Emma Sanguinetti, periodista cultural y docente: “Con libros y arte, nunca vas a conocer la soledad”

Emma Sanguinetti es abogada y docente y cursó estudios de Historia del Arte en Buenos Aires. Desde 1997 se dedica a distintas actividades vinculadas al periodismo cultural, la docencia y la divulgación del arte. Recibió un Premio Morosoli, fue directora de la Fundación Buquebús, distinguida con el Premio Nacional del Ministerio de Educación y Cultura en 2003 y reconocida por la Cámara Uruguaya del Libro con la Legión del Libro. Lleva adelante un blog cultural, dicta talleres sobre Historia del Arte, ha sido jurado en diversos concursos, colaborado en diversas ediciones y catálogos y ofrecido charlas y conferencias. Es hija del ex presidente Julio María Sanguinetti. En diálogo con Granizo contó, entre otras cosas, cómo se vincula con el periodismo cultural y las artes.


mma Sanguinetti fue directora de la Fundación Buquebus (1997-2002) y organizó exposiciones de artistas nacionales e internacionales y llevó adelante Puerto Contento; el mayor proyecto de introducción a las artes para niños en Uruguay. Por el mismo recibió en el año 2000 el Premio Morosoli al Mejor Proyecto Cultural del Año. Trabajó como crítica de arte en el semanario Búsqueda, fue colaboradora en El País Cultural, la Revista cultural Dossier y columnista del portal Montevideo.com. Desde 2003 realiza una columna semanal en Radio Sarandí junto al periodista Sergio Puglia y lleva adelante un blog llamado Confesiones de una adicta al arte.

Es autora de la primera colección de libros de arte nacional para niños para la editorial Random House Mondadori, lo que le valió el Premio Nacional del Ministerio de Educación y Cultura en 2003 por Barradas. Fue ternada en dos oportunidades para el Premio Bartolomé Hidalgo; en 2006 por Blanes y en 2009 por Petrona Viera. En 2010 fue distinguida por la Cámara Uruguaya del Libro con la Legión del Libro, por su labor en el incentivo de la lectura infantil. Es coautora junto a Anna Pignataro de los libros de texto de Artes Visuales de la Editorial Santillana, para el programa 2010 de Educación Primaria en los niveles de 1º a 6º de escuela.

En 2010 realizó para la Embajada de Francia y el Museo del Louvre, los contenidos y supervisión gráfica de las Carpetas Pedagógicas para la exposición El Louvre en imágenes, las que se entregaron gratuitamente en 3.000 escuelas y liceos de todo el país. Desde 2005 dicta cursos divulgativos de Historia del Arte para adultos en la Librería El Virrey de Pocitos y la Fundación Tsakos de Montevideo. Ha sido jurado en distintos concursos, ha colaborado en diversas ediciones y catálogos y ofrece charlas, conferencias y talleres con regularidad. Es hija del ex presidente Julio María Sanguinetti.
¿En qué momento y por qué motivos empezaste a transitar el camino del periodismo cultural?

Hace ya muchos, allá por finales de la década de los ’90, me llamaron de Radio Carve para hacer una columna sobre exposiciones y actividades culturales. De todos modos, no fue hasta 2002 que empecé a trabajar en Cultura en el Semanario Búsqueda que me enamoré de la relación entre periodismo y cultura. De allí salté a mi gran pasión que es la radio, porque a raíz de un artículo de Búsqueda, Enrique Mrak me llamó para hacer una columna en Radio Sarandí y hasta hoy sigo allí. Ahora, también tengo un blog (Confesiones de una adicta al arte) y me encanta, porque me siento mucho más cerca del lector que en otros medios escritos.

¿Influyó de alguna manera en eso el ser hija de un expresidente con una notoria cercanía con la cultura, declarado conocedor de pintura y consumidor de libros?

