Entrevista. 13 preguntas al poeta Santiago Peterson

Por Leonardo Siré


Es poeta, redactor artístico, guionista, estudiante de la Licenciatura en Ciencias históricas en la Udelar, escritor y periodista cultural, entre otras cosas. Nació en Montevideo, pero está radicado, como tantos uruguayos, en Buenos Aires. Junto al ballet folclórico de Canelones (y durante 45 días) recorrió España, Francia y Bélgica; en el marco del Festival du Sud-Francia. También colaboró de forma constante con el programa radial Americando, y realizó coberturas de “la semana criolla” para radio Rural. Escribe versos y los recita. Es un escribidor. Un poeta con guitarra al hombro, que añora más al campo que a la ciudad.


¿Cómo es que un futuro Licenciado en Ciencias Históricas, se convierte de repente en poeta?

Déjame decirte que es interesante tu pregunta, sobre todo porque yo la daría vuelta. Es decir, me preguntaría a mí mismo cómo el poeta – si es que se me puede llamar así, a mí no me gusta mucho el término ese, pero bueno, es algo a discutir – , se convirtió en estudiante de Historia. Yo te diría, casi que, sin miedo, que el asunto de lo poético es en realidad es algo con lo que nací. Me encantaba armar historias, jugar con fantasías, y se ve que el canal fue la escritura, que se yo, supongo que ese tipo de expresión es algo con lo que se nace, tal vez podría haber sido el cine, o la escultura o el dibujo, creo que a mí me tocó el tema de las leras. Yo diría que el asunto de poder escribir es lo superficial, como cuando uno ve un monte de lejos y ve un conjunto todo verde y compacto que en realidad no es tal. Me parece más bien que con lo que yo nací es con una sensibilidad exponencial, realmente creo que ese es el asunto, y en esa sensibilidad, bueno medio que la encaré para la escritura. No creo que haya una decisión ahí, ojo, eso no quiere decir que uno no ponga todo de si por ello, pero ese es otro asunto. Digamos, creo que vos podés nacer con una facilidad, pero si después no la trabajas queda medio en la nada. No sé si respondo exactamente a tu pregunta, pero siguiendo un poco la idea inicial, digamos que ese “poeta” se convirtió de repente en estudiante de Historia. ¿Me explico? Para no hacértela muy larga cerramos diciendo que encare pal lado de la Historia un poco por inconciencia, un poco por no tener ni idea, y bastante por romanticismo y amor. Escribir, lo que se dice escribir, empecé cuando tenía unos 6 o 7 años, en la escuela, me gustaba mucho escribir poemitas, cosas chiquitas, y era algo que me hacía sentir bien, el problema era que pasaba más tiempo en esos pequeños poemillas que en la clase (risas), pero bueno, con el tiempo fui encontrando los espacios y la Historia tiene en ese sentido una razón de ser. Creo que aprendí a escribir de verdad, digamos, mismo en Facultad. No sé si hubiera alcanzado el tono que alcance sin la práctica de Facultad, y podrá no ser una opinión consensuada, pero a mí me gusta lo que hago y como lo hago, lo disfruto mucho, y la Facultad fue indispensable para alcanzar esa tonalidad, sobre todo porque me obligo a dos cosas esenciales, leer compulsivamente, y escribir mucho. Más de lo que se recomienda para un cuerpo sano (risas). He escrito más de 25 trabajos con un promedio de 100 páginas cada uno y aún me quedan 5 para titularme. Imagínate porque es que demore tanto (risas). Pero como resumen creo que puedo afirmarte que la Facultad le dio el oficio a la vocación.

¿De dónde surge este amor por el campo, ese aroma de tierra adentro que está tan presente en tus versos?

