“Escribo todo el día”. Entrevista a César Di Candia

El periodista César Di Candia acaba de publicar la novela “Don Coto”, la historia de un ventrílocuo que, junto a su muñeco, vende garrapiñada. Un relato que destila humor y situaciones disparatadas. (*)


 Alejado del periodismo más duro, César di Candia retoma a través de esta nouvelle una de las cualidades que caracterizan a su literatura: el humor. Se trata de un ventrílocuo que vende garrapiñada y su muñeco, que desnudan un mundo en decadencia. Pero las situaciones disparatadas y el humor negro se entremezclan con la vida de estos protagonistas que luchan por salir adelante en el día a día.

El punto culminante sucederá el día que el presidente de la República visite el
pueblo. Don Coto es un compañero incómodo: habla todo el tiempo, dice lo que no se quiere escuchar y observa lo que no se quiere ver. Es un rebelde con causa y fiel reflejo del cansino paso del tiempo en ese lugar, en medio de la nada. Aunque poco a poco todo se va deshilachando, no deja de sorprendernos con situaciones que despiertan una carcajada. Di Candia reconoce que el pasaje del periodismo a la
literatura ha sido un largo aprendizaje no exento de errores y tropiezos, aunque sigue decidido a pintar con pinceladas de humor todo lo que escribe. Esta novela es un ejemplo de esa característica, poco frecuentada en la literatura nacional.

 ¿Cómo vive este presente después de tantos años haciendo el periodismo y ahora de alguna manera alejado de la batalla diaria?
Yo dejé el periodismo en el año 2000. Ahora estoy dedicado a la computadora, me paso todo el día tecleando. A mis noventa años ya no me dejan jugar de cinco. Ni me dejan hacer prácticamente nada, así que estoy acá en casa guardadito en el escritorio, escribiendo. Es lo que más hago: escribir y leer.

¿Qué cosas le gusta leer ahora?
Ahora estoy releyendo. Tengo una biblioteca bastante grande, y me he dedicado a releer cosas que me habían gustado antes. Y desechar cosas que me parece que son …  (piensa). Son ya medio basura a esta altura de la vida. Pero estoy releyendo cosas como por ejemplo Isabel Allende, que la estoy releyendo toda. Es largo, así que me voy a pasar hasta fin de año con eso… De todo un poco.

Y en cuanto a periodismo, ¿sigue más o menos lo que se va publicando?
Periodismo no. De periodismo no hago más nada, ni tengo ganas de hacer periodismo. Lo que pasa es que yo creo que ya pasé, ya tengo edad suficiente como para dejarlo tranquilo y que él me deje tranquilo a mí.

Y en cuanto a consumir periodismo, a leerlo …
Consumo muy poco también… Periodismo digital sobre todo, pero periodismo en papel escrito prácticamente nada.

Vamos a este libro que acaba de publicar, ¿cómo fue el proceso, la construcción de la historia de “Don Coto”?
El libro consiste en la biografía de un muñeco de ventrílocuo. Muñeco de ventrílocuo es un muñeco barato que ha hecho un atorrantito que no tiene prácticamente ganas de trabajar. Lo hizo con una almohada y le pintó los ojos, y no es nada. Entonces, como lo explota, el muñeco se siente mal… El dueño es un garrapiñero, vende garrapiñada con el muñeco en la falda como atracción. El muñeco se siente un poco como explotado por su dueño y se rebela y decide denunciarlo al PIT CNT. Y de ahí sale una cantidad de cosas con un final bastante inesperado que creo que a la gente le va a gustar. De cualquier manera, no te puedo contar ningún detalle… Que la gente lo lea (Risas).

¿Cómo fue el proceso?
No tienen proceso… Esas cosas de repente se revientan como una burbuja y salís a escribir. Y después de pronto estás un mes sin tener una sola idea, y vuelve a venir… No hay un proyecto, así como quien define un trabajo manual. En mi caso lo hago de arranques. Yo escribo de arranques. Si escribo algo que me gusta, después lo dejo y lo vuelvo a agarrar y lo meto en un cajón y lo dejo un mes más. Y lo vuelvo a agarrar y así hasta que creo que me sale más o menos…  Y también vuelvo a escribir, este libro fue escrito como tres veces.

 ¿Cuánto tiempo le llevó el proceso total?
Un año fácil. Pero lo escribo de nuevo , y los tiro, y empiezo otra vez. Y “esto no me gustó”, y “vamos a hacer esto de nuevo”. De hecho éste libro tiene dos finales , tuvo otro final que lo tiré íntegro. Tiré más de cuarenta o cincuenta páginas. Porque no me gustó el final.

¿Hace una especie de control de calidad de darle el material a alguien?
Generalmente me lo lee mi mujer, que es muy exigente, además. Y es buena lectora, siempre ha sido así. Y una vez que me dan el visto bueno ahí arranco para la editorial. Que tengo un contrato con la Editorial Planeta Seix Barral con la que tengo que entregar un libro por año.

Y a la hora de sentarse a escribir, ¿necesita un determinado ambiente o eso va surgiendo?
Escribo todo el día. Estoy todo el día en la computadora. A veces escribiendo a veces leyendo alguna cosa a veces entreteniéndome con otra… la computadora es un excelente compañero de la vejez, pero excelente. Y esto es una idea vieja que la fui haciendo de a puchitos, que me llevo un año y pico pero en el medio también hice otras cosas que también algún día se publicarán pienso yo, así que es un trabajo medio caótico una forma de trabajar medio de viejo chocho.


(*) Publicado en el semanario Voces

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