Dramaturgia uruguaya en Madrid

La balsa de piedra

Por Joaquín DHoldan


“Quizás haya 50 salas  en 300  metros a la redonda”, no cuenta Paco Sáez, Director teatral y dueño de la bella sala “La Encina” en pleno corazón del nuevo “Brooadway español”, como se conoce a esta zona. Sáenz, fuertemente vinculado a Uruguay, es de origen sevillano, pero se consolidó con las artes escénicas en la capital. Si bien España es un país bastante descentralizado (en general cualquier pequeño pueblo tiene todos los servicios y hay muchas ciudades importantes), la capital sigue haciéndose sentir (más de tres millones de habitantes, todo un Uruguay en una sola ciudad).

A punto de inaugurar su Sala B,  “La Encina” ha acogido a numerosas obras con sabor oriental. “Paciencia y pan criollo”, con Pepe Vázquez, a principio de este año; en abril y con apoyo del MEC “El Profe”, con Félix Correa y la dirección de Hugo Blandamuro; y en mayo “Temporada amarilla”, con Alberto Rivero. También se estrenó “Ella, Kafka” en marzo y en mayo llega “Bukowski sin ella”, obras de mi autoría, producidas en España con elencos locales.

Es curioso y valioso que una sala y un director apueste y crea en el teatro uruguayo, y se comprometa de esa forma. Un espacio que hay que cuidar, elogiar, proteger y promover.

Merece un enorme aplauso que deberíamos acompañar de una reflexión.

Una vez más podemos señalar la ausencia absoluta de público uruguayo. Durante la puesta de “Ella, Kafka” por ejemplo, hubo en la función del sábado un oriental (mi sobrino, por cierto), el domingo fue mejor (habían tres). Por suerte la sala  tuvo suficiente público madrileño como para no depender de nuestro apoyo a la cultura nacional (que tanto nos gusta reclamar). Debo corregir que el sábado había otro uruguayo, Carlos Barañáno, agregado cultural de la Embajada de Uruguay en España, quien fue invitado por nosotros y aceptó venir. Hablando con él comprobamos que la sensación que, cada vez que esto sucede, recibimos con estupor y cierta frustración, es moneda corriente entre los diplomáticos nacionales. Por lo visto cada vez que organizan algo cultural, los uruguayos no van. No debería extrañarnos. En Madrid hay dos asociaciones de uruguayos. No se dan entre ellas por “diferencias”…

Llámenme idealista pero yo me niego a esta resignación. ¿Cómo es posible que en Madrid haya alguien que apuesta por la dramaturgia uruguaya pero los uruguayos les demos la espalda? Algunos lo explican por el “perfil” de los inmigrantes, otros por simple falta de comunicación, los más pragmáticos aluden a lo más significativo de nuestra idiosincrasia: “Los uruguayos son muy boludos”. Puedo entender que el resto del cuerpo diplomático tuviera tantas cosas que hacer ese día que no viniera a apoyar una obra de autor nacional. Supongo que es lógico, no puede ir a todas (¿o sí?, ¿acaso son tantas?)… ¿Qué nos pasó? ¿Desde cuándo ser uruguayo/a es no darle bola a lo nuestro? ¿Cómo hemos logrado convencer a las autoridades que no vale la pena ni gastarse mucho porque no consumimos cultura? O también podemos debatir al revés: ¿en qué momento las autoridades se resignaron y dejaron de trabajar incansablemente -como deberían- para dar vuelta esta lamentable situación?

Una mirada suspicaz podría decir: ¿Alguna vez las autoridades trabajaron incasablemente para que nuestra cultura estuviera en el lugar que merece? Pobres de nosotros si pensamos que nuestro valor, lo que mejor tenemos es el fútbol, mate, el asado, el dulce de leche y las playas. Lamento comunicarles que eso mismo hay en muchas partes del mundo. ¿Saben que nos diferencia? Galeano, Onetti, Quiroga, Benedetti, Drexler, Rada, Vilariño, Agustini, Cabrera, Darnauchans, Torres García, Alamón y un largo etc de artistas únicos, excepcionales, que describen nuestro país mucho mejor que una infusión, un deporte o una carne a la parrilla. Alguien tiene que hacer algo, pero no por los artistas. No estamos hablando de apoyos económicos, la producción de las obras que, de mi autoría, se han estrenado y se estrenarán, no depende en absoluto de Uruguay. Son producciones españolas que consumirán (ojalá) los españoles. Cuando me rebelo contra la desidia no es por un interés personal, no es porque yo sea dramaturgo, es porque soy uruguayo y todavía digo que en nuestro país la cultura es valiosa, y que la gente de mi país es muy educada y le encanta la música, el teatro, el buen cine y los libros. Quiero seguir diciéndolo. Vamos a luchar por eso.


Foto y diseño del cartel   Emiliano Martínez

2 Comments

  1. Vivo desde hace 15 años en España y desde hace 8 en Madrid. Hasta que me fui del país fui socio de varios grupos de teatro: El Galpón, Circular, La Gaviota y La Candela. Mal podría dejar escapar una obra uruguaya aquí en Madrid. Pero es que no me enteré. Ni por las redes sociales ni por la prensa… ná de ná. Y escucho cuanto programa cultural haya en radio. Justamente acabo de enterarme de esto por la página de facebook de Granizo. Cosa que agradezco. El artículo habla de 2 asociaciones de uruguayos… alguna vez existieron pero hoy en día no queda nada de ellas. Otra cosa… el “Brooadway español”??? Si bien es cierto que en esa zona existen varios teatros, por suerte el cholulismo madrileño no llega a tanto. Saludos y gracias!

    • Hola, ¿qué tal? Gracias por tu aporte. Es muy discutido el papel de los comentarios en los medios. Hoy es posible comentar en las redes propias, pero aún así abre la posibilidad de matizar o dar otra visión. Sucede que a veces esa opinión en lugar de dar otro punto de vista del mismo tema simplemente le quita contundencia, por lo menos en apariencia. Podría entenderse que el espectáculo del que habla el artículo no apareció en medio alguno por supuesto no fue así. Pero es cierto, es imposible salir en todos y más cierto aún que los grandes medios no suelen dar noticias culturales. En general están ocupados con la noticia de moda o con Cristiano Ronaldo (ya ni con el fútbol). Como imaginará el lector es imposible ir casa por casa, o medio por medio. Pero el comentario lejos de opacar, destaca lo que el artículo señala. Tanto la embajada como el consulado tienen una amplia agenda de correos electrónicos que en teoría podían haber usado. A tan solo un click, 0 gasto y mínimo esfuerzo podían enviar un”mailing”, que de hecho fue lo que dijeron que harían, pero no hicieron. La intención no es marcar la carencia de forma destructiva sino empezar a cambiar el rumbo.
      Un último apunte. “El Brodway español” es un término que escuché de varias personas, pero lejos de parecerme “cholulo” me parece descriptivo de un lugar con “muchos teatros”. Un mexicano de paseo lo entendería sin mucha explicación. De todas formas no es que hayan puesto un cartel, es algo que dicen algunas personas de ese ambiente, que por cierto, está por inaugurar al menos dos salas más desde que este artículo fue escrito. En cuanto al “cholulismo” madrileño y su llegada… yo soy menos optimista, pero también les cuento: Tengo grandes amigos muy “cholulos”, y desde hace tiempo los prefiero a los intelectuales que van a dormir la siesta a la ópera.
      Un abrazo y gracias (el artículo lo dice pero lo recordamos se viene obras uruguayas en “La encina”, ¡atentos a su cartelera!)

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