“El arte es una gran patria”. Con Enrique Aguerre, director del Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV)

Museos en acción

«Una instantánea de 140 años de arte nacional» en el Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV)


Por Mag. Gabriela Cabrera Castromán / Fotografías de Mauricio Rodríguez

La pinacoteca más importante del país. El Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV), en funcionamiento desde 1911, «es la pinacoteca más importante del Uruguay. En artes visuales, el Museo tiene el mayor acervo de artistas como Rafael Barradas, Petrona Viera, Carlos Federico Sáez, Torres García y sus discípulos», explica Enrique Aguerre, director desde 2010. La cobertura del MNAV abarca desde fines el siglo XIX hasta la actualidad porque el Museo, además, aloja los premios nacionales. Para Aguerre, en las colecciones del MNAV «hay una instantánea única y fantástica de 140 años de arte nacional».

El acervo del MNAV se construyó, originalmente, de forma aluvional y, según el director, «todavía hay que hacer muchas compras para poder narrar los distintos períodos del arte nacional, que es muy rico. En Uruguay, hay muchos artistas. Hay una vida cultural riquísima».

El MNAV —que depende de la Dirección Nacional de Cultura, del Ministerio de Educación y Cultura— adquiere obras a través de la Comisión de Patrimonio. Lo hace por compra directa en remates, galerías y ferias. También acepta donaciones y legados. Cuando se realizan compras, el arte nacional es la prioridad con obras de autores uruguayos o que vivieron en el país. Por su parte, los premios nacionales «son una manera de engrosar el patrimonio uruguayo en artes plásticas y visuales, ha sido así desde su creación en 1937, desde la organización de aquellos primeros salones», explica Aguerre.

Mostrar y narrar el arte nacional. El MNAV se plantea difundir e investigar el arte nacional. Cuenta con obras de artistas extranjeros que fueron donadas y que están en exhibición, pero el objetivo es el arte del Uruguay en primer término y el de América Latina, en segunda instancia. «Somos los encargados de mostrar y narrar a Petrona Viera, Nelson Ramos, Guillermo Fernández. Compartir su obra, pensarla, contar cómo surge, darle el contexto histórico. Esa es nuestra obligación», explica el director.

En el Museo se investigan los grandes maestros y también aquellos artistas desconocidos y «que no debieran serlo». Aguerre señala que «el canon destacaba a Juan Manuel Blanes, Carlos Federico Sáez, Rafael Barradas, Joaquin Torres García y José Cuneo». Desde que asumió la Dirección, el director agregó a Petrona Viera, Amalia Nieto y María Freire. «En 2017 se hizo una muestra de María Freire, después otra de Amalia Nieto y en 2019 habrá una exhibición importante para visibilizar a Petrona. Cuestionar el canon es necesario, El Greco estuvo 300 años en los depósitos porque se consideraba un artista mediocre. Para nosotros era más fácil repetir el canon tal como lo heredamos y continuarlo hasta el infinito. Seguiremos haciendo exposiciones de Torres García, por supuesto, pero tiene que haber otras exposiciones, porque abrir los archivos es necesario».

La perspectiva de género en el arte es una de las líneas de acción del MNAV. Al respecto, el director reconoce: «El Museo demoró ochenta años en realizar una antología sobre una artista mujer y eso es por algo». María Freire fue la elegida en aquel momento y la muestra se realizó en 1995. «Son cifras, indicadores que hablan por sí solos de un trato que no es igualitario». En 2018 habrá quince muestras en el MNAV: tres serán colectivas y, entre las individuales, seis serán de artistas hombres y seis de mujeres. «Salió así porque hay algo que está cambiando», acota el director.

Las colecciones y los públicos. En la sala grande de la planta baja del MNAV se exhibe la colección permanente —salvo algunas excepciones— que tiene un orden casi cronológico, aunque las obras también rotan. El relato está pensado para las escuelas y los bachilleratos artísticos, públicos muy mimados por el MNAV. Las exhibiciones temporarias suelen estar dos meses y su curaduría está a cargo de especialistas externos, nacionales e internacionales, y también algunos profesionales del Museo. «Cumplimos 150 exposiciones desde 2010 y yo solo curé cuatro, porque el equipo del Museo ha realizado un excelente trabajo», afirma Aguerre.

