Dando la vida en cada tablado. Entrevista a Fabián Cardozo y Guzmán Ramos por su libro “100 veces murga”

El libro “100 veces murga” recoge momentos y personajes significativos del género, desde sus orígenes hasta el presente. Granizo conversó con sus autores, los periodistas Fabián Cardozo y Guzmán Ramos, para conocer la génesis del libro y alguna de sus más significativas historias.


Por Gabriela Errico

Fabián Cardozo es periodista y autor del libro “Bien de al lado, vida y música de Edú Pitufo Lombardo”. Actualmente trabaja en Info TNU y también realiza el programa Gps Internacional producido para la agencia de noticias Sputnik. En carnaval integra el equipo de Calle Febrero por Emisora del Sur – RNU. Guzmán Ramos, por su parte, también es periodista y coautor del libro “Destino Murga Joven. Espacio, Tiempo, Circunstancias”, y autor de “Tablado de Barrio. Estirpe de una fiesta”, que editó el Museo del Carnaval. Actualmente trabaja en “Calle Febrero”, programa de Radiodifusión Nacional del Uruguay, y en el diario El País. Es docente en la Cátedra Unesco de Carnaval y Patrimonio, que integra el Diploma de Gestión Cultural en la Universidad de la República, y también investigador residente del Centro de Documentación y Archivo (CDA) del Museo del Carnaval.

¿Cómo les llegó la propuesta de escribir el libro?

Cardozo: La propuesta surge de la editorial, Ediciones B. “100 veces murga” tiene un formato que ya existe, que ya se ha utilizado en Argentina para algunas figuras de la música, por ejemplo Pappo, Los Redondos, Charly García y Fito Páez, que tienen su versión de “100 veces” en un formato más de anécdota. La editorial quería traer ese formato acá, quería trasladar ese formato a la murga uruguaya. A partir de eso empezamos a buscar. La propuesta me la hicieron el año pasado y la compartí con Guzmán, porque me parecía que era fundamental hacerlo con él. Somos compañeros en muchos proyectos, llevamos adelante “Calle Febrero” en la radio, varios proyectos simultáneos y este era un proyecto para hacer los dos. En esa línea salimos a buscar las historias. Es más que un libro de anécdotas, la diferencia con el modelo argentino es que ahí eran puramente anécdotas, era un anecdotario,  y acá hay más crónica, hay más registro histórico. Estamos hablado de un concepto más de historias que de anécdotas de por sí.

¿Cómo fue la selección de los entrevistados?

