Entrevista. Pink Floyd Experience

Por Pablo Gianino


En los últimos tiempos han empezado a surgir ciertos proyectos musicales muy particulares para nuestra pequeña escena musical. Se trata de los shows tributo. Bandas ya formadas, o que se forman especialmente para dichas ocasiones, preparan distintos espectáculos rindiendo de alguna manera homenaje a quienes forman parte de sus más cercanas influencias a la hora de crear música. Un terreno en lo musical y cultural que hoy  tenemos la oportunidad de apreciar y que ya que forman parte de la oferta local.

En este sentido este sábado 14 de abril se presenta en BJ la banda Pink Floyd Experience, que tributa a la mítica banda inglesa fundada por Roger Waters, quien visitará nuestra cuidad en noviembre de 2018 para tocar en el estadio Centenario.  Granizo conversó con Mauricio Ferrigna, integrante del grupo, quien nos contó sobre el proyecto, el show y el futuro de la banda.

 ¿Cómo y cuándo se formó la banda?

El proyecto nace en la mente de un amigo, Flavio Aguiar, en el año 2012, motivado por su visita a Buenos Aires para ver el Show “The Wall” que realizara Roger Waters, ex miembro de Pink Floyd, en el estadio de River Plate.

¿Desde el comienzo la idea fue hacer tributo a Pink Floyd?

Vale aclarar que ninguno de los miembros originales de la etapa primigenia forman parte de la actual banda. Desde mi entrada hasta ahora, la banda ha mutado mucho. Incluso desde las primeras presentaciones en vivo (ni que hablar en las etapas previas). Efectivamente, desde un inicio soy consciente de que la idea es “imitar” la música que está grabada en los discos. Cantar las letras, usar las mismas armonías y melodías. No se trata de hacer versiones, se trata, y de hecho se trató siempre, de tender hacia allí, hacia los discos y los espectáculos en vivo, dentro de los límites presupuestales, de equipamiento, de conocimiento, etc.

¿Se fijan en el trabajo de otros proyectos similares que hay, como por ejemplo, para armar las listas de temas o son todas ideas propias?

Las listas de temas se elaboran con mucho cuidado. Respetando ciertos pasajes de los conciertos en vivo por ejemplo. Por otro lado, mezclamos canciones que nunca estuvieron en un mismo set de Floyd por cuestiones temporales. En este sentido, intentamos abarcar todas las épocas, todos los discos. Jugamos con el orden cronológico, con el orden de las canciones en los discos, con el discurso propio de las presentaciones en vivo. Puede haber un comienzo super rockero y bien arriba, y luego está el momento más acústico y tranquilo, el final clásico con las canciones más populares, etc.

¿Cómo ven el mercado montevideano/uruguayo para este tipo de proyectos?

Nosotros no lo pensamos como algo de mercado. Nos gusta tocar y queremos hacerlo lo mejor posible. Es verdad, vendemos entradas, a veces pagamos publicidad en redes, hacemos afiches, propaganda, etc. Pero no lo vemos como un producto a vender en el mercado. Hay muchas personas fans de Floyd que nos piden que toquemos, y muchos que no nos conocen y seguro nos irían a ver. Entonces, hay que hacernos conocidos, no para vivir de esto, sino para compartirlo.

En otros países las bandas tributo a Pink Floyd tienen un éxito casi similar al de la propia banda, ¿son conscientes de eso? Lo hablan entre ustedes?

En otros países hay de todo, bandas de enorme nivel y otras un poco desconocidas pero con un gran sonido. Creo que no pasa, en nuestro caso, de verlo más que como algo curioso. No estamos dispuestos a trabajar de esto necesariamente. Es como una especie de obsesión compartida. Como aquel que es loco por los fierros, y pone su vida, su tiempo y su dinero en sus coches. Nosotros somos algo así, pero con la música.

¿Qué tan meticulosos son a la hora de interpretar?

Creo que todo lo que podemos, ensayamos mucho para eso, y nos hacemos críticas entre todos. Como dije antes, nuestro faro son los discos. De momento no trabajamos ni con metrónomo, lo que haría muy fácil trabajar muchas cosas que allí están, pero sería un cambio no solo en la presentación en vivo, sino en los ensayos, y sería un cambio enorme que no sé si estamos dispuestos a dar. Requiere mucha infraestructura, y casi un comenzar de nuevo. Como una especie de revolución, de revisión de lo que hacemos, con vistas a presentaciones mucho más precisas y organizadas.

Mencionaste que la banda ha tenido cambios de integrantes en los últimos tiempos, ¿cómo se adaptaron a esto?

Cuando alguien ya no forma parte del proyecto se genera una especie de conmoción. Hay un pequeño duelo, una incertidumbre. Y es sumamente difícil encontrar personas dispuestas a hacer esto, porque requiere mucho tiempo, y no hay regalías por derechos de autor. Dicho en criollo, es una máquina tragamonedas perfecta, que allá a la larga te tira algún mango. Acá venís a perder a consciencia (risas). Venís a usar mucho tiempo, en tu casa y en la sala, a intentar imitar lo que otro toca, y de la manera en que lo toca, venís a un grupo que ya tiene sus formas y mañas pero que tiene un objetivo claro. Y para algunos es muy chocante entrar en esa estructura, donde no hay libertad creativa, porque ya hubo quien pensó las canciones y gastó su tiempo en eso. Nosotros somos un medio para transmitirlo, para transmitirlo a los que en verdad quieren escucharlo así y no de otra manera.

¿Cuáles son sus aspiraciones con el proyecto?

Esas son discusiones, en el sentido de intercambio, que estamos teniendo últimamente. De momento, es seguir tocando. Podría decirte que estamos tratando de incorporar más tecnología, y elementos a la presentación.

¿Qué tipo de show presentarán este 14 de abril en BJ?

Todos los shows nos presentan un desafío. Ese desafío puede ser la interpretación sincronizada de uno de los discos, y el que conoce los discos de Pink Floyd sabe qué es lo que quiero decir cuando digo “sincronizada”. Puede haber un desafío en canciones complejas, con muchos samples, con ensambles de voces, etc. En este sentido, este show, no es la excepción, tenemos desafíos y está bueno no contarlos (risas). Sí puede decirse que no faltan los clásicos para aquellos que no conocen a fondo la banda, y algún tema para que los más fanáticos de Floyd. El show tiene 26 canciones distribuidas en dos partes, separadas por un intervalo de 10 minutos para tomar aire y relajarse un poco. Es un show con una banda renovada, luego de casi un año de no tocar, lo cual nos tiene muy ansiosos.

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