Mira, te voy a ser sincero, esta pregunta es larguísima para contestar e incluso me genera confusiones a mí, pero voy a tratar de resumirla. Según siempre contó mi abuelo materno, en 1778 llegó un pariente de Andalucía al cual le dieron una suerte de estancia en Aiguá. De ahí en adelante, todos, en mayor o menor medida estuvieron vinculados al campo, de hecho, esa estancia estuvo administrada por mi abuelo hasta la crisis del 82, es decir que recorrió varias líneas familiares (204 años), y asumo también (porque no conozco con exactitud la historia) que sufrió varias repartijas. Mi vieja, y sus hermanos se criaron ahí, en esa estancia en Aiguá. Yo no la viví, fui una vez con una de mis tías que me llevo a conocerla, y vi el casco viejo, me impacto. Creo que ahí se empezaron a gestar cosas, no sé bien qué, pero estoy seguro de eso, porque tenía unos 6 años y me acuerdo como si hubiera sido ayer y es casi como uno de mis primeros recuerdos de impacto. También mi bisabuelo, el padre de mi abuela materna, tenía campo en Durazno, hasta el 2002, como ves mi familia y las crisis no se llevan bien (risas), no fui muy cercano a ese lugar, pero tengo algunos recuerdos de mi infancia. Digamos que el tema campo va en la sangre de mi familia por los dos lados, corre por las venas, de los dos lados, mi abuela paterna nació en Cerro Chato, también tenían campo ahí, creo que el único de toda mi familia no vinculado al campo era mi abuelo paterno, que era hijo de un sueco que se había radicado en Uruguay en el 26’, y eran más del palo industrial y urbano. Creo que mi abuelo paterno no era muy amigo del asunto rural, en el campo jamás lo vi o al menos no tengo un recuerdo, murió cuando yo era muy niño, y ni siquiera sé si le gustaba. Creo que ahí fue cuando primó el asunto de lo rural, porque el resto de las líneas familiares siempre estaban asentadas al campo, entonces la puja por otra cosa era nula, pero mira que todo esto es un delirio mental que te estoy haciendo a vos. (Risas. Luego retoma su relato). Lo cierto es que además de todo el asunto familiar, a mis padres les encanta el campo. En lo que a mí respecta, bueno, en el 94 mi abuelo compró una casita en Villa Serrana, mis viejos creo que en el 95-96 una chacra en el km 90 de la ruta 7, entre Tala y Fray Marcos. Digamos que el 90 por ciento de mis recuerdos de vacaciones y fines de semana largos y vacaciones de invierno y todo momento en donde no iba a la escuela (salvando 15 días del verano) son en el campo. Fundamentalmente en Lavalleja y en Canelones. Y creo que a eso se le suma lo familiar; Por ejemplo, en la sonoridad de mi infancia no cabía otra cosa que el folclore, creo que a los 10 años ya era capaz de distinguir casi sin error el cantor o el grupo que sonaba en la radio con solo escuchar los primeros compases de guitarra y a distinguir estilos como gato, huella, milonga, milonga pampa, zamba, chacarera, chámame, chimarrita, baion, etc, sin mayores dificultades. También las estéticas de decoración de las casas, tanto la mía, como la de mis abuelos, que, si bien estaban en Montevideo, tenían una estética rural por decirlo así. A veces creo que no me dieron opción (risas). Mira te cuento una anécdota, hay una tradición familiar, que cuando un familiar cumple años o se le quiere dar un regalo por ejemplo en Navidad, el que regala o quiere homenajear escribe un verso cómico en imitación de payada, y siempre hay alguno que acompaña con una guitarra. Eso lo hacemos todos, mi vieja, mi tía y mi tío, mis hermanas, mis primas, todos. Y siempre es en una imitación de como si fuera un payador, recuerdo hasta incluso disfraces y ver a mi tía recitar esos versos con todo el ‘luqueo’ necesario para eso ajjajjajaj. Mi hermana me escribió unos para la navidad pasada en un amigo invisible que estaban buenísimos (risas), amo esa tradición familiar. Creo que eso es más que influyente, supongo, como dije, esta pregunta era larguísima y deberíamos hablar con un psicoanalista, pero espero haberla contestado con conformidad, creo que el asunto del campo en mi es algo que viene dado y estoy orgulloso de eso.

Hablemos de aquel primer poemario, Madrugón escarchado. ¿Qué fue lo que te motivó a hacerlo? ¿Cómo fue que nació?

