El escritor Maximiliano Álvarez presenta su nueva novela “Contar la plata”, ambientada en el Uruguay en crisis de 2002

El escritor Maximiliano Álvarez presenta este sábado 11 a las 20:30 horas su novela “Contar la plata”. Será en Hall Central (Plaza Cagancha 1387) con la actuación en vivo de Duplechix. La novela se centra en un personaje que logra su primer trabajo en una oficina por donde circula mucho dinero. Los sucesos de “Contar la plata” tienen buenas dosis de “música, íconos pop de los mass media, sexo y amor en todas sus combinaciones, cine, uso de drogas y pornografía”. El autor contó a Granizo su vínculo con la escritura y cómo construyó este nuevo trabajo.


Maximiliano Álvarez tiene 33 años. Es docente y músico además de escritor. Comenzó a escribir un blog (Anguila Yimeil) hace diez años y en 2010 editó una colección de relatos, compilados de los primeros cuatro años del blog, llamada “Polimorfa”. En 2014 Cangrejo Ediciones de Maldonado editó un compilado de cuentos llamado “Historias de Blog” en el que varios de sus relatos fueron incluidos. Esta novela, “Contar la plata”, una novela escrita entre 2011 y 2015, verá la luz este 2017 en español (Séverled Ediciones) y portugués (Instituto Cultural de Escritores independientes do Brasil).

 ¿Cómo empezaste a escribir?

Armamos una banda con unos amigos y empecé a escribir letras de canciones. Tenía trece, catorce años. A los veinte ya tenía más de cincuenta letras compuestas. La prosa llegó a los veintitrés cuando empecé con el blog Anguila Yimeil. Ahí arranqué a escribir relatos breves, reseñas de discos, reflexiones de la vida cotidiana, un poco de todo y con escasos filtros. Era algo más bien catártico.

¿Cómo eran tus textos iniciales?

Horribles. Eran letras muy básicas que fomentaban el uso de drogas, otras sobre lo malo de usar drogas y otras eran de amor pero ocultas en metáforas fallidas. También había alguna letra de protesta pero yo no estaba comprometido ni muy interiorizado sobre los temas que criticaba. Todo muy contradictorio y banal, bien de adolescente.

 ¿Qué temas atrapan tu atención como para llevarlos luego a personajes o relatos?

Puede ser cualquier tema o situación. A veces estoy parado en la fila del supermercado y de repente veo a la gente que tengo adelante y empiezo a armar una historia. Yo diría que mi terreno creativo es en la cotidiana viendo a las personas y sus extravagancias, porque toda persona  tiene por lo menos una costumbre o hábito extravagante. Y cuando no lo encuentro, lo invento. Por eso ando siempre con algo para llevar anotaciones. Antes era una libretita, ahora es el bloc de notas del celular. Ahí tengo breves notas como “pinchazo en la espalda” como recordatorio de la vez que estaba en un boliche y un loco me palmeó en la espalda y sentí un pinchazo como si me hubiese inyectado algo. Eso puede convertirse en un capítulo entero de una novela con un personaje que se le da por inyectarle cosas a la gente dependiendo de la finalidad.

¿Cuáles son tus escritores de referencia?

Hoy te diría que los dos escritores que más influyen en mi escritura son Pedro Juan Gutiérrez y Douglas Coupland. De Pedro Juan he tomado eso de desnudarse al narrar, no guardarse nada por pudor e intentar conmover mediante palabras sencillas y directas que impacten al lector. ¿Viste cuando de repente leés algo que de pronto hace que dejes de leer porque necesitas recuperarte? Eso me gusta.  De Douglas Coupland destaco los personajes que construye: todos algo neuróticos y auténticos. No se nota que salen de la misma cabeza. En un segundo escalón vienen los que han colaborado a lo largo de los años en mi búsqueda de “una suerte” de estilo narrativo. Por ahí pasaron Bukowski, Henry Miller, Kerouac, Burroughs, Doris Lessing, Carver y Murakami. De Uruguay los que más me han influenciado fueron Onetti y los hoy algo desprestigiados Galeano y Benedetti.

¿Tu lado de músico aporta a la escritura y viceversa? ¿O el proceso creativo en ambos mundo corren por carriles distintos?

Creo que se complementan. Tanto en esta novela como en el primer libro de relatos, la música está muy presente así como en mi vida. Cuando estoy escribiendo la música aparece, a veces para sonorizar una acción, otras veces como la propia temática del relato. Por otro lado, cuando estoy haciendo música aparece la escritura a la hora de construir canciones. Las letras que escribo ahora tienen similitudes con mi prosa. Hasta los veinte y algo mis letras eran más poéticas e introspectivas. Ahora son como un relato breve. También hay similitudes a la hora de construir una novela o cuento  y una canción. Para grabar una canción, vas grabando cada instrumento por pista y al final tenés una maqueta base del tema. Después, en una siguiente etapa, lo enriqueces con arreglos. Con un relato hago lo mismo. Escribo impetuosamente hasta tener una base y luego empiezo a trabajar en el detalle.