Siempre importa el lugar de donde uno viene, los mundos que te rodean cuando crecés y te estás formando, son determinantes en tu vocación y en tus sueños. Yo tuve la suerte de nacer en un hogar en donde había muchos libros y muchos cuadros, un hogar en donde leer era algo natural o analizar un cuadro era cosa de todos los días. Mi casa era frecuentada por artistas y escritores y todo eso influye, te forma y te hace crecer. Fui muy afortunada; conocí en el living de mi casa a figuras sobre las que hoy escribo, como por ejemplo, José Cúneo, Espínola Gómez, Nelson Ramos, Jorge Damiani, etc. Esos vínculos son hoy invalorables para mí y no hay dudas de que aprendí a amar todo este universo en mi casa y eso se lo debo a mis padres.

¿Cómo colabora tu condición de abogada a la hora de “ponerte el traje” de periodista cultural y viceversa?

No soy una abogada vocacional, terminé en abogacía porque la carrera que yo quería hacer –que era Historia del Arte- no existía en Uruguay. Entonces, me formé sola, como autodidacta pero tengo que reconocer que la abogacía me ha dado mucho. Me dio una manera de ver el mundo desde los valores republicanos, me enseñó como la honestidad intelectual es vital a la hora de sostener un juicio. Me enseñó a pensar, a ordenar las ideas y a argumentar una discusión con fundamentos sólidos. Me enseñó a ser clara y directa al escribir y a responsabilizarme de aquello que digo, y por si fuera poco, me dio disciplina de trabajo.

En el libro de Claudia Amengual, donde aborda el periodismo cultural, decís que el periodismo cultural en Uruguay no goza de buena salud y hasta pronosticas su extinción, ¿a qué te referís específicamente?

Cuando digo eso, lo digo con respecto a Uruguay y no hacia el mundo, en donde sucede lo contario, el periodismo cultural vive y está dando una gran batalla. Lo siento así porque cada vez importa menos formarse, porque cuesta mucho esfuerzo y disciplina, pero también, porque en los medios de comunicación no hay interés por los proyectos culturales, se cree que la cultura es aburrida y que no vende. Entonces, no conseguís ni un segundo de televisión y si lo conseguís, es para hacer la nota “tonta” que haga un paneo de la exposición, alguien diga dos frases incomprensibles y se cierre con las fechas y horarios. Eso no es darle espacio a la cultura. Los diarios han eliminado sus páginas de cultura, ahora se llaman “espectáculos”, ya no hay críticos, hay opinadores o reseñadores y a veces ni eso. Pero cuidado, porque no toda la responsabilidad es los directores o gerentes de los medios que se escudan en el rating o “en lo que quiere la gente”, sino que también parte de la actitud del mundo de la cultura. Amparados por un halo de “super poderes” hablan en difícil para parecer inteligentes, hacen citas para que el otro quede fuera de combate, discuten entre ellos y para ellos, no trabajaban para la gente. La soberbia genera esas fracturas y lo digo por ambas partes.

¿Qué condiciones debe reunir un buen periodista cultural?

Un buen periodista tiene que ser curioso. Para mí, ésa es la principal virtud, sin curiosidad, sin ganas de saber más ser periodista es un oficio imposible. Después, te diría que tiene que ser un gran lector, no hay periodismo si no sos un depredador de libros, ellos son los que te enseñan a mirar en perspectiva y a esforzarte por tener un estilo, a tener orgullo por cada página en la que cuidaste los verbos, las conjugaciones, las correspondencias. Y bueno, en tercer lugar, pero no por ello en ese orden, te diría que un periodista tiene que ser honesto intelectualmente, la honestidad es la dignidad que hace que este oficio sea, como decía García Márquez, el mejor oficio del mundo.

¿Cuáles son los mayores desafíos que enfrenta el periodismo cultural en Uruguay?

Los desafíos en un oficio que está en riesgo de extinción, pueden ser muchos, pero para mí hay un solo camino de salvación: imaginación. Los periodistas tienen que animarse a imaginar, a salirse del trillo y de la zona de confort, a dejar de pensar que “la revista cultural” lo va a cambiar todo, eso ya fue, es de otra época. Acá hay que dar una batalla por igual, hay que ser creativos para convencer a las editoriales, a los directores de radio y televisión, a los gestores, para que se animen, para que arriesguen en nuevos formatos, en nuevas ideas. Jaime Clara y su “Sábado Sarandí” es un ejemplo y el éxito que está teniendo Jaime en estos últimos años en otros medios, es un buen ejemplo y me da mucha felicidad.

