“El stand up ha construido, muy de a poco, un público”. Entrevista a Laura Falero

Laura Falero tiene un largo recorrido en la comunicación y el arte. Desde hace unos años apostó al stand up. Desde el pasado viernes 9, con el nombre “Normal”, inicia un nuevo ciclo de humor. A las 21 horas en Tractatus durante todos los viernes de noviembre. Falero contó cómo vive esta nueva etapa y qué lugar ocupa el humor en su vida. (*) 


Entrevista de Mauricio Rodríguez

“Normal stand up” es el tercer unipersonal de Laura Falero, donde “sigue derribando, a través del humor ácido, mandatos culturales en su propia experiencia cotidiana, y destruye bajo algunas premisas tontas su propio estereotipo social. Nos habla del problema que tenemos con los cuerpos, sobre la mentira del amor romántico, el negocio del pensamiento positivo, la negación absurda a la empatía, el sistema heteronormativo  y otras cuestiones ridículas que utilizamos para no ser libres”.

Artista, comediante y comunicadora, Falero ha combinado el humor con la comunicación en radio, televisión y teatro. Es egresada de los talleres dictados por “Club de Comedia” y, en Buenos Aires, Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Cursó carrera de formación actoral en la “Escuela de Emociones Escénicas”, a cargo de Angie Oña, y ahora forma parte del equipo como docente y actriz del elenco fijo de la Escuela. Estudió guion y narración y trabaja generando contenido de humor para diferentes plataformas, televisión, audiovisual, radio y teatro.  Es una comediante profesional en constante actividad que realiza shows en Montevideo, en el interior, Argentina y Chile. Su primer unipersonal de stand up en 2016 se llamó “Graciosa” y su segundo trabajo fue “Varona” (2017). Actualmente presenta su columna “Laura Up” en el programa Rompkbzas en radio El Espectador. Ha realizado distintos talleres de comunicación corporal y construcción de discurso oral. Hace cuatro años que centra su comedia en “desmitificar y cuestionar contenidos relacionados al género, el machismo, y la discriminación, desde su condición de militante y activista feminista”.

¿Qué tiene de igual y qué tiene de distinto esta propuesta respecto a las anteriores?

De igual es que es el mismo género, que es stand up comedy. Que es un género que amo, me apasiona y que más allá de que tenga este show algo más performático o algunos números tomados de otras artes que estudio, es stand up. Y está bueno que esté entrando en teatros, en teatros under y en lugares donde antes no estaba. Y tiene de distinto que es un discurso con premisas un poco más profundas, personales, sobre mi mirada más crítica sobre lo que está pasando a nivel político, cultural, social. Digamos más explícita que quizás los anteriores. Más político …

Tomando en cuenta las reacciones respecto a la llegada de Roger Waters, cuando virás a ese lugar más político ¿cómo lo toma la gente?

Lo que pasa es que en lo político yo hablo desde el lugar que ocupo como mujer blanca de clase media. A eso me refiero con político, no como bandera política. Me refiero a mi cuerpo político, y lo personal es político. Mi discurso te puede gustar o no, te puede servir para seguir ayudándote a vos en tu proceso personal, o lo podés detestar y te pueden parecer un montón de cosas todo lo que te pueda llegar a decir. Y eso es válido también. Yo no intento agradarle a nadie, para nada, pero estoy llegando a ocho años de hacer humor, y es, digamos, como necesario, a mí como comedianta, llevar a la palabra la posta. Lo que para mí es así. Al que no le guste está bien y es válido …

En estos años ¿en qué ha cambiado la forma de hacer humor en el Uruguay y en tu humor en particular?

Cuando yo empecé había otro código de humor porque, primero, el género no existía. Sí existía el monólogo de humor; en Carnaval se usaba mucho. Había números de humor en la televisión, programas de humor  y  de sketch. Y antes estaba el Café Concert, que era como un artista sin cuarta pared como tiene el teatro. Lo que ha cambiado con respecto al género es que el stand up ha construido, muy de a poco, un público. Que está empezando a entender el código y les gusta y les divierte. Y está empezando a elegir.  En diez años cambió mucho todo. Estamos en plena revolución del sentido común y eso está haciendo que obviamente no sea tan fácil hacer humor como antes. Pero pasó en todas las crisis.

¿De qué te nutrís vos para armar tu propuesta?

Con los cinco sentidos en todos los aspectos. Todo es una experiencia nueva para enriquecer la visión, las ideas. Sobre todo bajo el escenario, que es donde más trabajás. También mucha lectura, mucha investigación. Al menos así lo vivo yo así. La gente con la que tengo más afinidad, en este rubro está igual que yo. Las ideas van cayendo y vamos observando absolutamente todo lo que va pasando, buscando las premisas, que es lo más importante, y buscando de qué forma reírnos de eso. Observación constante, vivir experiencias nuevas, hablar, tener empatía con las distintas realidades. Eso es fundamental para colocarte vos, saber bien dónde estás colocado, en qué lugar estás colocado en la sociedad, en el mundo, en la vida, en todo. La empatía con el otro, el diálogo con el distinto.

¿Hay temas tabú, o en realidad en tu visión en el humor entra todo?

En el humor entra todo, lo que pasa es que depende el punto de vista desde dónde vos lo quieras tomar. Ese es el gran problema. Obviamente hoy en día hay chistes que ya no funcionan más. Esa cosa de burlarse de la disidencia, de la víctima, ya no es gracioso. Entonces yo hoy te puedo hacer un chiste hablando de lo mismo pero parándome en otro lugar. Pero hacemos humor con absolutamente todo, es tu decisión política si se quiere el lugar en el que vos te parás y eso va a hablar de cómo sos vos. Y ahí la gente se va a identificar y va a decir me gusta éste o me gusta aquel.


(*) Publicado en el semanario Voces

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