Jaque Mate. Por Walter Bordoni

Aguafuertes de otro


1972: año en que la guerra fría se trasladó al insólito terreno de un tablero de ajedrez. Quizá por puro determinismo semántico, como se trataba de una guerra fría, la misma no podía desarrollarse en otro lugar que no fuera la casi esquimal Reikiavik, capital de Islandia. Se enfrentaban allí por el título mundial el soviético Boris Spassky (*) y el norteamericano Bobby Fischer (**).

Como hasta ese momento la cosa casi siempre había sido entre rusos, la novedad de presenciar que, ahora, un representante del mundo libre, occidental y cristiano se quería fornicar al oso bolchevique aunque más no fuera sobre el tablero a cuadritos encendió todos los reflectores y azuzó hasta a los medios televisivos en torno a aquella contienda.

Incluso en la aldeana y lejana Montevideo los botijas de aquella época nos aprestamos a asistir a aquella batalla como espectadores pero también como protagonistas, dado que aquel duelo de titanes  un inusitado y generalizado auge del más cerebral de los juegos de mesa. Uno iba por los barrios y veía chiquilines arrodillados en la vereda moviendo alfiles y torres en lugar de jugar a la bolita o al culo sucio. Mi primo y yo conseguíamos un diario (casi con seguridad se trataba de El Diario de la noche),  que publicaba movida por movida la partida jugada el día anterior, fingiendo en forma altanera como si realmente estuviéramos estudiando (y entendiendo) las altas tácticas de aquellos maestros. Así fue que, por entonces,  Capablanca (*** y ****) dejó de ser simplemente el apellido de un humorista que hacía huir a nuestras madres y abuelas del tablado (por unos chistes verdes que hoy en día se podrán contar en la tele a las cuatro de la tarde).

Años después, ya con buena parte de las canas que hoy tengo, debimos asistir a otra gran batalla ajedrecística. Los yanquis no habían vuelto a figurar entre los grandes maestros (al menos que yo me haya enterado), la Unión Soviética se había autoextinguido (o algo así), la foto del último de sus presidentes había aparecido en un afiche propagandístico de una cadena de hamburguesas y comida rápida. Pero, como fuere,  los rusos seguían siendo los popes del ajedrez. Y ahora uno de ellos, nos representaba a todos: entre el 4 y el 11 de mayo de 1997 el campeón mundial de los humanos Garry Kasparov (*****) enfrentó en una serie de partidas a Deep Blue, una computadora programada por el gigante informático IBM (******). En el último match, Blue venció a Kasparov en 19 jugadas.

El ruso salió de aquella habitación meneando la cabeza, con la vieja tribu humana pesándole en la derrota precisa de sus hombros.


* –  https://es.wikipedia.org/wiki/Bor%C3%ADs_Spaski

** – https://es.wikipedia.org/wiki/Bobby_Fischer

*** – https://es.wikipedia.org/wiki/Roberto_Capablanca

**** – https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Ra%C3%BAl_Capablanca

***** – https://es.wikipedia.org/wiki/Garri_Kasp%C3%A1rov

****** – https://es.wikipedia.org/wiki/Deep_Blue_(computadora)

 

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