Bueno el Madrugón existe antes de que yo lo supiera en sentido emocional. Es un proyecto ambicioso, lo quiero mucho y me implicó mucho trabajo. Todos los textos que están en él tiene diferentes épocas, algunos del año del Madrugón (2016) otros tienen como 10 años. Digamos que el Madrugón, literariamente al menos es una compilación de cosas que yo ya tenía. Obviamente todas laburadas luego en conjunto para que tengan una misma estética, un ordenamiento, un sentido de ser, que sigan un plan interno, en eso soy muy rompe bolas, por eso no tengo más libros que ese, aunque tengo material al menos para dos poemarios más. Soy muy crítico y jodido conmigo mismo respecto de la estética y los motivos internos del texto. Pero estrictamente debo decir que lo escribí por insistencia de una amiga, Martina, sin ella no existirá el Madrugón como libro poético y se lo voy a deber de por vida. Ella me recomendó y me insistió que me presentara al concurso de literatura Mario Benedetti y ta, ahí nació el botija este (risas). Luego de que lo terminé me ayudó mucho en todo, lo corrigió, lo editó, sugirió y se lo mando a otro amigo, que es José Arenas, un referente de nuestra literatura joven, léanlo, y él fue quien me dio pa’ delante pa’ seguir laburando y darle un ordenamiento interno pensado. Ese texto, es mi vida entera, claro, pero no estaría compilada sin Martina y José, en este caso, a ellos dos les debo todo eso. De hecho, fue José quien me ayudo en mi propia confianza como escritor, y me dio pa’delante y a quien sigo recurriendo cunado tengo dudas en un pasaje o en un texto a terminar.

Lo político no parece serte indiferente, pero ¿cuánta influencia real tiene en tu poesía?

Lo político no me es indiferente. Soy un ser político, completamente sin dudas, es casi una pasión, pero no en sentido vulgar de hoy, no partidario. Yo no tengo partido, jamás lo tendré, ojo, eso no quiere decir que no vote. Creo que mi sentido político es aristotélico, completamente. Leo mucho de política, sobre todo filosofía política y trato de formarme mucho en ese mundo, realmente me gusta y creo que debe recuperarse ese interés por lo político como concepto. A veces me duele cuando escucho que la gente dice “a mí no me interesa la política” porque dicen eso sin ser conscientes de lo que realmente implica. Respecto a la segunda parte de la pregunta, te diré que la influencia es absoluta y estoy convencido de que toda mi producción es política. Mas no partidaria, me importa mucho que esa distinción se tenga presente. A mí me impulsa a escribir el “hombre” que por definición es un ser social, y por tanto político, me es imposible fracturar esa relación en mi interior, y cuando escribo más bucólicamente, siempre, siempre, al hablar de la naturaleza lo hago con una relación a lo humano. Digamos que toda mi producción artística es antropocéntrica, y en mi pensamiento, todo lo relacionado al hombre es político.

En algún momento te describiste como un: “anarco-capitalista”. ¿Por qué?