Ramos: En definitiva, los “popes” de la murga, de los actuales, están prácticamente todos, si vos tomás como referencia que las murgas más actuales, Agarrate Catalina, Contrafarsa, Falta y Resto, La Reina de la Teja, Saltimbanquis, La Milonga Nacional, A Contramano, La Mojigata, las Cabras, todas las murgas del momento, al menos uno de sus referentes artísticos, están. Lo que fue más difícil o más elaborado fue tratar de zurcir para que no fueran relatos al boleo, sino que el libro agregara un cauce histórico, que no se trate de una reconstrucción de 100 años de murga, sino un ordenamiento donde se arranca con las figuras históricas. Por ellas se pasa tangencialmente porque es un libro donde se habla mucho de lo vivencial, los protagonistas son vitales. De hecho en personas que hayan estado en los carnavales del 40 o 50 se encontraron relatos y ahí fue cómo se trabajó más la parte de historia del libro, confirmar unas fuentes, ilustrar unas cosas que estaban en el imaginario un poco dispersas que tratamos de darle cierto rigor histórico y después está una parte más actual que es la que está más jugada a la memoria. El relato, la carga subjetiva de sentimientos, de emoción, es lo que ocupa la última parte. En la primera parte histórica del libro se evocan ciertos personajes, Pepino, Cachela, el Loco Pamento y en la segunda parte es donde se hace más referencia a cuando la murga aparece en el contexto del Carnaval, que son los años 40, ahí en los 38 están Los Patos Cabreros, con Asaltantes con Patente, con La Dos en Uno, algunos años de la Milonga Nacional, se mencionan entre otros. Después hay un salto hacia una línea más actual que arranca en la génesis de lo que va a ser el golpe de Estado y particularmente la censura, el autoritarismo, los años de la reapertura democrática y desemboca en el concepto que desarrollamos un poco que es la murga humanista. Que es en parte el paradigma de la murga actual, una murga cuya mirada está en el ser humano, en el hombre, en la vida cotidiana, en la familia, en los temas de vida/muerte que están representados en los espectáculos. Y dentro de ese capítulo hay uno particular que son los años de la crisis porque pasaron cosas fuertes en Carnaval. Entonces, si bien hay historias que son jocosas, no es un libro de anécdotas meramente graciosas, que las hay, pero también hay anécdotas de tristeza, de desesperanza, de frustración. Imaginate tipos muchas veces reprimidos por la dictadura militar, teniendo que borrar y ponerse a escribir un libreto a máquina enterito 48 horas antes de que venciera el plazo, gente perseguida, artistas que sacaban sus libretos en hojillas de cigarrillos, como Pepe Veneno o Catusa Silva, desde la cárcel, historias de gente que tuvo que exiliarse, bueno ahí hay una carga emotiva muy fuerte.

En cuanto a la selección, porque el libro no es solo texto, te da  la posibilidad con los códigos QR de poder acceder a algunas de las entrevistas que se hicieron, ¿cómo fue esa selección?

Cardozo: Buscamos varias cosas, fue una cuestión de producción de conseguir a la gente en determinado momento y coordinar con el equipo de Po Colectivo, que es el equipo que lideran Fernando Vidal y Maicol Borges, que es la productora que nos acompañó para esto. Después también elegimos un bar, que es el Bar Las Flores, para algunas entrevistas, porque queríamos que el entorno también tuviera que ver con una noche de copas si se quiere, con un cierto aire a cantina. Ese perfil nos permitía traer a algún murguero acá y de repente tomando una que se suelten historias que no se sueltan en una entrevista un poco más formal. Otra la de Catusa Silva, que también figura en los videos. La fuimos a hacer en su local de ensayo, estaba en su ámbito y elegimos algunos personajes que nos parecía que tenían cosas para decir y que además ameritaba que no solo se los leyera sino que se los viese y se los escuchara. Por ejemplo, encontrarse con El Flaco Esmoris hablando por primera vez de cómo fue el proceso de desvinculación de la BCG del carnaval, algo de lo que había mucha cosa dicha, pero poca cosa escrita y vista. Había mucho verso sobre eso y El Flaco habló, creo que por primera vez, de manera muy clara, de cómo era la relación de la BCG con  la institución carnaval. Otras historias, por ejemplo con Yamandú Cardozo, que vale mucho la pena escucharlo y verlo; él cuenta cosas que tienen que ver con sus emociones, por ejemplo lo que pasó con la canción final de La Niebla. Si vos lo lees te hace ya un poquito de ruido emocional porque es una historia muy tierna y muy dura a la vez, pero si la escuchás contada por Yamandú no hay forma de no emocionarse  porque el tipo la está contando desde su piel, por eso estuvo buenísimo esa forma también, más allá de lo tecnológico que es un aporte interesante, tiene también una apuesta a la emoción.

Hay aclaraciones de datos que se creyeron en un momento de una manera y se comprobó que eran de otra, ¿hubo mucho trabajo de investigación?

