Fogwill. Un cuento de Joaquín DHoldan


Fer, despertate, escuchame tengo que decirte algo importante, ¿viste la Mariela?, ¿cómo cuál?, ¡la Mariela! No sabés lo que nos pasó… si ya sé que siempre nos pasan cosas raras, pero es que ella es muy… ¿cómo decirte?…una muchacha… no encuentro la palabra… pero es de las personas que entran a un lugar y todo se modifica, el otro día sin ir más lejos fuimos juntos al Estadio y uno  insultó al defensa de Liverpool, si ese mismo, el que antes jugaba en Cerro  y ella fue y le dijo al “barrabrava”, “no lo vuelvas a insultar que es uno de los nuestros”, y el tipo que era un urso gigante la miró y no vas a creer, le dijo “Pah, disculpame negrita, lo grité sin pensar”, “¡Disculpame!”, le dijo ese ogro, increíble pero es así. Ella hace esas cosas, la otra tarde una señora le abrió un alfajor al hijo y tiró el papel a la calle, nosotros íbamos atrás, caminando tranquilamente, y de pasada  recogió el papel y llamó a la mujer y le dijo “Señora se le cayó esto”, y la tipa con la cara roja le dio las gracias, caminó hasta la papelera y tiró el paquete allí, y la Mariela como si nada. Mirá, una vez salimos en la camioneta de mi viejo y le vino ganas de ir al baño, y por lo visto ella es así, tipo que le viene la caca y le viene, no pude esperar ni un minuto, y agarró mi mochila, me hizo salir y se fue al asiento de atrás, te lo juro, me tiró todo al piso, se quedó con una revista de Ironman recién comprada loco, y ahí atrás hizo caca en mi mochila, se limpió con mi revista y abrió las ventanillas , muerta de risa, y me pidió que la espere y caminó hasta un basurero y tiró mochila y todo, luego lo pensó un instante y recuperó la mochila y la dejó sobre un muro, al lado de la parada del ómnibus y nos quedamos un poco lejos, esperando que actitud tenía la gente con la mochila abandonada, y claro, pasó uno, miró para todos lados y se la llevó a toda prisa, disimulando, nos morimos de risa, imaginate cuando llegue a la casa y la abra, pero esperá que no es eso, lo que te quería contar es otra cosa, es que me acuerdo de cosas que nos pasaron y no puedo creer, otra vez, estábamos también en la camioneta, en un besódromo, el de la playa,  desnudos, haciendo de todo y en un momento se le dio por escupir un chicle por la ventanilla y la abrió sólo un poco, era de noche pero no quería que se viera de afuera, y ¿podés creer que el chicle rebota en el cristal y le cae en la vulva?,  la vulva, boludo, ¿cómo te explico?, el monte de Venus, en los bellos púbicos, y se puso nerviosa y cuanto más quería sacarlo más se lo pegaba, si ya sé que parece una broma, el caso es que la llevé desnuda hasta casa, entré por la ventana y rescaté una tijera y le hice un corte tipo mohicano, increíble no me digas, y ella estaba nerviosa al principio pero luego estaba a las carcajadas, me esperó allí con todo al aire y luego me mostraba la zona  y se hacía la moderna. ¿Mal de la cabeza?, al contrario, debería ser normal, no se hace mala sangre por nada, pero esperate que todavía no te conté nada. Otro día estábamos haciendo el amor, en la camioneta claro y yo todo entusiasmado, bomba y bomba, y me miro… y no tengo el preservativo puesto, y nos pusimos a buscarlo, se me había escurrido, había eyaculado y luego seguí de largo y claro, se resbaló y se lo mandé para adentro y luego lo empujé para el fondo, yo no lo veía, ella lo buscó,  quería que yo me pusiera a explorar y yo hasta me maree un poco, yo que sé, me daba impresión mirar ahí de ese ángulo, el caso es que terminamos yendo a urgencias y allí se lo sacaron, eso fue el mes pasado y ahora viene y me dice que está embarazada, ¿podés creer? Increíble, ¿y qué vamos a hacer? Casarnos claro, ni borracho dejo escapar a una mina así, divertida, alegre, ¿te crees que vino angustiada? Tenía una sonrisa de oreja a oreja, me regalo un sonajero, pero luego me dijo que si yo no quería no pasaba nada, pero ella ya era grande y no iba a dejar pasar la oportunidad de ser mamá, y si yo quería genial, así que listo, nos vamos a casar. ¿El chicle?, ¿Qué chicle?…ah …era un “Bazooka”, son super pegajosos pero duran mucho y vienen con estampitas de colores con dibujos y textos. ¿Fogwill?, ¿el escritor argentino?, ¿no me digas? Con razón, yo los tengo guardados todos, es cierto, ahora que pienso. Cada chicle trae adentro una pequeña historieta y abajo un ”Horóscopo”, pero no tiene nada que ver con el zodíaco, son pequeños escritos, tengo uno que dice “Mala suerte: te caerás adelante de todos, ríete con los pocos dientes que te queden”, o “Mañana no será un buen día, pensate una buena excusa para quedarte en la cama”, todo así… Así que son textos de Fowgill, mira vos… ¿te acordás cuando leímos “Muchacha Punk”? Bueno, ahí tenés: la Mariela es una muchacha punk. Todo tiene una lógica al final.


 

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