El anarco-capitalismo como teoría política es algo extremamente complejo que no se resuelve explicándolo en este contexto. Creo que para entenderlo hay que estudiar dos conceptos claves: el Poder y la propiedad individual como algo indispensable al hombre. Yo he estudiado desde hace años el asunto y lo sigo haciendo, aunque hoy me aleje un poco de esa definición en cuanto entenderla como una teoría política-económica (aunque la sigo estudiando en detalle), y me acerque más a un anarquismo como filosofía moral. Por tanto, se me expandió un poco el universo reflexivo en este sentido. No quiero decir que he tenido una ruptura total, sino más bien con que yo elijo no encerrarme en un molde, y ampliar el sentido hablando solo de anarquismo. Lamentablemente cuando se refiere a anarquismo solo, suele asociarse con las teorías clásicas del siglo XIX o el anarquismo socialista, del cual si estoy completamente alejado. Sin embargo, por ejemplo, sigo sosteniendo el asunto de la propiedad privada, la cual entiendo como fundamental para un desarrollo social equitativo, y ahí por ejemplo me separo tajantemente del anarco socialismo, el cual incluso considero una contradicción insalvable y que está errado en varias cosas, lo mismo corre para el Comunismo o el Socialismo, la izquierda es muy amplia y los reduccionismos siempre son a mi entender una estrategia política de menosprecio que parte de la derecha política. Pero si, debo decir que efectivamente me autodefino como anarquista, sin lugar a dudas. El anarquismo está muy mal conceptuado desde el inicio, y cuando se lo enseña, perdón la palabra, se lo enseña como el orto. ¿Sabes porque es esto? Bueno básicamente porque funciona. No como sistema, porque el anarquismo no es un sistema, sino como normativas de vida, ya desde acá debemos empezar a cambiar el ojo sobre esta corriente. Otra cosa por la cual se la enseña tan mal, es porque es sencilla. Parte de concebirnos de modo individual, construirnos como personas, para así, a partir del yo individual poder interactuar con el otro, es decir lo social. ¿Cómo podemos pretender que un sistema social funcione y exista si los integrantes del mismo no son capaces de reflexionar sobre el diálogo que debe existir entre el yo individual y el yo social? La educación de los últimos siglos, en mi humilde opinión, muchas veces cae en imposición y yo creo que las cosas no tienen que venir de arriba, como un verticalazo, sino deben ser horizontales, de uno a otro. Para eso es necesario entendernos realmente, ontológicamente como individuos que integramos una sociedad compuesta por otros individuos, pensarnos y repensarnos constantemente. Para mí el anarquismo tiene que ver más con una forma ética de vivir que con un sistema político, las bases son sencillas y se estructuran en entender cuatro cosas; el yo individual, el yo social, el poder y la libertad. Ser libre no es hacer lo que se me antoje cuando se me antoje, la libertad es poder tomar decisiones siendo consciente de que las mismas aparejan consecuencias y que uno tiene que ser responsables por ellas, sean positivas o negativas, pero se debe ser consecuente. Respecto al poder, bueno acá es un poco complejo, el poder es siempre individual, cederlo al colectivo apareja deberes y derechos, entender esa situación es calve. Creo que en la democracia del siglo XXI se ha perdido, por eso no funciona, y estoy convencido de que esta filosofía moral, que resumimos con el nombre de anarquismo es el futuro. A mí me gusta mucho, como pa’ resumir, un concepto que maneja Rothbard que dice que básicamente hay que entender que el anarquismo propone que cada ser humano es dueño de sí mismo, y esto hay que entenderlo de verdad, entender la posesión absoluta de la soberanía individual, de ahí ir al resto, o sea al universo de lo social. Recomiendo especialmente para este asunto leer tanto a Rothbard como a Henry David Thoreau, creo que La Ética de la Libertad o El manifiesto libertario en el caso de Rothbard o La desobediencia civil de Thoreau son libros magníficos y que siempre suman.

Con tu guitarra y tus versos, y has mostrado tu poesía en diversos ámbitos. ¿Es difícil abrirse paso en el mercado uruguayo?

Más que difícil te diría que en mi género es casi imposible, y menos si pensamos en remuneración. Uruguay tiene un debe con el asunto de la cultura muy fuerte, y desde mi humilde opinión ojalá lo resuelva. Esto no es nuevo es de siempre. Es una lástima, pero es así. Yo escribo por una necesidad personal, no busco el vivir de ello, justamente porque soy uruguayo y se los bueyes con los que aro, pero sin dudas que sería lindo poder trabajar de esto. Fundamentalmente porque creo que cuando uno trabaja de lo que ama lo hace mejor. Vivir de la cultura es un privilegio.

Hay escritores, que dicen esperar la inspiración al escribir. Otros, en cambio, trabajan a partir de una idea y le dan forma y la desarrollan. ¿Cómo es tu proceso creativo?

