La casa de papel: desde ciudades hasta corazones

Por Valentina Canoniero


No es novedad que la serie española que tanto navega y circula por Netflix y Cuevana, entre otras plataformas, ha sido un boom televisivo y ha superado altos niveles de rating, pero hoy quiero darle otro enfoque, lo que nos deja.

Quienes la han visto conocen más o menos la historia donde se prepara el “atraco” o “el golpe del año” – o del siglo- lo cual conlleva cinco meses de estudio. A cargo está “El profesor” – o Salvador Martín – quien propone un plan increíblemente diseñado y minucioso pero con una condición: no podrán violar los códigos de mezclarse sentimentalmente, brindar información personal y sobre todo bajo, ninguna circunstancia o motivo, se deberá derramar sangre. Por ende no se deberá asesinar a ningún inocente implicado en la operación, nada más y nada menos que el asalto a La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre donde se encuentran millones casi incalculables de euros. Esto es tan solo una breve introducción a toda la serie.

En primer lugar, cada uno de los personajes principales invitados al atraco tiene su propia historia, su propio dolor, sus propios ángeles y demonios. Como sucede por ejemplo con “Tokio”, una chica de alma escapista y a su vez arriesgada, su nombre – como el de los demás personajes principales – oculta en que cada uno de los atracadores un prontuario de robos y asaltos. Definen llevar como apodo el nombre de alguna ciudad, y así que tenemos a la mencionada Tokio, Moscú, Denver, Nairobi, Río, Berlín y Helsinki.

No ahondaré demasiado en la historia que “se ve” – muchos irán ya por la segunda temporada – sino en el entramado y la combinación de juegos y psicología empleada, lo cual me pareció fascinante. Como por ejemplo al apostar a hacer aparecer a los atacadores como “simpáticos” y, por qué no, “criminales más humanizados”. En el momento en que el asalto está en plena acción, con todos los inocentes con ojos vendados, Berlín es atento, sensible y hasta educado con ellos. Les enseña a respirar como un profesor de yoga y contiene a las mujeres, en especial a una de ellas que tiene ocho meses de embarazo.

La receta para el éxito en la operación se basa en gran medida en eso y en que cada personaje conlleva detrás una historia. Como la de Moscú y Denver, que son padre e hijo, y al momento de llegar a la bóveda de la Casa de la Moneda el hijo le dice “somos grandes papá”. Y Moscú le dice “no, no lo somos, ¿tú has llevado currículum a algún lado alguna vez?”. La serie de diálogos entre ambos expresa cierto valor de la humildad y saber quiénes son realmente, a pesar de estar nadando en dinero cual Tío Rico en la bóveda de la Fábrica Nacional de la Moneda y Timbre. No es poca cosa.

Hay otro momento especial también y es la relación que se da entre Tokio y Río, los cuales violaron una de las reglas pedidas por El Profesor: no tener vínculos sentimentales. Luego de varias noches apasionadas, Río se le declara a Tokio entregándole una cadena con una placa su verdadera identidad. Una forma de decir “te entrego mi alma, mi corazón”.

Esta serie promete y mucho pero no solo por la trama, sino porque es completa al extremo, enseña un poco de todo, desde recordar ciudades, sentimientos y códigos humanos un tanto inusuales. Y creo que el tema musical que da apertura a la serie “My heart is going on”, de Cecilia Krull, traduce el mensaje principal  que esta serie quiere transmitir.

Les dejo la letra en español para que reflexionen por ustedes mismos :

 

Si me quedo contigo, si elijo mal

No me importa para nada

Si estoy perdiendo ahora, pero estoy ganando tarde

Eso es todo lo que quiero

 

Ahora necesitamos espacio, porque lo siento por ti

Y quiero cambiar

Al crecer solo, parece tan corto

No puedo explicar

 

Pase lo que pase en el futuro, confíe en el destino

No intentes hacer nada más, incluso cuando sientas

No me importa para nada

estoy perdido

No me importa para nada

Perdí mi tiempo, mi vida sigue

 

Seré tan fuerte, buscando una nueva versión de mí mismo

Porque ahora todo lo que quiero es ser parte de mi nuevo mundo

Pase lo que pase en el futuro, confíe en el destino

No intentes hacer nada más, incluso cuando sientas


 

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