«Los escolares son el público más consentido por nosotros», explica Aguerre. «En el Museo Nacional se muestra el paisaje rural, el paisaje urbano. Además, hay un jardín que es obra nacional y que tiene que ver con la identidad, con lo que somos y lo que queremos ser». Aguerre hace especial énfasis en que los contenidos no se infantilizan, sino que el arte se narran a través de un dedicado trabajo que realiza el área educativa, con docentes a cargo de la tarea. «Recibimos escuelas de Montevideo, de diversas ciudades y del medio rural profundo. Y esos chicos, cuando pasan bien, son los que traen después a los adultos».

Accesibilidad y estrategias simbólicas. En la sala de la planta baja, el MNAV recibe a los visitantes con guías de accesibilidad dispuestas en el piso. Se trata del proyecto Museo Amigo para personas con baja visión o ciegas. El MNAV desarrolló la iniciativa con la Unión de Ciegos del Uruguay, la Fundación Braille, el Programa Nacional de Discapacidad (Ministerio de Desarrollo Social) y el Sistema Nacional de Museos. Trabajan en Museo Amigo desde hace cuatro años y «el trayecto autónomo está totalmente integrado a la sala mayor. Incluye tabletas en braille, con audio y con un formato especial que permite aproximar el dispositivo electrónico para que las personas de baja visión puedan tomar contacto con la obra». Museo Amigo está desarrollado para treinta obras del acervo principal y permite conocer el contexto de cada pieza de arte.

«El paso siguiente —explica Aguerre— es una aplicación para ampliar el alcance porque tenemos diez tabletas y el celular de cada persona está más adaptado. En muchos museos hay Iniciativas como estas, pero no es común verlas en las salas principales. Para nosotros es importante porque queremos llegar a todos las personas».

En el MNAV también hay rampas, está el trayecto Museo Amigo (las guías de accesibilidad) y el ascensor cuenta con información en braille.

Frente a las obras y más allá del Museo. El Museo ofrece videos y otras herramientas de sensibilización y acercamiento, «pero a la pintura, a la escultura y a los grabados se le puede ver y no tocar», explica Aguerre. «Este un Museo clásico, fue creado como Museo de Bellas Artes y cambió de nombre por diferentes políticas. El MNAV cumple la función de tres museos: de Bellas Artes, de Arte Contemporáneo y de Arte Moderno» y, como tal, se desarrolla.

El MNAV es conocido, entre el público montevideano, como el «Museo del Parque Rodó». «Me gusta que así sea, porque la gente se lo atribuye como propio», dice Aguerre. El vínculo con el barrio es una preocupación de la Dirección que, a través de diversas iniciativas, ha desarrollado estrategias de acercamiento a la comunidad. Montevideo Pop Up (feria de arte, moda y gastronomía) y los vínculos con la cancha de bochas y la de tenis de la zona son diferentes programas en los que el MNAV se ha abierto a la ciudad.

Además, junto con el Municipio B se recuperó el Pasaje Ernesto Laroche (una de las calles laterales del Museo) con la realización de murales sobre Daniel Viglieti, Alfredo Zitarrosa y La Cumparsita. «La gente viene y se saca fotos y eso nos da mucho orgullo. Queremos que este sea un lugar seguro y disfrutable. Para disfrutar en familia. Nos gusta ver tantos niños con las ceibalitas porque tenemos muy buena wifi».

Para Aguerre, «el Museo no puede ser un lugar al que estás obligado a visitar como escolar. El Museo es mucho más; es un lugar para visitar y quedarse con ganas de volver. Eso se ve en las redes sociales porque el MNAV está abierto a fotos y videos, también». Para todo ello, la función educativa es fundamental y «el equipo lo tiene incorporado: investigación y educación; porque todos tenemos derecho».