Mira, no quiero ofender a nadie, ni tampoco soy dueño de la verdad. Pero para mí las personas vinculadas al arte que dicen que su obra viene de la inspiración son fundamentalmente gente que es vaga y en lo personal no los considero artistas. Toda la gente que respeto en el ambiente del arte, dedica muchas horas de su vida a su creación. Muchas de verdad, tengo un amigo vinculado al cine, que labura de lo que venga todo el día, y después dedica casi 8 horas por día a su arte. El arte, cualquiera de ellas, es un oficio, un trabajo, que requiere estudio, constancia y profesionalidad. Claro que existe la inspiración, o más bien hay momentos en el que las cosas salen con mayor sencillez, pero esto es un trabajo duro y de constancia. Yo empecé a escribir a los 6 años y jamás paré, pero de verdad, jamás frené. Sí que tuve momentos más creativos que otros, épocas más fructíferas y épocas de escasez productiva, pero creo que jamás hay que esperar a la musa inspirador a que venga a iluminarnos, pa’ mi esos discursos son pleno palabrerío. Eso es mentira, es una farsa. Podes escribir dos tres o hasta 10 poemas así, pero si esperas la musa morís en los 10 poemas. En mi rubro, que es la escritura, hay que leer mucho de estética, de normas literarias, estudiar muchos autores, leerlos una y mil veces, a veces la gente piensa que el artista es un vago, de verdad, en mi caso lo he discutido hasta en mi propia familia, pero yo para escribir un poema de repente atrás de eso hay cientos de horas que la gente no ve. Lo que pasa es que tenemos una idiosincrasia muy estúpida respecto de los artistas, a mí me gustaría que vayan a indagar a Zitarrosa a ver si el escribía sin pelarse el ojete estudiando cientos de temas para luego expresarlos en su zona de genialidad que es la canción, o que le digan a Osiris Rodríguez Castillo que él era un vago, cuando elaboro algunas de las piezas más complejas en lo que a digitación de guitarra respecta, por ni hablar de la inmensidad de sus textos. La gran mayoría de las personas no es consciente de la cantidad de horas que se necesita para escribir un texto. En mi caso generalmente todo parte de la guitarra, de ahí a una imagen y de ahí a la palabra escrita. Pero todo me lo da la guitarra, yo le debo absolutamente todo a la guitarra en este caso. También a la experiencia vital, al transitar por la vida. Eso hace que guardes cosas, en mi caso imágenes, como en un disco duro, y un día, la imagen vuelve recurrente, como un impulso, por ahí a esto yo le llamo inspiración, y ahí ta, es imposible no atenderla, y luego puede ser que le texto venga de manera más o menos sencilla, cuestión de minutos, o demores semanas en darle forma. En mi caso soy bastante crítico y suelo trabajar muchas horas en cada uno de los textos hasta puntos en donde el propio texto me pide que no lo toque más, que lo deje tal y como nació. Son raros esos casos, pero los he tenido, pero como te digo, por lo general mi mente esta todo el tiempo trabajando en versos y situaciones literarias. Tengo muchas libretas, anoto, estudio, produzco, pienso, reviso, descarto, maduro la idea, y bueno, en algún momento surge sola. Es un equilibrio entre ambos factores, es imposible forzar la creación, ahora, hablar netamente de inspiración yo lo rechazo. Esto es un oficio y así lo sostendré siempre, pensá lo que te dije hace un rato de cuanto aprendí de Facultad, todas las horas que dediqué a Facultad están de alguna manera plasmadas después en mis textos. Se construye y quien no lo trate con responsabilidad y mucha dedicación, esfuerzo y trabajo, lo menosprecia. Vivimos en una sociedad que necesita títulos para validar, yo no tengo un título de escritor, pero si tengo 20 años de oficio y lo definido contra quien sea, lo que yo hago hoy es el resultado directo de 20 años de vivir para escribir, desde las primeras cosas que escribía de niño hasta las lecturas más profundas de la adultez. Yo siempre pongo el mismo dilema y soy cuestionado por eso, pero ¿vos te dejarías hacer una neurocirugía por un tornero? Asumo que la respuesta es No, entonces, porque tenemos que permitir a cualquiera escribir lo que se le antoje como se le antoje, no señor, el arte también implica mucho sacrificio y mucho trabajo por parte del artista, pasa que esto no es valorado, y en Uruguay especialmente.

Uno escribe porque siente que tiene algo para decir, o porque cree que su voz es necesaria y hace falta. Santiago Peterson ¿por qué escribe?

Santiago Peterson Pérez escribe porque lo necesita él, antes que nada, a mí me importa poco lo que opinan los demás, no escribo pa’ gustar, pa’ mi es una necesidad vital, interior. Es lo único que soy, y lo único que se hacer. A demás es lo que más disfruto en el mundo. Eso sí, comparto contigo que, si no tienes nada pa’ decir, escribas pa’ vos nomas, y que eso quede guardado. El arte tiene que tener un cometido final, y tiene que ser un cometido de contexto, yo no comparto lo del arte por el arte, ni a nadie que diga que las cosas son por las cosas nomas, creo que si uno hace algo y lo muestra es porque tiene algo pa’ decir. Claro, a veces eso que se dice esta bueno, a veces no, eso después queda en el juicio de cada uno. No digo, y nunca diría que lo que hago está bien, es bueno, o útil, pero sin dudas es real, porque lo vi vivir o lo viví, y en mi caso soy un artista de contenido social.