Ramos: En esa parte histórica básicamente hay un archivo muy grande de esos años y trabajamos en algunas cosas puntuales con especialistas. Hay una historia que es la que abre el libro que es la de Garín, históricamente se cree que la primera murga fue La Gaditana que se va, cosa que podría ser aceptable, salvo por una cosa que es fundamental: La Gaditana que se va no era una murga gaditana sino uruguaya. Eso tiene todo un condimento con documentos de diarios, con crónicas, con críticas de esos años y ahí hay gente que ha trabajado mucho como es Milita Alfaro, Fabio Da Silva, yo tengo también muchos datos. Algo ya adelantó Milita en el libro que hizo con Marcelo Fernández, “A dos voces”, que encuentra rastros de La Gaditana que se va y que está bueno a pesar de que no es un libro que pretende arrojar luz sobre acontecimientos históricos. Pero sí poner en valor ciertas cosas que están dichas y que parecen inamovibles. La murga uruguaya, la murga como género, existió mucho antes que La Gaditana que se va, los procesos culturales es imposible pensarlos como algo que se fundó, que se paró en el momento y queda inaugurada la murga, porque eso no es creíble, todo fue un proceso que fermentó. Y después otras que tienen que ver con esa discrepancia eterna entre la innovación y la tradición, se cree que Los Patos y Los Asaltantes fueron dos murgas eminentemente tradicionales. Pero nosotros en el libro contamos que Pepino en Los Patos Cabreos y Cachela en Los Asaltantes con Patente fuero tipos fundamentales en el desarrollo del género y además fueron tipos tremendamente transgresores, como lo fueron Los Saltimbanquis. Ahí contamos que fue la murga con concepto de puesta en escena, con la mímica Velorio. Hoy las puestas en escena van por otro lado, tienen una mirada mucho más atractiva, pero fueron los tipos que llevaron el maquillaje a la murga. Pepino fue el tipo que se vistió de frac, cambió la imagen, cambió la sonoridad de la murga con la batería. Por lo tanto esa cosa que está en el imaginario de lo tradicional, a pesar de que no es la historia de la sensibilidad de la murga, si es bueno contarlo, mover esos mitos que están ahí, abrir una puertita para que otro venga y los termine de derrumbar.

De las historias que han escuchado, ¿algunas que no fueron?

Cardozo: Sí, hay algunas que no fueron.

¿Quedan para otro libro?

Cardozo: Sí, capaz que sí, además hay personajes que por diversas razones no pudimos darles todo el tiempo necesario. Por otro lado, el Carnaval es tan rico que este año se van a generar nuevas historias que van a formar parte seguramente de futuros volúmenes y no te olvides que nos centramos solamente en la murga. Si nos metemos en otras categorías hay otras historias que tiene otros códigos y otras vueltas que algún día habrá que contar también.

Ramos: Te cuento una, para que veas qué tan difícil fue elegir. En un momento teníamos que entregar el libro a la editorial y nos faltaba José Morgade, que es un Dios viviente de la historia de la murga, La Reina de la Teja fue una murga gigante y nosotros queríamos a Morgade, primero porque es un gran contador de anécdotas y segundo porque La Reina fue una de las cuatro grandes de La Teja, con Los Diablos, La Falta y Araca. José estaba un poco enfermo, fue al final, quizá siendo injustos y arbitrarios este libro pudo no tener algunas voces, pero no pudo no tener algunas otras, la de Morgade era una, fuimos y lo conseguimos y contó anécdotas maravillosas. Es un reconocimiento a los grandes popes de la murga, no tanto decir ésta no, ésta sí, cosa que llevó su tiempo, sino ordenar, porque después el libro iba por capítulos. Con la carne en el asador vos vas cambiando, ordenando, eso no fue tan simple, esto sí esto no, y que la credibilidad histórica fuera coherente. Eso era importante. Estamos en una modernidad donde los medios abren la murga al mundo, está la posibilidad de viajar, ahí es donde está el capítulo de las giras de las murgas, una coherencia interna que buscamos. Eso fue lo más conversado, después la selección también. En definitiva fue una selección de las mejores historias que teníamos a mano.

