P’al que se va. Acerca de las tradiciones

Por Santiago Magni


Cuando estamos lejos nos damos cuenta que lo que nos resulta cotidiano es algo anormal en otros países. Y viceversa…

¿Qué es eso? ¿Cómo se llama? ¿Y qué le ponés? ¡¿Es una droga?! Estas son algunas de las preguntas que intenté responder a turistas, viajeros o locales, durante un viaje por Australia, Bali o Filipinas, cuando me consultaban por el mate.

La gente miraba asombrada que era lo que estaba tomando. No era sencillo explicarle a europeos y asiáticos, en inglés, cómo se prepara, cuándo lo tomamos y por qué es tan característico en Uruguay.

Muchos se animaban a probar, otros preferían no intentar, pero la mayoría de los curiosos se inclinaba por degustar, aunque generalmente les resultaba muy fuerte. Un caso particular ocurrió con los franceses, que generalmente les gustaba el mate, y conocimos un muchacho que le gustó tanto que se compró mate, bombilla, termo y un paquete de yerba, ¡de no creer!

Las costumbres o tradiciones que nos parecen normales son vistas como algo anormal en el resto del mundo, y es que a nosotros nos pasa lo mismo. Un ejemplo puede ser la diferencia en cuanto a las horas de almuerzo y cena. Donde en otros continentes hacen todo más temprano, y los sudamericanos estamos acostumbrados a comer más tarde y ser menos estructurados.

Las particularidades en cuanto a las religiones son las más chocantes. En países donde hay mucha población hindú hay rituales, comidas exóticas, ofrendas o cánticos que nos resultan extraños a los latinoamericanos. Estas personas viven una vida austera, sin lujos, dependiendo del turismo, con sus kioscos donde  venden de todo, desde información turística, pasajes de ómnibus, paseos en barcos, imanes, souvenirs y entradas a lugares a visitar. Los locales en Bali, por ejemplo, están descalzos todo el día, paseando en sus scooters y ofreciendo traslado a los turistas.

De seguro estas personas se extrañaría igual que yo cuando visité su isla si vinieran a Uruguay. Si nos vieran matear en la puerta de nuestras casas, si participaran de un asado, si fueran a la Ciudad Vieja, al Estadio Centenario, a las playas de la costa este o visitaran lugares pintorescos como Villa Serrana, San Gregorio de Polanco, Valle Edén, como para nombrar algunos.

Es que lo común para ellos es extraño para nosotros, y viceversa. En Australia están acostumbrados a eficiencia, puntualidad al estilo inglés, buen funcionamiento de los servicios y un tránsito fluido. En Bali y Filipinas el tránsito es un caos, no parecen existir leyes en cuanto a preferencias, o por lo menos no parecen respetarse.

En Uruguay tenemos muchas particularidades, que quizás no nos demos cuenta porque convivimos con ellas, y a veces quizás nos fastidien, como el tránsito o algún desperfecto en servicios, pero cuando salimos de esa cotidianidad nos encontramos en una situación confusa. Somos sapos de otro pozo en otros países, por un tema cultural, social y económico.

Cuando estamos lejos, pensamos bien en cuál es la idiosincrasia uruguaya y qué cosas extrañamos de nuestro país. Entre ellas, un buen mate con familia y amigos. Sin importar por qué, sino como momento de compartir, reflexionar y pensar.

 

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