¿Por qué elegiste las redes sociales para darte a conocer?

No es que me haya dado a conocer por las redes sociales, pero estamos en el siglo XXI, y las redes sociales son un elemento general de difusión, Uruguay es una cultura muy pacata y reticente a los cambios. Fíjate que en un toque una vez un señor me dijo que era muy lindo lo que yo hacía, pero me tenía que vestir de tal o cual manera, y yo estaba de remera verde y un vaquero negro y mis champiñones comunes de tela. Lo miré y pa ’dentro pensé, fua, estamos en el horno. Al uruguayo le cuesta la renovación, mira te la tiro así, a mí me encantaría recitar muchos de mis textos junto a una banda de rock o hacer cosas con un amigo que hace música electrónica, es un proyecto que me encantaría cumplir algún día. Pero bueno, lo que hago en las redes es como un pantallazo digamos, como para que se tenga una idea de lo que hago, sobre todo por los derechos de autor, por ejemplo, cuando uno publica en Facebook algo, pierde sus derechos, eso está en las condiciones de uso de la aplicación. En mi caso, sacrifico algunas cosas, al que le interese me contacta y después tengo el Madrugón que lo ofrezco por una suma aceptable a mi entender, tanto en papel como electrónico. Yo me manejo en la autogestión, ya que las ofertas editoriales que tuve, fundamentalmente en España eran un robo a mano armada, ajjajaja incluso me llegaron a ofrecer editarme si yo me hacía cargo de un porcentaje de los gastos de edición, algo así como unos 1500 dólares. Les respondí que eran muy amables por interesarse en mi trabajo, pero les agradecía. ¿Es como que te inviten a pagar pa’ trabajar, cosa que en Uruguay pasa mucho, y eso, sabes qué? Sencillamente está mal. Yo trabajo y cobro por mi trabajo, igual que todo el mundo, dudo mucho que el neurocirujano del ejemplo anterior te regale la cirugía porque le caes bien (risas). No señor, el trabajo debe cobrarse, y eso es justo. El de todos.

¿Cómo ves la realidad cultural uruguaya?

Lamentable. Realmente me entristece mucho. La capacidad cultural uruguaya en todos sus sentidos es magnífica, pero se despilfarra. No se aprovechan las potencialidades. En el caso de lo cultural, y en lo que respecta al folclore que es de lo que yo sé, te puedo asegurar que tiene mucho potencial, no solo como formato artístico, pensá nomas en las potencialidades turísticas, tanto internacionales como locales, creo que es incalculable lo que se puede hacer, desde festivales, hasta recorridos por el interior. Lo que pasa es que la cultura no se ve en su potencialidad de modo holístico, se piensa en un festival y en nada más, o en una fiesta específica, pero se queda ahí, en un momento. La gente viaja a Europa y admira los castillos, nosotros no tenemos eso, tenemos algo mucho más rico, cultura viva, en movimiento. Es fácil atraer turismo con algo que está ahí, con algo que es estático como un castillo o una playa, hay que hace poca cosa, pero qué pasa con la Historia, acá podría recrearse, hay potencial, hay artistas, hay capital, falta voluntad. Un episodio que a mí me dolió mucho fue la gira que hicimos el año pasado por Europa con el Ballet folclórico de Canelones. Salvando los pasajes, el gobierno francés nos pagó todo, alojamiento, comida, bla bla bla, recorrimos muchísimos escenarios durante 45 días, fue un proyecto muy ambicioso, todo de folclore, un grupo nacional, de Canelones, laburamos como locos y fue reconocido, muy reconocido, en muchos lugares. Acá no hay donde actuar. Fin del asunto. Afuera nos valoran por lo increíble de nuestras manifestaciones culturales, acá no existen espacios. Eso es doloroso, cumple con el de nadie es profeta en su tierra, a mí me pasa en Buenos Aires, yo estando en Montevideo o en Florida no tenía donde actuar, y cuando lo hacía tenía que poner plata arriba, acá en Buenos Aires, me pagan y mucha gente queda asombrada de lo que hago. No sé bien porque, porque yo estoy lejos de ser un artista completo, pero evidentemente algunos le dan valor. En Uruguay eso jamás me pasó, lo mismo que Buenos Aires corre para Europa, tocar ante gente que ni siquiera habla tu idioma y se para a aplaudirte, te reconforta, pero al mismo tiempo te hace preguntar porque en el lugar del cual vos mamaste todo lo que haces, porque yo soy oriental de pura cepa, nadie le interesa lo que haces, en fin, creo que eso es un tema general para con los artistas que en Uruguay se agrava. Es como una cosa medio extraña que tenemos con nuestra cultura, no valoramos lo que tenemos y un pueblo que no valora sus recursos raras veces puede avanzar.

