Fútbol y poesía. Por Román Bueno


MARQUITO

Venía dibujando piruetas que nunca había presenciado,

con un aire de arrogancia envidiable.

A gran velocidad

dejó atrás dos marcadores,

quebró la cadera

con dirección al área

y con más facilidad que sutileza

acarició la pelota

que saludó al arquero

quien sólo la vio pasar

por encima de su humanidad incrédula.

El balón,

todo blanco

y teñido por el sol

dio dos besos al suelo duro y áspero

de la cancha del cuartel

y se quedó dormida

entre las piolas.

El goleador no dijo nada.

Bajó la cabeza

y retornó a su lado

del campo de batalla,

no sin antes recibir

el saludo de sus compañeros asombrados.

No había “ripley”

Ni tribuna.

Ni tanteador.

 

Sin embargo,

ese gol

me quedó grabado

para siempre.

 

Éramos aquel día

alguno más que veinte espectadores.

Yo mismo era uno de estos últimos,

que guardaba la ilusión de pisar la cancha algún minuto

y había visto bien de al lado

aquella jugada imposible.

Tampoco había cámaras,

ni tele,

ni notas,

ni discusiones en las radios.

 

Sin embargo,

ese gol

me quedó grabado

para siempre.

 

Quién sabe

que será de la vida de Marquito.

  

AHOGO

Miraba el partido

sentado al costado de la cancha,

a no más de dos metros de la línea de cal

que separaba el alambrado y los piques.

Era una mañana fría.

Los dos equipos parejos.

Poquitas jugadas de gol.

Un cero a cero inquebrantable.

De repente un pelotazo largo rasgó el aire y le abrió un tajo a la defensa.

Apenas el balón se pegó al piso,

el centro delantero se la quedó con dulzura.

El nueve levantó la vista

encontrándose al borde del área

y le puso el ojo al rincón izquierdo del arco.

Y fue hacia allí donde salió su disparo;

fuerte,

seco,

con dirección perfecta.

Se congeló la respiración.

La pelota no terminaba nunca de viajar.

Ya el destino estaba marcado.

…y cuando el ariete

estaba a punto

de bramar su gloria,

los guantes gastados

y un mayúsculo esfuerzo del arquero

ahogaron el grito seguro.


 

4 Comments

  1. Qué notable!! Logras la mezcla perfecta entre la sencillez del hecho que se relata y la excelencia de las palabras con que lo cuentas…felicitaciones!

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