un envase al espectáculo, dentro del cual caben los títulos que se utilizan.
Y un comentario a parte para lo que es la puesta: Sencilla y sobria. El intérprete se planta delante de la orquesta, canta y dice los textos teniendo como únicos elementos escénicos una mesa de bar con su respectiva silla y sobre la mesa una botella y un vaso.

Apoyado por buenos efectos de iluminación, Nelson Pino se maneja hábilmente y se lo nota muy cómodo con esa propuesta; sin ningún otro aderezo, nada de parejas de baile, proyecciones, etc., que la mayoría de las veces aportan muy poco y si distraen la atención del público, evitando que éste se concentre en la parte medular.
En síntesis, un espectáculo de calidad, sobrio, hecho con mucho profesionalismo y en el cual se destaca la personalidad y el gran momento por el que está pasando su protagonista. Un estupendo marco musical apoyado por un buen sonido, iluminación acorde y una puesta en escena sin elementos superfluos.
Diez puntos para Nelson Pino y el resto del equipo. Y…felicitaciones a Susana Barreira por la producción.


Tanguedia es una publicación cultural de Tango y Ciudad del Río de la Plata / Segunda época.

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