“Escribo para contar mi forma de ver las cosas”. 13 preguntas a Rosalinda Mariño

Por Leonardo Siré


En el año 1959, el maestro Rubén Lena viaja a la localidad de Rubio, en el estado de Táchira, Venezuela; en el marco de una beca del Centro Interamericano de educación rural. Allí conoce en propia piel el folclore venezolano, y el arraigo popular que éste tiene en la gente. A su regreso no sólo comienza a trabajar en un cancionero propio de raigambre popular e identidad nacional, sino que además trae consigo un puñado de bellas canciones venezolanas. Entre ellas destacan por su encanto, y original musicalidad, algunas que fueron escritas por Ernesto Luis Rodriguez, “el poeta del pueblo”.

Años más tarde Los Olimareños grabarán “Junto al Jaguey”, “Mujer querida”, “Soledad”, etc; entre otras composiciones del poeta venezolano. Precisamente en el primer disco de “Los Olima”, Nuestra razón (año 1963), figura Soledad, de Ernesto Luis Rodriguez y Juan Vicente Torrealba.

A más de cincuenta años de aquel primer disco, charlamos con la poetisa venezolana Rosalinda Mariño, nieta del poeta Ernesto Luis Rodriguez. Quizá porque Los Olimareños vuelven a unir voces y canciones en estos días, quizá porque en estas horas de desasosiego del pueblo venezolano, la poesía sigue flameando y tiene color de mujer.

Rosalinda nació en Caracas el 27 de agosto de 1980. Es odontólogo por la UCV (2004). Ganadora del VII Concurso Anual de Cuento Breve y Poesía de la Librería Mediática. Autora de poemas publicados en antologías del I y II Concurso Mundial de Eco poesía. Ganadora del Concurso Internacional de Poesía Latín Heritage Foundation 2010. Ganadora del 3er premio en el 10º Certamen Internacional de Poesía Breve Ediciones Mis Escritos. Su poema “Una simple excusa” fue publicado por SACVEN en su página web. Su micro cuento fue seleccionado en la IV edición del Concurso de Cuentos y Fábulas de Banesco. Escribe en Twitter desde marzo de 2011 a través de su cuenta @abrapalabra

Empecemos por el principio ¿qué hace una odontóloga escribiendo poesía?

Escribo poesía desde antes, desde niña. Se trata de un viejo amor. La odontología, que es otro amor, llegó después.

Te llamas Rosalinda, por un poema de tu abuelo: Ernesto Luis Rodríguez. ¿Cuánto de su voz hay en tu poética?

De él tengo el gusto por el ritmo, por la musicalidad que hay en las palabras.

Sos dueña de un nombre propio. Ya no se trata de ser “la nieta de”, sino de ser simplemente Rosalinda Mariño. No obstante, ¿sentís cierta presión a la hora de publicar? ¿Creés que puede haber gente que intente compararte con tu abuelo?

No, cada quien tiene su tiempo. Cada obra también. Para mí, la felicidad no está en publicar libros. La comparación es algo natural, pero Ernesto Luis Rodríguez tiene voz propia, matices inconfundibles. Es un referente en la poesía del llano venezolano.

Junto a Daniela Saidman y otros poetas o escritores, utilizas Twitter como plataforma para desgranar versos. Puedo decir sin vacilar que te has vuelto una experta en esto del poema breve. ¿Es esta una buena forma de acompañar la obra poética, de darse a conocer, o sólo se trata de acompasar los tiempos que corren?

Gracias, nunca se sabe lo suficiente, aunque siempre se sabe un poco más. Escribo por placer. Twitter es una ventana incomparable. Me gusta la energía que se genera, el intercambio. Las ideas causan reacciones, nadie es indiferente ante el mensaje, ante la magia de las palabras. Ahí confluye gente de gran valor literario y humano, ahí aprendes, ahí haces  amigos. Twitter es un lugar especial, por eso ya sumo 8 años.

Hablemos del oficio. Todo escritor es en sí mismo un artesano de la palabra. ¿Cómo es el arte de Rosalinda? ¿Tomas una idea y le das forma de verso, o los engranajes que pones en funcionamiento son más complejos?

Casi siempre escribo en verso, es algo natural. Soy una apasionada del ritmo, fluye apenas empiezo a escribir. Si no fluye lo busco, lo construyo, lo persigo, lo voy trabajando poco a poco. Después voy puliendo, dándole brillo a cada palabra, elijo ideas de más poder, sinalefas, imágenes que aporten al mensaje.

Una de las cosas que llama mi atención de tu poesía, es esa musicalidad, esos giros aptos para la canción, y la presencia del aforismo con toda la fuerza de la sentencia breve. ¿Cómo se logra esto, la construcción de un verso musical y con significado? ¿Cómo se logra decir tanto, con tan poco?

Con práctica. Y para practicar hay que leer, en la lectura están las herramientas. Leo y practico escribiendo en Twitter a diario, siento el reto de aportar, complementar la idea que se está trabajando. Es dinámico, enriquecedor. Entiendes poco a poco el poder de lo breve, como una flecha en el centro del pecho.

Al escribir, ¿de algún modo te estás diciendo a ti misma, o es una la poetisa y otra la odontóloga? ¿Cuál de ellas es la verdadera?

Al escribir busco la belleza del mensaje. También busco la belleza en mi trabajo, que está lleno de detalles, milímetros, curvas, ángulos que deben engranar hasta encontrar el equilibrio. Así que, soy la misma en todos lados.

Más allá de la rica tradición poética en tu familia ¿Qué poetas, qué escritores te ganaron el alma?

José Emilio Pacheco, Cristina Peri Rossi, Jaime Sabines.

¿Cómo ves la situación en América Latina para aquellos que escribimos? ¿Es difícil acceder al público, llegar a ser tenido en cuenta por las editoriales?

Hay muchísimo talento y el talento es como la luz: no está oculto mucho tiempo. Las redes sociales son grandes plataformas que han llegado a sumar oportunidades, son ventanas, puentes al infinito; todo el mundo puede acceder a ellas, tanto lectores como escritores. Internet permite difundir información literaria, así como dar a conocer concursos que tienen muchos incentivos, entre ellos la publicación de la obra. Las editoriales, sin duda, pudieran hacer más por la gente que escribe.

Y a la hora de poner en orden los pensamientos, ¿prefieres el día o la noche para escribir? ¿La música o el silencio? ¿Lápiz y papel, o el viejo y querido Word?

A decir verdad, no tengo hora para escribir, aunque la noche me tienta. Prefiero el silencio. Escribo en la aplicación Color Note del celular.

Hay toda una revolución de la mujer en los últimos años. Movimientos feministas hoy están presentes en todo el mundo, y pisan fuerte. Como escritora, como latina, pero por sobre todo como mujer; ¿cuál es tu postura al respecto?  

Las mujeres debemos seguir luchando por nuestros derechos, oportunidades y remuneración. Hay que seguir trabajando, denunciando las veces que sea necesario. El feminicidio es una realidad que sólo puede ser combatida uniendo fuerzas, dejando el miedo, buscando apoyo en todos los sectores de la sociedad.

Octavio Paz alguna vez dijo que, escribía para que la muerte no tuviera la última palabra. ¿Para que escribe Rosalinda Mariño?

Escribo para contar mi forma de ver las cosas.

Para terminar, ¿qué proyectos tiene Rosalinda Mariño para este año? ¿Qué metas, y qué sueños por concretar?

Seguir escribiendo y trabajando. Mientras haya salud, va llegando la oportunidad. Si no llega, se busca. Si tampoco llega, no convenía.


 

 

 

 

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