“Mundial”. Por Catalina Saibene


Es mucho más que fútbol. “Mundial”, la palabra lo expresa, es el mundo, la diversidad, los distintos países, las diferencias exaltadas y las similitudes cercanas, sorpresivas.

Cada región tiene sus costumbres, sus formas, su idioma y su impronta, y a la vez… en un mismo país conviven tantas maneras distintas, como estilos de vida, modos.

El fútbol tiene que ver con eso.

Con la historia. A nivel global, porque existen rivalidades, colonizaciones, dependencias, guerras, treguas, asuntos que no quedaron del todo claros, venganzas, celos, y sobre todo, “superioridad”.

Países que se la creen por el simple hecho de ser ellos.

O porque fueron campeones en el último mundial disputado (Alemania),

o porque llegaron a esa semifinal (Argentina),

o porque son/fueron/han sido los crácks (Brasil),

o porque llegaron lejos y se les subieron los pájaros a la cabeza.

Los tres países que acabo de nombrar, no ganaron en su debut mundialista.

Alemania perdió con México, 1-0. Les ganaron los latinos. Sí. Los de semblante pardo y cortes de cabello excéntricos. Les ganaron a ellos, los rubios impolutos, a los “Kent” (Barbie). A los campeones 2014. A los alemanes. México le ganó a Alemania, ¿qué te asombra? ¿Que sean latinos los ganadores y no europeos? ¿Que la historia se renueve y hable por sí sola? ¿Que basarse en estadísticas o comparaciones pasadas solo fomenta frustraciones por un lado, y nuevas conquistas, por otro?

Qué orgullo me dá ser uruguaya. Y no porque Uruguay no entre en este circo que se arma, que en verdad es armado. Por periodistas, sean éstos deportivos o no, sean estos expertos en su materia o no, sean justos o no, sean objetivos o no.

El mundial es mucho más que fútbol. Es un espectáculo, es un show, es dinero, es televisación, es patrocinio y propaganda por doquier, sponsoreo, hashtag, Twitter, y más dinero. Marcas, empresas, remeras oficiales que usan durante los días que dure el Mundial (o si su Selección pierde, seguramente se la saquen ante la primer derrota).

Me dá orgullo ser uruguaya porque nuestra selección es humilde. Va paso a paso. Partido a partido.

Jamás subestima al rival, porque entiende muy bien que el rival está donde está porque tiene condiciones. No cualquiera llega a un Mundial. Uruguay lo sabe muy bien, nos ha costado mucho llegar en otras ocasiones: 2010, 2014, y antes en el tiempo también.

Yo tengo 25 años, este es el tercer mundial que vivencio a conciencia, por afición, por patriota, por hincha, por uruguaya.

No es casualidad cómo juega un equipo, cómo se prepara, cómo habla a las cámaras, cómo responde en una conferencia de prensa, cómo habla de sus compañeros, cómo habla de un triunfo, cómo habla de una derrota.

Uruguay siempre tiene los pies en la tierra. Uruguay es un equipo con todas las letras.

Uruguay acepta el proceso porque solamente el proceso puede contribuir y unificar las almas para que todo salga. Si sale bien o no, eso es otro cuento. El punto es: estamos juntos en esto porque queremos. No hay estrellas ni estrellitas. Somos todos parte y si no brilla la figurita, tenemos más piernas y más cabezas, somos mucho más que una referencia mundial (como bien pueden ser Suárez o Cavani).

Argentina sin Messi, ¿qué es? Argentina cambió cuatro veces de técnico en cuatro años. Sí, cuatro.

¿Es posible así armarse como equipo? Yo creo que no.

No es casualidad tampoco que en este mundial en particular no estén Chile ni Italia.

Dos países que nos hicieron sufrir en la cancha.

Jara con Cavani.

Chiellini con Suárez. (Y cómo olvidarse de la Fifa…)

La justicia llega.

Yo creo que se manifiesta de alguna manera. Esta es una. Chile e Italia afuera del Mundial 2018.

Deberíamos agradecer, estar tranquilos y felices, porque las cosas pasan cuando tienen que pasar.

No sé si este mundial es para Uruguay o no, tampoco me interesa tanto.

Disfruto el proceso.

Veo a un equipo unido y me gratifica saber que tienen con qué.

Me pone feliz ser uruguaya. Más que feliz, me dá orgullo. Ya lo dije. Es eso.

Gratitud.

Gracias a mis ancestros por permitirme nacer acá y no en otro lado.

Porque otra hubiera sido la historia y tal vez, seguramente, ni estuviera escribiendo estas líneas ahora.

Vamos Uruguay, vamos el romper con lo preestablecido, lo clásico, las estructuras.

48 años que Uruguay no ganaba un debut mundialista. Una nueva coincidencia.

No creo en ellas ni lo haré.

Que sea deporte y no solo show. Que sea con amor a la camiseta, al equipo y al país.

Que sea honesto y no competitivo. Que sea por uno mismo y por los amigos.

Que sea siempre lo que nos llene el alma.

Sino…es fácil, la puerta está abierta y es posible cambiar de rubro, dejar el lugar para otro que está deseando con fuerza ser parte de la magia mundial.

Que sea mágico. Que sea irracional. Que sea la garra charrúa y nada más.

¡QUE NO NI NO!


(Imagen: marcapais.gub.uy)

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*