Con la cara pintada. Por Nicolás Hidalgo

Ziggy Stardust es un extraterrestre que llega a la tierra para anunciar que sólo le quedan cinco años de vida al planeta; para dar este mensaje forma una banda de rock: The Spiders From Mars.  Debido a los excesos del ambiente rockero Ziggy queda atrapado en la decadencia del éxito, es repudiado por sus propios fans y decide desaparecer. Esta historia, que según el propio Bowie está inspirada en el ascenso y caída del cantante Vince Taylor, es el detonador para dar vida a uno de los mejores discos de la historia del rock.


“De todos los conciertos de esta gira, este en particular será el que permanezca en nuestro recuerdo por más tiempo, no sólo por ser el último de la gira, sino porque es el último que haremos jamás”. Con estas palabras Bowie mataba a Ziggy sobre el escenario del Hammersmith Odeon de Londres. Es el 3 de julio de 1973 y casi nadie estaba al tanto de esta noticia: ni sus fans que abarrotan el teatro, ni su representante, ni  siquiera su esposa Angie Barnett. Tampoco Las Arañas de Marte, el grupo que lo acompaña sobre las tablas que en ese preciso momento se están enterado que ése iba a ser el último toque de Ziggy Stardust.  Del fondo se escucha una puteada: “¡Mierda! nos acaba de despedir”. Es la voz del baterista Mick “Woody” Woodmansey que pone en palabras el desconcierto del resto de la banda; Trevor Bolder, el bajista, tampoco estaba enterado. El guitarrista Mike Ronson era de los pocos que sabían de lo que iba hacer Bowie. El momento queda plasmado ante la cámara del director Donn. A. Pennebaker que después iba a inmortalizarlo en ese increíble documental llamado Ziggy Stardust And The Spiders From Mars. Muchos años después este asesinato en escena sería el argumento para que el director Todd Haynes homenajeara a toda esta generación glam en la película Velvet Goldmine.

Bowie mira a su público y trata de recordar cuándo empezó todo esto. Hoy muere, pero: ¿cuándo nació Ziggy Stardust? Duda de su memoria pero capaz que fue concebido en su primera visita a Nueva York, aquella noche que fue a ver a la Velvet Underground y emocionado fue a confesar su admiración a Lou Reed, sin darse cuenta de que en realidad estaba hablando con Doug Yule: el sustituto de John Cale quien había abandonado a la Velvet. Esta equivocación le sirvió para replantearse el rol y la identidad del artista, y la opción de desdoblarse en otras personas. O tal vez fue cuando conoció a Iggy Pop; de hecho el nombre Ziggy es en homenaje al cantante de los Stooges. O capaz que sea por el excéntrico The Legendary Stardust Cowboy: cantante de folk-country-psicodélico (por llamarlo de alguna forma) de donde Bowie toma el Stardust. Debe haber sido todo esto junto y algunas cosas más: Andy Warhol (y la Velvet Underground por supuesto), la película La Naranja Mecánica y el diseñador japonés Kansai Yamamoto también hicieron su aporte pero más que nada en lo estético.

Publicado el 6 de junio de 1972 y hecho, en parte, con canciones que Bowie había descartado para su disco Hunky Dory, Ziggy Stardust And The Spiders From Mars es un álbum que logra ensamblar mágicamente lo acústico con lo eléctrico en once hermosas canciones. Pero su impacto radica en la imagen de Ziggy y sus arañas: pálidos rostros maquillados (delineador de ojos incluido), overoles de colores ajustados y botas de plataformas con colores platinados. Bowie, o mejor dicho Ziggy, lleva el pelo en punta y rojizo. Su aspecto andrógeno anima a los gays y a todos aquellos que por un motivo u otro estuvieron al margen de esta sociedad. Pone a la vista la bisexualidad y por supuesto que levanta polvareda en los sectores más conservadores y reaccionarios.

El rumor se empieza a correr y las presentaciones de Ziggy en Inglaterra comienzan a ser cada vez más populares. Pero la aparición en el programa de televisión Top Of The Pops, un mes después del lanzamiento del disco, le da el impulso al éxito. Mientras gran parte de los británicos no daban crédito a lo que estaban viendo, otra gran parte de los jóvenes conocían a estos marcianos y quedaban fascinados con Bowie. Hasta su irrupción en el canal de la BBC la imagen de Ziggy Stardust era sólo conocida por los que habían ido a verlo a los toques y por los que lo habían visto en la portada del disco.

