La Orquesta Sinfónica da su sexto concierto del año en la Sala Fabini

Este miércoles 25 de abril la Orquesta Sinfónica del SODRE interpretará su segundo concierto en la Sala Fabini del Auditorio Nacional Adela Reta, pero el sexto dentro de su Temporada 2018.


Por Jimena Buxedas 

Quizás algunos se pregunten el porqué de esta aclaración o crean que el comentario es algo banal. Sin embargo, no lo es. Esta temporada, la primera bajo la batuta del Maestro Diego Naser, continúa con mayor énfasis en la propuesta de descentralización, lo que llevará a la Orquesta no sólo a presentarse en el escenario habitual del Auditorio, sino también a varias localidades de interior del país, así como al exterior, apuntando no sólo a la consolidación de la audiencia habitual, sino también al acercamiento de nuevas audiencias.

Por otra parte, la programación de una temporada sinfónica, es un juego que debe equilibrar varios elementos, donde se debe mirar no sólo la programación anual, sino también cada uno de los conciertos, de manera coherente e hilvanada. Uno de las estrategias de esta Dirección Artística y Musical de la Orquesta Sinfónica del SODRE, en la persona del Maestro Diego Naser, ha sido la de proponer una serie de conciertos donde se explora la rica trama de relaciones estéticas y personales entre los compositores.

Dos figuras que en apariencia fueron tan disímiles, como Wagner y Bruckner, se conjugan en este concierto debido a la adoración que profesaban entre sí. La admiración de Anton Bruckner se hace patente en la dedicatoria de su Sinfonía nº 3 y la de Wagner cuando comenta “sólo conozco a un compositor comparable con Beethoven, y es Bruckner”, además del estrecho contacto que mantuvieron durante años.

Richard Wagner (Leipzig 1813 – Venecia 1883)

Obertura Tannhäuser

Las obras de Richard Wagner son para el mundo musical la renovación de la música. No sólo en la ópera, la cual concebía como “obra de arte total” a partir de la síntesis de todas las artes, es decir, la poesía, las artes visuales y escénicas, sino también a partir de la armonía y la instrumentación, llevando la primera a los extremos de la tonalidad. Pero tampoco es que Wagner haya transformado sólo la música, sino que también fue capaz de transformar la concepción del espacio lírico, un tratamiento novedoso de la orquesta, las voces y el leitmotiv, como símbolo de personas.

Tannhäuser fue la quinta ópera del autor, estrenada en Dresde en 1845. Esta obertura es, además de una de las más populares del compositor, una síntesis perfecta de lo que debía ser la ópera para el autor. En ella se plasma el conflicto entre lo espiritual y lo carnal a partir de leyendas de la mitología germana.

Anton Bruckner (1824 – 1896)

Sinfonía Nro. 4

Anton Bruckner fue un compositor y organista de origen austríaco, proveniente de una familia sumamente religiosa y humilde. A los 12 años comienza a estudiar en el Monasterio de San Florian, donde fue enviado tras la muerte de su padre. Más adelante dará clases de piano y se dedicará casi obsesivamente al estudio de la armonía y el contrapunto. Como compositor de iglesia fue muy popular en su país, en Francia y en Inglaterra. Sus obras fueron de carácter religioso hasta que conoce a Wagner tras el estreno de Tannhäusen en Linz, encuentro que impulsará a la creación de obras sinfónicas.

Bruckner escribió un total de 11 sinfonías, y no 9 (si tenemos en cuenta su sinfonía Nro. 0 y su sinfonía de estudio), las cuales recibían a menudo críticas muy negativas, sobre todo por parte de los antiwagnerianos. No será hasta el estreno de su Sinfonía Nro. 7 que obtiene el reconocimiento del público.

El miércoles 25 se interpretará su Sinfonía Nro. 4, de la cual hay al menos cinco versiones desde 1874, año en que termina su composición. La única versión que publicó la Sociedad Bruckner fue la cuarta, revisada en 1886. Sin embargo, fue la quinta versión, revisada por Franz Schalk y Fedinand Löwe, la única disponible para su interpretación por muchos años y fue además, la versión que hizo que se interpretara con frecuencia. Sin embargo, como la misma no reflejaba en absoluto el espíritu del autor, Bruckner decide reeditar la tercera versión.

Uno de los motivos por los cuales Bruckner permitía que se hicieran revisiones de sus obras, y él mismo la revisara en varias oportunidades, fue su inquietud por ser reconocido, creía que si las retocaba serían mejoradas y por lo tanto cada vez más queridas por el público.

El título de la obra “La Romántica” no parece provenir de un pensamiento descriptivo de la partitura, ya que no hay elementos programáticos en ella. Una vez que se le preguntó al autor el por qué del título respondió que debía ser tomado como una broma, como una sátira sobre la música descriptiva. Sin embargo la obra tiene un carácter pastoral que se establece a partir de la armonía romántica y la tradición contrapuntística donde los momentos de clímax se contraponen a los de gran lirismo dado en general por los temas principales de cada movimiento.


 

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