Como consumidora de cultura, ¿en qué medida las nuevas tecnologías te son útiles y te acercan a ella y en qué medida tanta información te resulta, a la vez, desinformación?

Las nuevas tecnologías son solo herramientas. Es cierto, que lo que antes era inaccesible hoy lo es con un clic; yo leo la prensa del mundo todos los días, la de España, la de Italia, la de Francia, la de Inglaterra, miro videos, miro televisión de otros países y series que tienen que ver con el arte y con la cultura. Pero el punto está en lo que hacés con eso; para que esa accesibilidad sirva, tenés que estar formado, tenés que saber distinguir la paja del trigo, tenés que establecer prioridades, para luego crear un contenido diferente para tu propio público. Además, en todos lados se cuecen habas; el otro día leía un artículo en un diario extranjero muy importante y prestigioso una nota tenía cuatro errores históricos garrafales, errores fruto de que el que lo escribió no salió de Wikipedia y además la leyó mal. Pero es aún peor, porque después empezás a ver que otros levantaron esos mismos errores, en tanto los dan por ciertos por el medio que los avala. Es aterrador; encontré tres medios más que habían “levantado” lo mismo.

Vinculado a eso, ¿cómo lográs discernir en ese mar de datos lo que te resulta de interés?

No me complico, pienso en lo que a mi juicio tiene interés y busco la manera para que eso le interese al lector. No es que me crea el centro del mundo, pero para mí, el periodismo ha abusado del “sé lo que el lector quiere leer o lo que el espectador quiere ver”. Es más, me atrevería a decirte que las notas que “más éxito” o repercusión han tenido, son las que con más ahínco he tenido que defender en una redacción, porque se daba por sentado que a ese lector imaginario no le iban a interesar. Todo tiene interés, solo depende de cómo lo hagas. Por ejemplo, me acuerdo hace años cuando robaron la “saliera” de Cellini del Kunsthistorichens de Viena, todos los medios daban la info de agencia y listo. Yo propuse contar la historia, quien era Cellini, cómo fue el encargo, cómo terminó en Viena, cómo hay policías licenciados en Historia del Arte que encuentran obras robadas, etcétera, etcétera. Terminé escribiendo cinco artículos que fueron lo más parecido a una novela policial por entregas y solo se trataba del robo de un salero. Entonces, la cosa pasa por formarse, leer, saber, aprender, para que cuando aparezca la noticia puedas ver la oportunidad que te ofrece y se la puedas llevar al lector.

¿Qué tipo de bienes culturales uruguayos consumís con más frecuencia? ¿Y cuáles no integran tus preferencias?

Me interesa todo y leo todo, leo como una descosida todo tipo de libros, ficción, no ficción, historia, novelas, ensayos…No distingo entre lo uruguayo y el resto del mundo, no creo que seamos más ni menos que el resto. Leo todos los diarios de acá y de afuera y también los portales de internet y algunos blogs. Miro canales culturales de internet y los contenidos audiovisuales que crean los museos del exterior. Eso sí, trato de mirar televisión abierta, porque es necesario saber qué es lo que lo que le ofrecen a la gente y también miro las tandas, porque es crucial saber qué y cómo le quieren vender a la gente; para mí es el mejor parámetro. Claro, que tengo mis gustos, me encanta la literatura nórdica, las novelas históricas y las series de televisión históricas.

¿Qué responsabilidad le atribuís en la cultura a las políticas culturales estatales?

Te diría que son fundamentales. El estado tiene la obligación, el deber de generar contenidos culturales, la cultura tiene que estar al alcance de la gente, tiene que estar en la calle, en la pantalla, en los museos, en los teatros, en todos lados. El estado en otros países es el principal creador de contenidos, basta pensar que en España, la televisión española produce las mejores series de historia y está arriba en el rating, lo mismo sucede con la BBC en Inglaterra y con la Deutsche Welle en Alemania; no es tan difícil si tenés ganas y un poco de imaginación.

