“Detesto la palabra influencer”. Entrevista a la creadora de Cami Camila en su visita a Uruguay

El pasado viernes 9 de Marzo se realizó el Primer Encuentro de Mujeres Emprendedoras del Uruguay en la Sala de Eventos Felisberto Hernández de IMPO. Granizo conversó con una de las oradoras del evento, la creadora de la popular historieta “Cami Camila”.


Entrevista de Ginny Lupin

El encuentro fue organizado por Mujeres Emprendedoras Uy (ME.Uy), una ONG sin fines de lucro cuyo cometido es brindar apoyo y asesoramiento a mujeres uruguayas en sus emprendimientos. Esta primera edición tuvo como objetivo la presentación oficial del proyecto, siendo la consigna elegida: “mujeres empoderando mujeres a través de la empatía, el conocimiento, el amor y la creatividad”.

Para esta instancia se convocaron a ocho mujeres de Uruguay, Argentina y Chile, emprendedoras en diversas áreas, quienes a lo largo de toda una mañana compartieron su experiencia ante un público femenino atento y entusiasta.

Una de las oradoras de la vecina orilla fue Camila, 27 años, licenciada en Publicidad, escritora y creadora de Cami Camila, la historieta furor en Facebook. Cami creó la fanpage en 2015, siguiendo el consejo de su amiga Flor, quien la alentó a aprovechar el alcance que tienen las redes para compartir su humor. Hoy Cami Camila está cerca de alcanzar el millón de ‘me gusta’ en Facebook, cada historieta es compartida por cientos de personas y el proyecto ya cuenta con libro, agendas y demás merchandising propio.

 ¿Cómo lograste definir el humor característico de Cami Camila y combinarlo con los gráficos que acompañan cada historieta? 

Empecé escribiendo cosas que me gustaban, nada que ver del palo de las historietas. Dibujando siempre fui pésima, pero en ese entonces tenía un laburo que me llevaba una hora de viaje de ida y una hora de vuelta, perdía tiempo. Yo que soy una mina que todo el tiempo tengo que aprovechar al mango hasta el último minuto, tengo que exprimir la vida, dije: “bueno, no quiero perder dos horas”. Para leer viajando se te complica y dibujar palitos fue lo más simple que se me ocurrió, así empecé. Medio que se fue creando también con la misma gente que me empezó a seguir, a aportar ideas y gracias a ellos esto se fue conformando y llegó a ser lo que es.

¿Cómo es tu relación con los lectores? Sabemos que creas instancias de encuentro, organizando firmas de agendas, por ejemplo. ¿Cómo reacciona la gente a ver la cara detrás de los dibujos?

Hermoso. Me han llegado a decir de todo, desde “pensé que eras más alta”, o “creí que tenías más tatuajes”. Es re fuerte. Yo no dejo de ser una piba que siempre me gustó escribir, un día me pintó hacer una fanpage y tengo ese lugar. Nada más que tengo la suerte de que me siga gente y me conozcan porque es un medio que permite que te siga la gente; pero hay veces que (los lectores) se ponen nerviosos y yo digo “¿qué? No, estás loca. Soy una piba”. Es re lindo conocerlos, hasta he tomado mate con las lectoras que vienen y nos quedamos charlando. Unas me han contado sus cosas, alguna se separa y estamos media hora charlando de su ex novio. Se crea una relación hermosa, la verdad que me encanta, me llenan de energía.

A la hora de buscar inspiración, ¿sos, por ejemplo, de llevar una libretita a todos lados para ir tomando nota?

Soy insoportable, tengo mala memoria… Si llego a perder el teléfono, me mato. Tengo miles de cuadernos, siempre que se me dispara algo lo anoto. Mis amigas se cagan de risa. Tampoco quiero ser la amiga goma, cuando es algo muy literal le digo “boluda, esto es para un Cami Camila, ¿me permitís usarlo?”. O me dicen “me pasó esto con un pibe, contalo”. Uso un montón de cosas que me cuentan mis amigas, cosas que me han pasado o que invento, mismo de lectores que me escriben. De ahí voy armando.