¿Qué historia o historias le llegó más a cada uno?

Cardozo: Hay varias, la de Yamandú es una (la canción de La Niebla), otra vinculada a La Catalina, la del cuplé de la violencia, cómo se gestó ese cuplé tiene toda una historia increíble, generada en uno de esos viajes eternos que La Catalina hizo por la República Argentina. Es toda una historia increíble de qué pasó con esa letra y como finalmente llegó a realizarse el cuplé. Después hay muchas, Raúl Castro tiene historias absolutamente emotivas. Ustedes saben que Raúl Castro el año pasado tuvo un quebranto de salud importante y el tipo tanto respira murga que en su sueños, en los minutos más jodidos de su vida, la murga estuvo presente, como la murga estuvo presente en los últimos minutos del camionero de La Catalina, El Manzana, el último sonido también antes de irse de este mundo fue la murga. Esas cosas realmente son potentes. Y después tenés cosas sumamente llamativas como que el que escribió la famosa retirada de Los Colores, el Tano Di Lorenzo de la Milonga Nacional, era daltónico. Hay multitudes de historias, hay de todo, contamos cómo es la asamblea de una murga joven, cómo es también una murga con dueño y cómo los dueños a veces tienen determinados caprichos que hay que cumplirlos, a veces son cosas absolutamente bizarras.

Ramos: Yo tengo dos que van por una misma línea, una que es la que más me llega es del Flaco Castro, el año 85 está la despedida de La Falta a Elena Quinteros. Sabía lo de Elena Quinteros, pero no lo tenía en profundidad, se encontró en un acto de la IDI de Alba Roballo con Tota Quinteros, le pide permiso para contar la historia de Elena y la Tota le dice “no solo te autorizo, sino que te pido”, porque es la forma de reforzar la búsqueda de su hija, que se sepa. La Falta hace la despedida, los cuplés no estaban tan bien dice El Flaco, pero la retirada era una bomba, era muy emotiva, se había corrido la bola y ve entrar a la Tota Quinteros y no se animaban a arrancar la canción, era muy fuerte. Se hace un silencio y la Tota se para y dice “muchachos la murga está muy linda, pero yo vine a escuchar la canción de mi hija”, fue una cosa estremecedora, ahí tuvimos que parar la grabación porque El Flaco se emocionó, nos quedamos mudos, porque estaba emocionado profundamente. El libro tienen muchas que indican su tiempo, las de la crisis, un tipo que trabajaba en un banco de 10 a 17 horas estaba contando la guita de los tipos que se llevaban capitales para Suiza y a  las seis de  la tarde se iba a cantar contra ese banco. Hay una que está muy buena, que la cuenta Douglas Alanís, de La Soberana, el sobrino de Pepe Veneno, como también está ese discurso de los murguistas super politizados y en algún caso también la noche y la rutina absorbe un poco. Había un moreno, un veterano, Baeza, al que un día le preguntaron, les preguntó Peter, el hermano de Pepe Veneno: “¿ustedes porqué salen en la murga’”. Y le dicen “yo por los Derechos Humanos”, “por Latinoamérica”, “por la política”, todos discursos así. Y él dice “yo salgo por los taxis y las milanesas al pan”. Todos se rieron, fueron a hacer los tablados, volvieron y les pagaron. Todos los revolucionarios que tenían el rollo de la política fueron para el mostrador y el tipo, el que era menos politizado, el que dio la respuesta más extravagante y disparatada, pidió seis milanesas y se fue a hacer su revolución a Cerro Norte para darle de comer a sus hijos. A mí particularmente me llega eso, está esa cosa de hasta dónde uno sostiene en acciones lo que predica en el escenario. El tipo más indiferente, que no se involucraba tanto, era el más revolucionario, el tipo que se estaba fajando hasta las tres de la mañana para darle de comer a sus negritos como lo cuenta Douglas, esa es una historia muy linda.


 

 

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