Enrique Aguerre: «El arte es una gran patria»

Enrique Aguerre es artista visual y dirige el Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV) desde 2010, aunque ya estaba vinculado a la organización. Se define e identifica a través del arte y recuerda los primeros vínculos, de niño, «entre el disfrute y la incomodidad ante lo que no podía comprender». Iba al MNAV con asiduidad, pues vivía en el barrio. «Sentía curiosidad por las artes plásticas y visuales que son una forma de entender el mundo». Explica que fue criado en un un contexto de libertad y eclecticismo «en el que se daban los permiso para disfrutar» y que, formalmente, es el primer artista de la familia. Con orgullo, agrega, que su hija siguió también ese camino, pues es escritora.

A pesar de una apretada agenda —en momentos en que ultimaba detalles de la puesta en escena de Trilogía, la exposición de la colección SURA con obras de artistas uruguayos, mexicanos y colombianos—, la buena disposición del director del MNAV permitió una charla larga. Aguerre respondió cada pregunta con tiempo, amabilidad y franqueza, con saber y pragmatismo, desde su conocimiento sobre el arte y experiencia en la gestión. La necesidad de la formación permanente y la humildad ante el mundo de la creación estuvieron presentes durante todo el encuentro. «Si tú crees que sabes todo, este trabajo no es para ti. Tenés que estar abierto todo el tiempo y estudiar mucho».

En su oficina, amplia y con vista al parque del MNAV, hay libros, muchos libros. Hay pilas de libros que forman islotes. Hay catálogos y folletos y también lápices (negros, amarillos, usados, nuevos). «Me gustan los lápices, mucho más que las lapiceras» dice, y agrega que también le gusta la tecnología. Está acostumbrado a usarla —dio clases de Diseño Multimedia—, pero se siente muy cómodo con el lápiz y el papel. Hace listas, algunas como esquemas, las usa en el trabajo y otras las pega en la heladera de su casa.

Se muestra seguro, no teme a la duda, no teme enfrentar y modificar el canon, ni esquiva las preguntas sobre su trabajo. «Este es un cargo público y está bien que se me pida explicaciones», aclara.

Aguerre habla con elocuencia y ríe con franqueza. Ríe fuerte. Está acostumbrado a las entrevistas, recibe a los medios con regularidad y se muestra natural. Responde como director y puntualiza que la investidura lo acompaña siempre. Cuando habla desde el ámbito personal, confiesa que Rafael Barradas es su debilidad. Incluso, en un juego de conjeturas, se atreve a decir que «si fuera dueño de una galería, sería un poco egoísta» y tendría a Barradas solo para él. «Ya soy muy generoso en la función porque cumplo una función pública». Es director del Museo siempre, en cada momento, desde que asumió el cargo. «De repente estoy tomando un té y me cae una ficha. Voy inmediatamente al lápiz y al papel porque me gusta pensar con lápiz». Coordina personalmente las redes sociales del MNAV y la suya como si fuera también parte del Museo. «Porque no dejo nunca de ser el director del Museo, manejo fondos públicos y debo ser muy cuidadoso. Es parte de la gestión».

Entre sus proyectos, trabaja en la realización de un convenio con la Escuela Nacional de Bellas Artes para que los estudiantes avanzados se involucren en la curaduría e investigación en el MNAV. También, procura continuar el enriquecimiento del acervo, fundamentalmente con la compra de algunas obras que considera que deben estar. «Es como un álbum de figuritas que vamos completando. Hay obras que son las selladas y las queremos tener. Pero no puedo decir cuáles son, ¡el mercado puede reaccionar y subir los precios!», explica.

Ser gestor cultural ―el Aguerre artista, dice que «está en el exilio»― le permite viabilizar proyectos de otros. «Mostrar un artista desconocido, por ejemplo. Cada proyecto es un compromiso, la reproducción simbólica es muy importante y para los artistas exhibir en el Museo Nacional es muy importante. Es una legitimación más significativa que la del mercado, incluso. Estar al lado de Torres y de Petrona. Los premios nacionales se emocionan y no es para menos. Entiendo lo que significa exponer en el MNAV. Y está bien que así sea».

