Esa tarde. Un cuento de Diego Alboa


Esa tarde al llegar a casa te busqué y me volvió a extrañar que no estuvieras. Un sentimiento extraño. Ya sabía que no ibas a estar. Igual así… Cierta intranquilidad recorrió mi espalda. Dejé los papeles de unos trámites que no quería completar sobre la mesa de entrada.  Mientras preparaba el café, regué las plantas (tus plantas, las de la ventana de la cocina) y las moví ligeramente para que les diera mejor la luz. Me llevé mi humeante taza de café al living y me senté frente a la ventana abierta al patio. Mi vista se posó en los árboles que plantamos juntos hace tantos años, en el césped descuidado que siempre llego tarde a podar y en el muro del vecino a medio caer y que ya es motivo de chistes y apuestas. Escuché la puerta y mi corazón dio un golpe seco pero no me moví. Me quedé a la espera de sentir tu perfume llegar flotando y tus manos tocar mi hombro como hacés cada vez que me sorprendés metido en mis pensamientos. Llegó el perfume pero no tu mano. Me di vuelta y ahí estabas, parada en la entrada al living, llaves en mano, cartera aun colgando y cierta mirada de divertida reprobación, esa mirada que le damos al ser amado cuando los vemos incurrir en los mismos errores cotidianos de siempre y que ya son parte de su personalidad.

-No te has cambiado
-No. Llegué cansado
– Deberías. Date una ducha y trata de descansar. Fue un día largo.
– ¿Y vos?
– Yo tengo tiempo de descansar.
Froté mis manos impacientes sobre el pantalón negro que aún llevaba puesto luego de toda la noche en vela y la mañana de reuniones y encuentros…
Me fijé en un arreglo de flores que había olvidado llevar la noche anterior…
-Te extraño
-Lo sé. Pero igual tenés que cambiarte.
– ¿Venís conmigo?
– Sabés que no puedo. Pero siempre estoy contigo. Siempre estaré.
Cerré los ojos fuertemente.
Cuando los volví a abrir no estabas.
Tome los papeles de la funeraria, que había dejado sobre la mesa al entrar, y fui a darme una ducha.


 

1 Comment

  1. Me gustó tu cuento. Tiene un relato sin adornos pero tampoco es ascético. Dice lo que quiere decir y está.Tiene un hilo bien llevado que se vuelve circular, con ese final. El final tiene la inesperada brutalidad de la muerte. La desaparición física, por lo menos. Adelante, hay buena pasta ahí.

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