Hace un año: Anoche marchamos bajo la lluvia

Por Luis A. Fleitas Coya


Anoche marchamos bajo la lluvia.

 Una multitud con paraguas, empapados,   

 la lluvia arreciando  terciada,

 ráfagas  persistentes e  inclementes

 bajo  una  calma extraña,

 la gente asomándose  a  ventanas y a umbrales,

 mirando, contemplando, muda,  los miles y miles.

         

 La noche era  inhóspita,       

 pero qué podrían  importar unas gotas de agua,

 el frío en  el cuerpo flameante como un trapo, 

 frente a  tragedias,  torturas,  asesinatos,

 vejaciones,  mutilaciones,  desapariciones,

 desmembramientos,  enterramientos,  cremaciones,  

¿que podrían significar? 

 El agua chorreando por los cuerpos, por las piernas y los pantalones ,

 anegando los zapatos, las mejillas, los ojos turbios de lágrimas,

 mientras marchábamos,

 bajo  la letanía de los nombres, uno a uno,

 y el retonante coro  de la multitud frente a cada nombre y apellido.

 

 ¡Presente!

         

 La multitud, silenciosa, como la primera vez,

 como en el 96, veinticuatro veces  veinticuatro años

18 de Julio  con  pancartas y con  fotos,

 evocando, homenajeando, reclamando,

constreñida, conmocionada, tensa. 

 

Anoche marchamos bajo la lluvia,

preguntándonos,

¿dormirán en sus cubiles mientras saben la verdad?

¿se  deslizarán  en sus  fosas  atragantados por el  silencio?

¿podrán?, ¿no  atormentarán los recuerdos?,

bajo sospecha de crueldad y de  impiedad,

de  vociferaciones  hasta el fin de los siglos,

de  vencedores del enemigo y salvadores de  la patria,

de valientes miserables  frente a  desarmados, indefensos, prisioneros,

como  la maestra arrastrada,  jalada del cabello,  desaparecida   

por haber intentado ampararse en una embajada;

como la  embarazada que al parir  

le afanaron su hija y la mataron;

como al  maestro veterano secuestrado en Rivera y Soca

y desenterrado treinta y cuatro años después con  un tiro en la cabeza;

como al muchacho asesinado  inerme en una silla,

atado  con alambres y con piedras y tirado al Lago de Rincón del Bonete.

           Y así.  

 

Anoche marchamos bajo la lluvia,

el himno retumbando sobre el hormigón mojado y sobre los charcos,

haciendo temblar las luces,  los restaurantes, el alumbrado público,

emocionándonos como nunca, instalando nudos en las gargantas;

pero las voces igual cantaron,

           redoblaron el pesar y  la congoja,

           el voto que el alma pronuncia.

 

Anoche, como siempre, las tinieblas rodearon la marcha,

acechantes.

Algún día marcharemos bajo la luz del sol.

 

Anoche marchamos bajo la lluvia.


 (Foto: aebu.org.uy)

2 Comments

  1. Excelente!!! Cuando se terminará este calvario para los familiares? Felicitaciones compañero por su precioso poema

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