Araca la Cana festejó sus 85 años en el Antel Arena


Por Joaquín DHoldan

 

«no se acuerdan de la Bruta, con Pianito en su lugar»

Brindis por Pierrot , Jaime Ross

En Uruguay se dan fenómenos extraños y hermosos. Luego de revelarnos y protestar nos maravillamos por tener un espacio como el Antel Arena. Tardamos en ponernos orgullosos de que en el mismo recinto toque Bryan Adams, Fito Páez, Caetano Veloso, El cuarteto de Nos, Abel Pintos, Los Buitres, Serrat y Sabina, Agarrate Catalina o Sarah Brightman. Naturalizamos que una murga nacida en el siglo pasado siga vigente, que un coro pensado para los tablados de los barrios de un concierto multitudinario.

Pero, en algún punto del ser nacional,  aparece esa capacidad de asombro hacia nuestra cultura, o quizás la misma es tan avasallante que pasa por encima al ninguneo que  durante años vivió por parte de los medios de comunicación, y de nosotros mismos.

“Pueblo tu arrogancia es una flor

Que aún marchita vive en su aromar

Nunca vivirás como un mendigo

porque tú mismo encuentras

para el traidor castigo”

Araca, “la bruta”, “la murga compañera” está acostumbrada a hacer historia, cantando de espaldas al jurado, siendo perseguida por la censura, recibiendo amenazas, quedando afuera de los premios en los concursos oficiales, y al mismo tiempo generando “hits”, canciones que se cantan en los asados de todo el mundo, o generando un vínculo de ida y vuelta único con el Carnaval de Cádiz cuando uno de sus históricos letristas (Juan Carlos Aragón) crea la comparsa “Araka la Kana” y gana el primer premio del 2007.

Desde el punto estrictamente musical, esta murga puede presumir de sonido original. Seguramente será estudiada por expertos, pero lo que logra la combinación de las voces de Mónica Santos, Julio Pérez, el “Negro” Lescano, el “Zurdo” Bessio, “Carpincho”, Darío, etc… es música de carnaval con mayúsculas, es una polifonía exclusiva, exquisita. (“Catusa” nos contó que en una actuación en Europa, un director de orquesta sinfónica vino a felicitarlos maravillado con lo que acababa de escuchar).

En cuanto al humor, José Dorta, El “Muñeco” Artigas Pérez, “Memo” Cortés, Daniel García, Luis Alberto Carvallo, Miguel Bechi nos hicieron viajar a los cupleteros históricos de remate cantado, a las “mechas” o improvisaciones carnavaleras y a esa mecánica única entre un coro que sostiene y permite el brillo individual.

La lista de artistas es interminable. Recordemos que Araca tuvo años brillantes con “Cachito” de León, “Coco” Paiva, y tantos otros que no estuvieron ayer pero que llevan la bandera de “La Bruta”. También era inabarcable la lista de momentos emblemáticos. “Pinocho”, “Juan Pueblo”, “La comisaria”, Figuretti. Es curioso ver la vigencia de sus letras, pero más aún es constatar la función que tiene en la cultura popular, el relato histórico que las murgas están construyendo en cada febrero. Podemos entender la realidad de cada año escuchando un salpicón murguero, y podemos analizar cómo cambia nuestra historia. Fue particularmente hilarante la puesta al día del “Wilson” de Daniel García, descubriendo en donde está parado actualmente su hijo Juan Raúl, o su sector con respecto al Partido Colorado. Aunque también se pudo ver lo rápido que se mueve todo cuando se hablaba de un votante colorado en vías de extinción en el carnaval pasado y lo que dicen las encuestas hoy. Y todo un ejercicio para la memoria, el análisis del pasado reciente ante el surgimiento de nuevos partidos de ultra derecha, cuando se refresca la crueldad de la represión que sufrió nuestro pueblo.

“No fueron los asesinos fuimos nosotros

   que los dejamos morir por ser tan pocos”         Tabaré Etcheverry

En el especial brindis que “Catusa” hizo con la murga mencionó a los ausentes, uno de los puntos más emotivos y señalando el corazón mismo de la murga reconoció que una entrada para ese espectáculo habría supuesto un gran esfuerzo para muchos de los presentes y quizás hubiese dejado afuera a muchas personas. Prometió que “La murga compañera” va a ir a cantarles. Ese gesto explica la esencia misma de Araca. En medio de esa eufórica fiesta de con miles de personas, su director, creador y letrista logra mirar de cara al pueblo y pensar en quien no está.

  “Araca la Cana es tuya y de aquel,

de Pedro, María, de Juan y José

porque el pueblo unido siempre cantará

si este no es el pueblo

dime donde está”

 

El carnaval es magia. Araca es mágica. Nuestra cultura es única. Hasta nosotros mismos tenemos que reconocerlo luego de noches como la del 31 de agosto del 2019.


 

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