¿Te sentís una influencer?

Detesto la palabra influencer, la odio con toda mi alma. Es como influir sobre la gente, no me gusta nada. Si se influye quiero pensarlo desde el lado mega positivo de, bueno, todo el movimiento que hay muy fuerte acá en Uruguay también y en Argentina, de las mujeres, el empoderamiento, de ponernos todo al hombro. Desde ese lado ojalá pueda influir. Y desde el optimismo, desde el no perder los sueños, la garra. Y después, dentro de los valores que me dieron mis viejos que yo considero que están bien, y tratar de transmitirlos. La palabra influencer es como re fuerte, como si el lector fuera un boludo que te va a decir “sí, sí, sí”, es subestimarlo. De hecho está bueno que el lector te confronte y te diga: “mirá, yo no pienso tan así” y se arme un debate también.

Tu trabajo va de la mano del movimiento feminista y del gran empoderamiento del género ¿cómo sentís que hubiera funcionado Cami Camila en otro momento?

De hecho, cuando empecé en 2015 todavía no estaba esto tan fuerte en Argentina y al principio fui criticada. Había gente que me decía “es muy machista lo que decís” o al revés: “sos re feminista”; ¿qué es ser re feminista? Explícamelo, a ver, ¡Cómo si fuera algo malo! Yo aprendí un montón de la gente, todos fuimos creciendo en el proceso. Uno tiene cosas machistas de la sociedad ya incorporadas, que uno toma como normales. Y no, ¡mierda que son normales! No hay que normalizarlo. Pero a veces no nos damos cuenta, tomás conciencia tiempo después. No reniego de lo que ya escribí porque siento que es parte del aprendizaje. A veces me encuentro leyendo cosas que escribía antes y digo: “esto no está bien”; pero que no nos dé vergüenza eso, también hay que asumir que uno aprende todo el tiempo. ¡Y qué bueno es darse cuenta de los preconceptos que uno tiene tan arraigados sin ser consciente! Y claro, sin las redes no hubiera sido posible llegar a tanta gente.

¿Qué consejo le das a alguien joven que quiere emprender desde el arte y usar los nuevos medios de difusión a su favor?

Hay chicos que a veces me escriben y me dicen: “tengo este proyecto, no me animo”. La realidad es que yo tuve la suerte de tener un colchón que me pudiera bancar. Yo tenía ahorros que me había regalado una tía, ya vivía sola, pero tenía ese colchón y decía: “en el peor de los casos no me voy a cagar de hambre”. Eso ayudo un montón. Obviamente es mucho más difícil cuando uno dice: “tengo pibes, estoy en bolas y bueno, me animo con esto”. Hay que tener unos huevos impresionantes. Pero siempre que se pueda, si vos tenes un laburo y lo querés ir largando, yo más o menos lo que hice fue en paralelo hasta que un día me largué. Básicamente el consejo, lo que les debe decir todo el mundo, es que no escuchen la mala onda. Porque hay gente, que capaz ni siquiera lo hace con maldad, pero no puede ver en vos que vos lo vas a hacer y eso es algo que lo sabe uno: que uno puede, que uno lo va a hacer. Hay que  tener esa fortaleza. Escuchar mucho a los amigos que te alientan y te apoyan, la familia. Nutrirse de toda esa buena energía y saber que vas a tener quilombo, problemas, que no va a ser fácil ni de un día para el otro. Tener la paciencia, pero estar convencido que si es lo que te gusta y lo que te hace feliz no hay duda. Después si te va mejor o peor, tenés más plata o menos plata; si a vos lo que te da felicidad es el proyecto, largate cien por ciento. Después van a ir surgiendo cosas que ni te imaginabas o que ni proyectabas que podían ir surgiendo. Te van contactando de otros lados, otros proyectos y te vas sumando. Hacer es una diferencia del que se queda sin hacer, ya hacer es un montón.

 

 Podes conocer su trabajo entrando a: https://www.facebook.com/CamiCamilaFanpage


(Fotos gentileza de ME.Uy)

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