Hugo Fattoruso en Buenos Aires. Por Beatriz Capece

Desde Buenos Aires, por Beatiz Capece


Y el Kirchner fue una fiesta

El sábado se iluminó con el hacer musical de Hugo Fattoruso en el CCK, como les gusta decir ahora a los gobernantes que no pudieron cambiarle el nombre. Para mí sigue siendo el Centro Cultural Kirchner, un espacio físico reapropiado a la ex privatización del correo. Un espacio hermoso que fue la sede del Correo Central donde de chica iba a buscar las estampillas el día de emisión y que durante la gestión de un gobierno nacional y popular se convirtió en espacio de arte.

En los gobiernos autoritarios y brutos como el que nos toca vivir, con un desprecio total a las manifestaciones culturales, siempre aparece un resquicio, un delgado filito por donde se cuelan los artistas, y ahí vamos en tropel los deseosos de ese pastito tierno que nos alimenta el alma.

Hugo Fattoruso: documental y recital

Arrancó el viernes con la exhibición en la Sala Argentina del documental. Una historia bien contada, lineal, prolija, donde no sobra nada en la narración y permite un acercamiento a la vida y carrera de un artista. El sábado fue otro viaje, en la Sala Ballena Azul (devenida en Sinfónica ahora) donde varias personas vivimos el aquí y ahora de una dupla explosiva: Hugo Fattoruso + Albana.

Del primero no esperaba sorpresas, aunque las hubo, sobre la muchacha fue puro asombro: su destreza con los vericuetos instrumentales que manipula, la simpleza aparente del ejercicio y la potencia que entrelazada a las teclas “fattorusianas” sinergiza cada tema.

Una hora y media más un bis fue la fiesta que tuvimos los asistentes un sábado de junio en esta ciudad triste que es Buenos Aires.

Gracias.


 

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