Ser un poeta criollo, de versos camperos, vidalas y milongas ¿no es acaso una utopía?

Depende de donde lo mires. En Uruguay tal vez sí. Como te dije, yo con los versos criollos llegué a escenarios de Europa de la mano del Ballet Folclórico de Canelones y su director Gastón Damián, un artista en el mundo del baile y el folclórico que realmente no tiene comparación. Éramos todos los del elenco de diferentes partes del país, y todos tenían un nivel increíble, y acá que se yo, no se da bola. Para mi vivir de esto es algo utópico, pero no te puedo negar que sería un sueño lograrlo.

En cuanto al acontecer nacional ¿cómo ves nuestro presente?

No sé bien a donde apunta tu pregunta, pero si me preguntas por asuntos culturales, no soy muy positivo. Creo que va a estar igual que siempre, chato. Al menos a corto plazo. Si me preguntas por otras cosas, bueno, no se tendería a sospechar que tu pregunta va dirigida a mi opinión del gobierno. Si es así te diría que creo que los gobiernos le han errado a la pisada, la gran mayoría, yo no soy político ni pretendo serlo, pero si te tengo que dar una opinión creo que el futuro está en el campo. No soy partidario ni de los auto convocados, que me parece una ridiculez ni de un solo Uruguay, pero si del campo. No entiendo como no se reparten las tierras, aunque sea las fiscales, ni siquiera hablo de expropiar. Tenemos 16 millones de hectáreas y seguimos con gente que no tiene ni donde caerse, eso es insólito, sencillamente, insólito. Y que no vengan con que es difícil, es falta de voluntad política, hay en Montevideo 70 mil viviendas abandonadas, por dios, y jóvenes que no se pueden independizar, hay campos enteros con viviendas que no tienen sucesión y otros que los herederos ni les interesa, por favor, fácil es, el asunto es que nadie asume el costo político de hacerlo. Y ahí está el problema, te das cuenta de que no gobiernan para la población sino para ellos, porqué les importa el costo político y la imagen y hasta donde yo sé, el motivo último del político debería ser el bienestar de su pueblo. Uruguay es un país agrario, hay que entenderlo, ojalá algún día se cumpla la premisa de Artigas y dejen de llenarse la boca con sus palabras y las hagan realidad. Es un tema re jodido y me interesa mucho, pero es casi que deberíamos hacer una entrevista solo de eso. En principio te diría que Uruguay, o más bien la idiosincrasia centralista montevideana creció de espaldas al campo, y que el futuro está en los pequeños productores. Hay que dejar el latifundio y las producciones a gran escala, hoy el futuro está en la técnica, la pequeña producción, el repoblamiento del campo, pero bueno, eso no se quiere ver.

¿Qué sueños quedan por cumplir?

Muchos, tengo 27 años, recién estoy empezando. Pero si te tengo que hablar de corto plazo, y mira a mí a los 35 me gustaría estar instalado en el campo, con una chacra produciendo y sobre todo investigando métodos productivos y cuestiones que tienen que ver con semillas criollas y reforestación del monte nativo. Ese sería digamos un sueño a corto plazo. El otro seria abocarme a planes para el crecimiento cultural y dar mi vida para que algún día se produzcan cosas en Uruguay pa’ difundir nuestras manifestaciones propias. Acá te hablo en grande, algo más a largo plazo, y hablo desde el cine, la literatura, el teatro, todo, darle a la cultura realmente el lugar que se merece. Eso sería más a largo plazo y más utópico, pero espero sea.


 

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