Dice que en algún momento volverá a su faceta de artista, pero que ahora se concentra en la gestión y que manifiesta su creatividad a través de los textos, los catálogos y la curaduría. Y, cuando puede, dialoga con la obra física porque ese vínculo «es indispensable y emociona. Me quiebro ante la obra en sí, más allá de los catálogos, las reproducciones y la realidad aumentada. En los museos pasan cosas así, la gente se emociona, interactúa con la obra, algunos sacan muchas fotos y otros ninguna. Algunos regresan solos y otros en compañía. Es una oportunidad de resignificar».

Aguerre vive y explica el arte en diversas dimensiones. Sus reflexiones aportan marco para comprender la riqueza de la vida simbólica. «En la cultura están los valores más significativos: en la literatura, la música, la pintura, la escultura, las artes plásticas y visuales. Son valores de convivencia, de libertad, de pensar diferente, de ver las cosas de otra manera, de sentir placer ante lo bello. En momentos de muchísima violencia e intolerancia el arte es una gran patria porque podés ver Dalí en Perú, Torres en México, Picasso en Estados Unidos. Los museos tienen otros tiempos y otra manera de verte a vos mismo. La cultura no es marginal, es un rol central y hay que dar las herramientas para comprenderla».

 

●●●Qué ver en el MNAV…

140 años de arte nacional en una pinacoteca que muestra a los principales artistas uruguayos. Además, en las salas del MNAV hay otras obras extranjeras y, en especial, colecciones invitadas de arte nacional y latinoamericano.

Para celebrar el siglo del MNAV, Aguerre debió elegir cien obras entre 6500 para un catálogo alusivo. «Fue un trabajo muy duro. No tuve más remedio que hacerlo en un año, pero conozco bien la colección porque hace mucho que trabajo en el Museo y porque soy artista visual. No son obras que hablan de mí porque no primó el gusto principal de Enrique, son obras representativas del Museo, discutidas con el equipo de trabajo». El catálogo del centenario es una elocuente muestra del gran acervo del MNAV.

●●Dónde está el museo

Av Tomas Giribaldi 2283, Parque Rodó

 ●●Web y redes

«Estamos en las redes con publicaciones regulares y de calidad», aclara el director, pues «la comunicación de un museo es un todo, desde entrevistas a las publicaciones diarias. El MNAV está en la web, en Facebook y en Instagram (@mnav_uruguay).

 ●●Público/Privado/Costo

Museo público con entrada libre y gratuita. Consultar horarios y días libres en la web del MNAV.

●●La tienda y la cafetería del MNAV: sumar propuestas que aporten al disfrute

La tienda es chica, tiene catálogos, afiches y tazas.

La cafetería está en el jardín, el proyecto fue pensado con detenimiento porque el jardín es patrimonial ―diseño del paisajista Leandro Silva Delgado y del arquitecto Fernando Fabiano― y requiere cuidados especiales para su intervención. Para su realización, se realizó un llamado con la Facultad de Arquitectura que ganó el estudio OMM arquitectura (Diego Secco, Andrés Bonino, Matías Coll y Rafael Alanis). La Dirección del MNAV apostó por más: «Para estar en consonancia con la puesta pedimos presupuesto para el mobiliario y la silla ganadora, de Menini Nicola, fue diseñada especialmente para el Museo».

El servicio no podía ser menos y para eso eligieron The Lab Coffee Roasters, luego de un concurso. «Queríamos alguien que sirviera café de calidad. Porque hay una suerte de tensión que puede resolverse bien: el rigor, el aprendizaje, los conocimientos profundos y el disfrute. Esta es una zona propicia para el encuentro. Es un paseo y la suma de propuestas innovadoras y de calidad, como la cafetería, aportan al disfrute».

●●Estacionamiento para bicicletas

Hay estacionamiento con techo y vigilado por las cámaras que están en el interior del Museo. Reciben grupos de ciclistas con regularidad.

               


 

3 Comments

  1. La descripción íntegra del MNAV es excelente. La de la personalidad del Director me provocó emoción.
    La entrevista realiza una síntesis muy ilustrativa de la función que tiene el Museo y la investidura del Director que hace posible su proyección cultural.

  2. Sin dudas, una muy buena presentación del Museo más importante de nuestro país, relatado y fotografiado desde una mirada exquisita, lo que condice con el espíritu y liderazgo de este valioso Director.

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*