Un farol ilumina la escena. David Bowie está con la guitarra colgando a su derecha mientras apoya el pie izquierdo sobre una papelera. El lugar es la peatonal Heddon Street: un callejón en donde el fotógrafo Brian Ward tenía su estudio. Después de una sesión fotográfica cansadora a los “Spider” en el estudio, Brian propone a la banda hacer unas instantáneas en exteriores. Es invierno en Londres y no sólo había llovido sino que hace mucho frío. Los músicos que acompañan a Bowie se niegan a ir, pero David encara y baja a la calle con Ward. En la portada del disco no se ve pero esa puerta verde, que hace juego con el color del overol que lleva puesto David Bowie, es el número 23 de la calle Heddon. Esta serie de casualidades va a hacer que este lugar quede inmortalizado en la historia de la música gracias a este disco. De hecho en el 2012 el English Heritage y el Concejo de Westminster decidieron colocar allí una placa negra con el nombre de Ziggy Stardust a modo de homenaje.

Las fotografías que ilustran este disco están sacadas originalmente en blanco y negro  con un efecto Royal-X como agregado. Posteriormente estas fotos fueron coloreadas a mano por el artista Terry Pastor en el estudio de diseño Main Artery Prints. La idea era conseguir un estilo hiperrealista y mitológico al estilo de los libros de cuentos. El vaudeville británico post primera guerra mundial también tiene su peso estético en todo esto. Es una obra de arte conceptual que Bowie intenta mostrar a través de la cultura popular. “La idea era llegar a un tipo de look como Malcolm McDowell en La Naranja Mecánica, con la pestaña falsa y todo eso”, recordó años después Terry Pastor en una entrevista a la BBC: “era la época de los Wild Boys de William S. Burroughs. Era un libro muy pesado que había salido alrededor de 1970, entonces era una mezcla entre eso y La Naranja Mecánica; todo se comenzó a juntar y a tomar forma en el aspecto de lo que Ziggy y las Arañas se van a convertir. Ambas eran piezas de trabajo poderosas, especialmente las pandillas de jóvenes de Burrough. He leído todo eso, y todo tenía que ser infinitamente simbólico”.

La foto que fue seleccionada para que apareciera en la contratapa del disco es la que muestra a Bowie en una de las clásicas cabinas telefónicas rojas de Londres. Por lo que cuenta el propio Terry el artista no estaba enterado que este retrato sería parte de la gráfica del disco: “yo estaba trabajando en la cubierta posterior una noche en mi estudio, cuando recibí una llamada telefónica de David preguntando cómo iba el arte de la cubierta. Le dije que había terminado la parte delantera y estaba trabajando en la fotografía de la cubierta posterior. Lo oí emocionado; no tenía idea de que había una imagen de la contraportada. Me preguntó de qué era la imagen, le conté de qué se trataba y dijo que tenía muchas ganas de verlo. Antes de la publicación de este álbum, al toparme con David en ocasiones en el West End en el centro de Londres o encontrármelo en un pub, él pasaba totalmente desapercibido. En cuestión de meses a partir de la presentación de Ziggy Stardust se convirtió en una mega estrella y si él aparecía el lugar se convertía en una locura de gente”. La cabina telefónica se encontraba al final de la calle Heddon y se transformó en un lugar codiciado por los fans. Todos querían una foto imitando a Ziggy, con las manos en la cintura dentro de la clásica cabina. Para desgracia de muchos en los ’80 la cabina fue sustituida por una más moderna: la K6 de color azul. Se dice que la original fue subastada a un fan estadounidense. El cartel que dice K-West también pasó a ser otro objeto de culto. Tanto es así que algún fanático lo terminó robando para tenerlo como recuerdo.

Bowie deja atrás a Ziggy y sus arañas. Cierra una etapa dejando abierta la puerta para que otros experimenten su legado. Con el tiempo la industria va a bautizar a esto como Glam Rock sólo para etiquetarlo de alguna manera. Pero para todos aquellos que este disco les marcó sus vidas las etiquetas que pongan los demás ya no van a importar.


 

 

 

 

 

 

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