¿Y qué te aporta la docencia? ¿Es un espacio donde encontrás personajes o situaciones inspiradoras?

La docencia puede que influya en la prosa a la hora de explicar. Por ejemplo, en “Contar la plata” el protagonista le cuenta a su amiga en qué consiste el trabajo en el que comenzó hace poco, y lo hace como lo haría yo si tuviese que explicarlo en una clase. Pero eso es más bien algo que la docencia aportó a mi personalidad y que luego vuelco como autor. Sobre la búsqueda de situaciones y personajes, sí, el aula o una institución educativa es también un espacio plagado de posibilidades pero al igual que el resto de los espacios que transito en la cotidiana. En “Contar la plata” hay algunas referencias al mundo de la educación pero no está presente el espacio áulico. Estará más presente en la continuación de esta novela que es lo que escribo actualmente.

¿Cómo te surgió la idea del blog? ¿Es un camino de comunicación directa con el lector?

Cuando comencé el blog allá por 2006, esos sitios eran más populares que las germinales redes sociales como Facebook. Si tenías algo que decir te armabas un blog y listo. Yo tenía esa necesidad de compartir mis pensamientos con otros y quería además satisfacer la ansiedad de que alguien leyera al instante lo que estaba escribiendo. No me lo tomaba en serio. Escribía siempre en la madrugada y borracho. Era de esos “discípulos” de Bukowski que aportó su granito de arena al desprestigio de dicho escritor por haber entendido que escribir era ponerse en pedo y escribir las incoherencias resultantes.

¿Qué temas abordaste al trabajar en él?

De todo. Mirando los post del 2006 encontrás la crónica de un accidente en bicicleta, menciones de libros que leí ese año, un pedido de liberación femenina (me sentía muy solo) y el relato de un alma o ente mientras contempla el inerte cuerpo que habitaba minutos atrás. Tal vez sea más concluyente la lista de las cinco etiquetas más utilizadas en la historia del blog: música, reflexión, crítica, sexo y mujeres. Creo que es una manera de comunicarse con el lector aunque cambió la dinámica. Antes era  bidireccional y hoy es más unidireccional. Sé que está un poco obsoleto el blog pero yo lo sigo usando  en lugar de publicar en Facebook porque, por un lado, al compartir el enlace y no el contenido directamente filtras al fanático del “scrolling” que lee medio por arriba lo que escribiste, lo entiende como el traste y te comenta lo que se le canta. Ese es el germen del 80% de los quilombos que se desatan por redes sociales. Por otro lado, está bueno tener una barra de herramientas que te permita armar una publicación más rica, con imágenes alineadas a izquierda o derecha, aplicar negrita y cursiva, cambiar el tipo de fuente, modificaciones básicas que se pueden hacer con cualquier procesador de texto y que a la gente de Facebook no se le ha ocurrido incorporar.

¿Qué te aporta como escritor estudiar corrección de estilo en la Universidad de la República? ¿Qué herramientas te proporciona?

Empecé la Tecnicatura el año pasado pensando en mejorar como autor y me ha aportado mucho en diversos aspectos. He adquirido nuevas  herramientas desde que empecé la carrera. No le viene mal a un escritor estudiar un poco de sintaxis, producción editorial, teorías literarias y gramática. Para empezar me sirvió para concluir que si quería publicar un libro decente no podía autoeditarlo y autopublicarlo. Entendí que no sabía de esos procesos y etapas por las que hay que pasar para publicar algo como la gente. Por eso la publicación de esta novela demoró más de lo que tenía previsto. También la carrera me ha servido para solucionar inconvenientes en el proceso. El corrector que me iba a dar una mano estaba con mucho laburo y no pude contar con él. Entonces tuve que corregirlo yo, algo que no se recomienda pero que hubo que hacerlo para cumplir con los plazos. Eso implicó que leyera la novela mil veces y por suerte Hernán, el editor de Séverled, me ayudó también con las correcciones macro. En ese sentido, logramos un buen trabajo aunque a fin de cuentas uno de los pocos errores tipográficos que se nos escapó fue en el primer párrafo de la novela. Ya fue, lo sacaremos en un posible segundo tiraje.

¿Cómo fue el proceso de escribir “Contar la plata”?

Al año 2011 yo había escrito únicamente relatos. De pronto recordé el primer trabajo que tuve y empecé a escribir relatos breves relacionados con aquel lugar. A mediados de 2011 ya tenía varios relatos ambientados en el mismo espacio así que encontré terreno para unir esos relatos y convertirlos en capítulos de la novela. El proceso fue arduo porque a veces me enganchaba con otra actividad y dejaba la novela de lado. Llegó a estar detenida hasta seis meses. Entonces la retomaba, principalmente en los veranos y ahí avanzaba bastante. Es por eso que me tomó cuatro años y medio terminarla. La terminé a finales de 2015 y me puse a buscar editorial. Encontré una editorial española que mediante crowdfunding te publica y distribuye pero no llegué al monto requerido. Luego entré a charlar por Facebook con gente de grupos literarios hasta que di con Hernán Rozencrantz de Séverled que leyó el borrador de la novela y vio potencial. Esto fue por mayo de 2016 y trabajamos durante el resto del año en la edición, así que, en definitiva, la publicación del libro será la finalización de un proceso de casi seis años de trabajo.