¿Qué opinión te merecen las políticas culturales del actual gobierno? ¿Cuáles consideras son puntos sus altos y cuáles puntos flacos en materia cultural?

Creo que se han hecho algunas cosas bien, por ejemplo, lo que pasa en el Sodre con la danza es una. Tiene o tuvo a la figura de (Julio) Bocca como cara visible, pero en materia de gestión estaba Gerardo Griecco y ellos nos han enseñado mucho. Esa experiencia nos demuestra que solo se consiguen resultados con disciplina, entrega, siempre apuntando alto y con mucho profesionalismo. Nos ha enseñado el valor de invertir en la cultura, que hacerlo no es tirar el dinero, que hay que mirar con perspectiva y largo alcance. Y sin dudas, eliminar burocracia, asesores, informes, comisiones, diagnósticos, incentivos que se vuelven subvenciones. En otro orden, por ejemplo, no se ha resuelto aún algo tan elemental como el horario de los museos, es inconcebible que los horarios sean aquellos en los que la gente trabaja. Tampoco entiendo porque el MAPI- que está haciendo una fantástica gestión- es el único museo uruguayo que está en el Google Art Project, que es hoy el escaparate del mundo. Tampoco entiendo como se desaprovechó la exposición en 2016 de Torres García en el MOMA de Nueva York. Esa muestra fue motivo de orgullo, igual que si hubiera ganado la Selección de fútbol un mundial; entonces, creá contenidos, armá tremenda movida, hacé que la gente se sienta orgullosa, fíjate que había solo dos exposiciones simultáneas, Torres y Picasso. En fin, hay mucho pero mucho por hacer.

Si por un instante asumieras una responsabilidad de gobierno vinculada a la cultura, ¿cuáles serían las primeras medidas que adoptarías?

Ni por un instante. El estado no es para mí; a mí me gusta crear mis propios proyectos, pensar con libertad mis ideas, desarrollarlos bajo mis criterios de exigencia y llevarlos adelante con mis propios parámetros. Todo eso es incompatible con la estructura del Estado.

¿Te han ofrecido aportar a la cultura desde una agrupación política?

No, nunca y es lógico que así sea, porque no milito en ningún partido ni agrupación política.

¿Qué intentás transmitir en tus charlas y talleres?

Yo cuento historias, historias sobre artistas y sobre arte. Trato de bajar a tierra todo lo que se escribe en difícil para que la gente no se pierda este mundo enriquecedor y maravilloso. Intento que la gente pierda el miedo a no saber o la vergüenza de no entender, siempre hay algo que no sabemos, yo aprendo cosas nuevas todos los días. Y la sorpresa es parte de la magia. Intento apasionar, emocionar y desmitificar, porque el arte no te salva la vida pero te ayuda a poner tu vida en perspectiva. La historia y la historia del arte, te obligan a mirar “al otro”, te enseñan a ver con otros ojos el mundo en el que vivís, a comprenderlo y a reflexionar. Te da la oportunidad, de salir del “me gusta” o “no me gusta”, porque aprendés que mirar no es ver, que en este mundo de imágenes en el que vivimos, todos miramos, pero no todos vemos. Y de paso y en silencio, te regala una satisfacción espiritual inmensa, porque con libros y arte, nunca vas a conocer la soledad.


(Fotografías: www.emmasanguinetti.com // Daniel Maidana – Portones Shopping)

4 Comments

  1. Gracias Emma! Como siempre por ser tan clara, explícita en tus respuestas.

    Estoy de acuerdo FALTA CREACIÓN, HAY MUY POCA IMAGINACIÓN.

    UN PLACER LEER ESTA ENTREVISTA! SALUDOS!

  2. Que sincero, claro y precioso escrito. Me siento afortuna por concurrir a tus clases pero más aún porque has influido mucho en Diego y María. Gracias por todo lo que nos brindas.

  3. Emma GRACIAS! Tu poder de comunicar lo que sentis y lo que sabes me impacta. Disfruto tu saber y como lo compartis.
    Espero que cada vez más, uruguayos y uruguayas, podamos decir que miramos y vemos.

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