La pregunta de aquél niño… Publican libro de murga para niños

Editorial Sudestada, de Argentina, acaba de editar un libro de “murga uruguaya” para niños. Allí intenta explicar, de una forma sencilla y lúdica y apoyada en varias ilustraciones, algunos conceptos básicos del género. Sus autores son los uruguayos Fabián Cardozo y Maximilano Xicart. (*)


Estos días de Carnaval suelen ser propicios para la publicación de material vinculado, de una manera u otra, con las carnestolendas. Se han editado en estos días algunos libros que tienen a Momo como eje central. Hay uno que reúne algunas particularidades: tiene a la murga como tema principal, fue editado en Argentina, sus autores son uruguayos y está pensado para acercar el género al público infantil.

Sus realizadores son el periodista Fabián Cardozo y el murguista Maximiliano Xicart. Cardozo tiene una extensa trayectoria vinculada al Carnaval, como jurado y en distintos espacios radiales y televisivos, mientras que Xicart ha sido letrista de distintas agrupaciones, además de docente.

Lo publicó la editorial Sudestada, en el marco de su colección “Aventurer@s”, que ha publicado ya libros de, entre otros, Manu Ginóbili, Leonel Messi, Mercedes Sosa, Luis Alberto Spinetta, Julio Cortázar y María Elena Walsh.

La editorial presentó éste “Murga uruguaya para chic@s” de la siguiente forma: “Cantar una canción puede parecer sencillo. Alcanza con memorizarla y tan sólo tener ganas de cantarla. Se puede cantar solo o con otros y otras, en la intimidad del cuarto o en la inmensidad de un escenario. En Uruguay existen compañías de músicos populares que se juntan para cantar y decir. Se llaman murgas. Los murgueros uruguayos cantan. Y cantan fuerte. Pero no cantan cualquier canción. Sus canciones pueden hablar de amor y de alegría, pero también de resistencia y dolor. Los primeros murguistas surgieron a principios del siglo veinte, y desde hace más de cien años se juntan cada febrero para poner arriba del escenario la voz de un pueblo. En sus letras ha pasado la historia de un país entero, resistiendo la censura de la dictadura, desparramando alegría por los barrios, compartiendo esperanza por todos lados. Las murgas uruguayas cantan en los escenarios populares, en las esquinas, y en el mundo entero, llevando la voz del pueblo uruguayo a Argentina, España, Cuba, Australia, Japón, Canadá y a otros rincones del mundo. Por eso, te invitamos a que te sumés al coro y cantés con nosotros esta historia de la murga que te vamos a contar, y como hacen los directores, empezamos todos a la cuenta de un, dos, tré…”

El libro tiene una gran apuesta a las ilustraciones (de Julio Ibarra). Y está dividido en diferentes secciones. En las primeras páginas se cuenta – en un tono claro y directo – qué es una murga, la importancia del género en la construcción de identidad cultural y se incluye la letra de la Milonga Nacional de 1968. Luego siguen algunos datos históricos – con una referencia a La Gaditana que se va – , una mención especial a los “canillitas” – con unas estrofas de “El grito del canilla”, la murga canción de Jaime Roos cantada por El Canario Luna –  y un listado de nombres de murgas uruguayas.

En el mismo estilo se le cuenta a los niños cómo se arma un espectáculo de murga (saludo, cuplé y retirada), con una especial mención al “salpicón”. Las páginas siguientes se detienen en los instrumentos, los tablados y la figura del director, y destacan algunas murgas: Falta y Resto, Agarrate Catalina y Patos Cabreros.

En las páginas centrales del libro se cuenta cómo la murga sobrevivió a la censura y la represión durante la dictadura (“Muchos murguistas terminaban sus actuaciones arrestados por la Policía, porque cantaban canciones contra la dictadura. (…) Los militares les decían a las murgas sobre qué cosas no podían cantar. Todas las letras de los espectáculos debían pasar por la aprobación del ‘censor”).

También se hace referencia a la actualidad del género, donde se fue incorporando cada vez más la presencia de mujeres y las tensiones internas que este nuevo escenario generó en distintas murgas. Más adelante hay una página con caricaturas de Jaime Roos (de quien se dice que “uno de los sellos de su música es la mezcla entre rock, el candombe y la cultura murguera”), Ruben Rada (“percusionista, cantor y letrista, que a los diez años ya integraba la murga La Nueva Milonga”) y Eduardo Galeano, del que se cita la frase: “Era un sueño incesante el de aquellos tipos que venían con las caras pintadas, hablaban de los problemas de cada día de la gente y les tomaban el pelo a los políticos”.

Sobre el final se propone un juego para que los niños armen su propia murga. Se los invita a idear un saludo y un cuplé, y a reflexionar sobre el género, además de “diseñar” un traje (“llamativo y colorido”), sombreros “vistosos” y hasta una “galera” de director. El objetivo es que los niños se junten con amigos e improvisen sobre lo aprendido.

El libro es una buena puerta de entrada para los niños, que pueden empezar a apreciar y entender el fenómeno de la murga con una buena dosis de bienvenida información. Y unir, así, lo que sienten y disfrutan en cada febrero, al pie del tablado, con las raíces de un fenómeno cultural que se pierde en el tiempo. Y que, justamente, se renueva y mantiene vivo en el legado que recogen las nuevas generaciones.


(*) Publicado en el semanario Voces

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*