“Sobre peleas”, un texto de Catalina Saibene

Sobre peleas


Por Catalina Saibene

Cuando ocurre un enfrentamiento verbal casi siempre es con uno mismo.

En vez de pelearnos con quien creemos nuestro contrincante, – enemigo – el “malo” – nos peleamos con una versión de nosotros mismos que ese otro nos despierta.

Puede ser por espejo o rechazo, las razones son infinitas como las posibilidades latentes.

Entonces ese otro juega de receptor de mis frustraciones, distracciones, malas decisiones, como una especie de recipiente en el que vomito todo lo que no puedo, o no creo poder, y allí estalla la hecatombe.

Porque lastimo, porque genera dolor, porque ese ser no entiende de dónde sale toda esa rabia. No entiende y se aleja, para su suerte y salud mental, ya que si se quedara habla de su equívoca noción de ‘vertedero’ de los demás.

Nadie merece sentirse así, utilizado, ultrajado, en el sentido de que no es esperable que una persona seleccione a otra por simple placer o ignorancia al hacerlo.

Existen razones tácitas, aunque a simple vista nos parezcan inconscientes, incontrolables, desmedidas e irrepetibles.

Si hay algo que sabe quien se va es que esa situación, escena y diálogo, va a volverse a dar al cabo de un tiempo. Quizás corto, tal vez largo, pero sucederá.

En verdad todo depende de si quien emitió su dolor almacenado y un poco reprimido, pueda reparar. Darse cuenta es el paso primordial. Luego de asimilarlo, se puede pedir perdón.

Si la persona es muy orgullosa le va a costar la mismísima eternidad lograr proponérselo y hacerlo. Decirlo.

Creo que su mayor temor es sentirse vulnerable, responsable y bajar el ego a 0 – o incluso menos – para reconocer el daño. Y si escarbamos un poco más, el daño es a uno mismo antes que con el exterior, el perdón nos sana y amiga con nuestro interior, porque fuimos quienes causamos semejante auto traición.

La sinceridad no es fácil. Sí predicarla, sí sentirnos que contestamos la verdad. Pero a veces hay verdades que no nos queremos contar ni escuchar, mucho menos poner en palabras y comunicar a alguien más.

Por eso avalo a la escritura como sanadora de todo proceso vital.

Escribir es una forma de hablar con nuestro interior, con nuestra voz más certera y duradera, la que nos acompaña siempre y la que evoluciona en cada pelea, para por fin amarse de manera completa.


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