¿En qué o quiénes te inspiraste?

La novela está basada en mi primera experiencia laboral y me inspiré en las personas que trabajaban conmigo en esa época. Luego hay otros personajes circundantes que están inspirados en amigos, conocidos, partes de uno y partes de otro. Hay personajes que pueden ser un híbrido de mi tía, de la mujer que atiende el almacén de tarde y Linda Carter.

A grandes rasgos, como adelanto para los futuros lectores, ¿de qué se trata?

Es la historia de un pibe que consigue su primer trabajo en un Uruguay que empezaba a recuperarse de la crisis de 2002. El trabajo consiste en contar dinero y salir a recargar los cajeros automáticos de Montevideo. Al comenzar a trabajar en ese lugar, se encuentra con cerca de treinta personas que trabajan ahí, cada uno con sus singularidades. La novela relata las vivencias del personaje durante los dos años y medio que trabaja en la empresa, y lo que sucede en su vida durante ese período en el que lucha por olvidar a su anterior novia Viviana, forma una banda y tiene aventuras nocturnas con sus  buenos amigos el Topo y el Munúa. La fórmula se cierra con los flashbacks del protagonista que ayudan al lector a entender algunos rasgos de su personalidad.

¿Cómo se dio la posibilidad de editarlo en Argentina, Brasil y Uruguay?

Lo de Argentina empezó luego de ver que en Uruguay me iba a salir muy caro contratar un servicio editorial e imprimir el libro. Entonces comencé a buscar imprentas en Argentina y salía mucho más barato imprimirlo allá. Luego entré en contacto con Hernán de Séverled, una editorial independiente de Argentina, quien se interesó por la novela. Charlamos mucho por Skype, hubo onda y arrancamos a laburar. Es por eso que la novela  sale en Argentina y Uruguay por Séverled. Es importante aclarar que la novela no va a estar disponible en librerías, sino en algunos lugares puntuales fuera del circuito. En Uruguay estará a la venta en Hall Central y en la Cantina del Cine Universitario. Lo de Brasil surgió luego de que comenzara a promocionar la fanpage de Facebook. Empecé a mandar mensajes privados presentándome y a la fanpage que contiene relatos y extractos de la novela. Uno de esos mensajes lo respondió María Montillarez de ICEIB que leyó los extractos de la página y me dijo que le gustaba el estilo y que le interesaba traducir la novela. Le mandé el borrador que tenía en ese momento, lo leyó, le gustó y empezó a traducirlo. Lo cómico es que ese borrador cambió sustancialmente durante todo el 2016 hasta convertirse en la versión definitiva en español, entonces la versión en portugués no es la traducción exacta de la novela. Por eso es más bien una versión y no la traducción de la versión en español. Hubo posibilidades de ajustar la traducción a la nueva versión pero decidí dejarlo así a modo de experimento social, a ver qué pasa. Por ejemplo, en la versión en portugués, el protagonista se mantiene anónimo durante toda la novela. Me pareció divertido ese juego que tendrá un final el día en que un brasilero lea las dos versiones y note las diferencias.

¿Qué significa que tus dos últimos trabajos tengan licencia Creative Commons?

Es una cuestión principalmente filosófica. Yo creo que en la cultura se reproducen las mismas desigualdades que se producen a nivel social y económico. Las licencias CC a mi entender colaboran en la democratización del acceso a la cultura porque quitan las restricciones que el copyright impone. La licencia con la que sale la novela en español le permite al lector, hacer copias y reproducirlas sin fines de lucro. También puede descargar el pdf y se permiten también obras derivadas en la medida que tengan la misma licencia. O sea, se prioriza el acceso a la obra. El que tiene posibilidades puede comprar el libro o el digital en  alguna plataforma como Amazon y el que no tenga posibilidades o no quiera comprarlo lo va a poder descargar gratis de la biblioteca digital archive.org. Se trata de borrar toda barrera que obstaculice el acceso a la obra si la persona tiene ganas de leerla.

¿Qué significa la frase “¡Avisadito estás! Iris Lima” que aparece al principio de la novela?

La frase complementa la advertencia del carácter ficcional de la novela que aparece en una página anterior. Iris Lima es mi madre y esa es una frase que dice luego de haberte advertido sobre algo que vos de todas maneras vas a hacer. Por ejemplo, te puede decir: “Si querés andá pero está por cerrar. ¡Avisadito estás!”. Me pareció un buen mensaje para el lector antes de introducirse en la novela.

Links:

www.facebook.com/maximilianoalvarezuy

www.anguilayimeil.blogspot.com


 

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